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Sette Voci y la Sinfónica de Torrevieja ofrecieron una noche memorable que destacó por su complicidad y emoción

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El Auditorio Internacional de Torrevieja registró una muy buena entrada para vivir uno de los conciertos más vibrantes de la temporada. Bajo la dirección de Adolfo Arronis, la Orquesta Sinfónica de Torrevieja y el grupo vocal Sette Vocci ofrecieron el concierto “Shymphonic Pop Feeling” un espectáculo que viajó desde los clásicos del pop español hasta himnos internacionales cargados de emoción.
Una mención especial merecen los jóvenes artistas que se integraron en varios momentos del concierto, aportando una frescura luminosa y un entusiasmo que enriqueció cada interpretación: Lucía España, Guillermo Berenguer, Eva Sánchez, Daniel Quesada, Shani Ormiston, Sara Fernández, Carmen Ros y César Berná Jr. Su participación no solo sumó calidad vocal y musical, sino que conectó de manera especial con el público, demostrando el futuro prometedor de la cantera musical torrevejense.

La noche avanzó obra tras obra, construyendo un relato emocional compartido. La velada se abrió con “Mi gran noche”, un estallido de energía que situó al público en el punto exacto entre celebración y nostalgia. La sinfónica amplió el carácter festivo del tema mientras las voces de Sette Vocci elevaron su brillo. El público comprendió desde el primer acorde que la noche estaba destinada a ser inolvidable.

El ambiente cambió con “Aire”, de Mecano, donde la nostalgia ochentera se abrazó a una interpretación más etérea y pulida, añadiendo un punto de frescura y textura vocal que enriqueció la pieza.

El clima emocional creció con “Angels”, la célebre balada de Robbie Williams. La orquesta construyó un colchón sonoro luminoso mientras las voces, delicadas al inicio y fuertes en el clímax, transmitieron cercanía y ternura.

“You raise me u”p se convirtió en uno de los momentos más intensos de la noche. Su carácter espiritual se vio reforzado por la profundidad de los arreglos sinfónicos. La suma de voces jóvenes en los pasajes finales aportó una sensación de elevación conjunta, casi ritual.

Con “La casa de Inés” de Guaraná, la atmósfera se volvió más ligera, alegre y popera. Una pieza llena de ritmo que permitió a los cantantes lucirse moviendo al público, que respondió con complicidad.

“A mi manera” devolvió al auditorio a un tono solemne, casi confesional. La interpretación fue sobria y emotiva, resaltando el mensaje universal de una vida vivida con determinación. La orquesta, aquí, brilló con una sensibilidad extraordinaria.

El recuerdo de Antonio Flores llegó con “No dudaría”, interpretada con gran sinceridad. El mensaje pacifista de la canción adquirió especial relevancia cuando añadieron una segunda textura llena de esperanza.

El musical aterrizó en el escenario con “Memory”, de ”Cats”, una ejecución técnicamente impecable y cargada de sentimiento. La melodía, unida a la intensidad orquestal, provocó uno de los silencios más atentos de la noche.

“Stand by me” devolvió el ritmo y la calidez al auditorio. La pieza, convertida en himno intergeneracional, ofreció un momento de unión entre músicos, jóvenes intérpretes y público, que acompañó la cadencia con suaves movimientos y sonrisas compartidas.

“O holy night” insertó un halo casi sagrado en la sala. La potencia vocal, sostenida por un acompañamiento majestuoso, convirtió el tema en un pequeño monumento musical, añadiendo una capa coral que reforzó la pureza del villancico.

La emoción colectiva alcanzó su punto más elevado con “We are the world”. La unión de todas las voces —adultas y jóvenes— creó un momento de comunidad que emocionó al público. La pieza, cargada de simbolismo, se convirtió en una celebración de la música como fuerza unificadora.

Con “Va todo al ganador”, de Abba, regresó el brillo pop y la sofisticación melódica del mítico grupo sueco. La interpretación fue elegante, cuidadosa y llena de energía.

El dramatismo y fuerza de “I don’t want to miss a thing” envolvieron el auditorio en un ambiente cinematográfico. La orquesta desplegó todo su potencial y la pieza alcanzó un carácter épico que levantó al público de sus asientos.

El cierre llegó con la explosiva “Ni tú ni nadie”, donde la participación juvenil destacó especialmente. Fue un final electrizante, festivo y contundente que dejó al público en un estado de auténtica euforia musical.
La noche concluyó con la repetición de “We are the world” con todos los participantes en la gala sobre el escenario, entre aplausos prolongados y un sentimiento de orgullo compartido: Sette Vocci, la Sinfónica de Torrevieja, los jóvenes artistas, unas bailarinas que embellecieron con sus movimientos algunos de los temas y un público entregado construyeron juntos un concierto que quedará grabado en la memoria de los que tuvieron la suerte de vivirlo.

El acto contó con la asistencia de los concejales, Federico Alarcón, Concha Sala, Ricardo Recuero y Rosa Cañón, junto a la presidenta de la OST Mamen Mateo y el presidente de honor, Pelayo Mellado, subrayando así la importancia de una velada que respiró música, talento y una energía que contagió a todos los presentes.


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