El Templo Arciprestal de la Inmaculada Concepción, acogió en la tarde de ayer, la Eucaristía de la Cofradía de Cristo Crucificado y María Santísima del Silencio, que se correspondía con el cuarto domingo de cuaresma o “Laetare”, celebrando la pronta alegría de la Pascua, siendo oficiada por el Párroco y Dean de la Catedral de Ohihuela, Jose Antonio Gea. Asistieron al acto, los concejales del Ayuntamiento de Torrevieja, Concha Sala y Óscar Urtasun; el Presidente la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa, Paco Beltrán, junto a la presidenta de la Cofradía, Begoña Gálvez Andreu; los capataces del Cristo Crucificado, Agustín Martínez Rufete y Nicolás García Villalgordo; las capatazas de María Santísima del Silencio, Silvia del Oro y Nuria Martí, además de las camareras de la Virgen, Mercedes Mateo y María del Carmen Villalgordo, así como Presidentes, hermanos mayores, cofrades y devotos de la Semana Santa. Destacar también la presencia del escultor, Víctor García, de cuyas manos salió hace 29 años la talla de María Santísima del Silencio, que ayer lucía majestuosa en el lateral del altar mayor.
El Coro Arciprestal de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, bajo la dirección de Aurelio Martínez, ofreció una emotiva interpretación de varios cantos de corte cuaresmal durante la celebración. Entre las piezas destacadas, se incluyó “Me invocará”, una obra profundamente espiritual, así como “Toma Señor”, inspirada en el texto de San Francisco de Asís, que llenó el ambiente con su mensaje de entrega y humildad.
Además, la música de Palazón resonó en diversas partes del ordinario de la Misa, como el “Santo” de la Misa “Alrededor de tu Mesa”, así como el “Ave María”, que fueron interpretados durante el transcurso de la celebración. En el momento de la comunión, el coro interpretó “Sí me levantaré” de Lucien Deiss, en perfecta consonancia con el evangelio de este cuarto domingo cuaresmal, elevando el momento de recogimiento y reflexión.
De manera especial, se destacó la interpretación de “Madre del Silencio”, una plegaria dedicada a María Santísima de Silencio, compuesta hace casi tres décadas con letra de Amparo Cos y música de Aurelio Martínez. El propio compositor interpretó esta pieza al órgano.
Al término de la Misa, se entregó a cuarenta nuevos cofrades, algunos ellos bebés, una cruz de madera, a modo de bienvenida, que entregaron el párroco y la presidenta de la Cofradía.
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