Redacción y Fotos: Pedro M. Grimao y Alfonso Pascual
Más de un millón de peregrinos y devotos de la Santísima Virgen del Rocío, recorrían entre polvo y estrellas, la pasada madrugada del 19 al 20 de agosto, las tres leguas que separan la Aldea del Rocío del pueblo de Almonte. Después de que se produje el «salto a la reja» sobre las cuatro y media de la tarde del domingo, comenzó el recorrido por las calles de la Aldea, hasta que sobre las 8 y media, llegó al templete, donde le esperaba la camarista de la Virgen, para cubrir la Imagen, y a partir de aquí, con los últimos rayos de sol, comenzar a andar el camino, sobre los hombros de los almonteños, que en ningún instante, desde que saltan la reja, hasta que entra en la parroquia de Almonte, se separan de ella.
Momentos de tensión, de sentimientos, de respeto y de amor a su Madre, se mezclan con la devoción de los cientos, miles y millones de devotos que en estos días, al igual que en la Romería del Lunes de Pentecostés, vienen a visitar a la Blanca Paloma y a acompañarla con los caminos.
Pero este año, tiene una característica muy especial, ya que coinciden el Rocío Chico, la Venida de la Virgen del Rocío a Almonte, el Bicentenario del Rocío Chico y el Año Santo Jubilar que ha concedido Benedicto XVI. También a lo largo del año, se realizarán las peregrinaciones de la Hermandades Filiales, que será recibidas por la Pontifia, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte.
También tuvimos la oportunidad de asistir a la 1ª Salve que, tras la celebración de la Eucaristía, se fue cantada a la Virgen del Rocío, estando ya en su casa de Almonte.
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