ADIEM desarrolla una terapia que reduce las conductas autolesivas y los ingresos hospitalarios de las personas con Trastorno de Personalidad

El Trastorno Límite de Personalidad es un problema de salud mental grave. Se presenta como una tendencia dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales e impulsividad intensa que comienza en las primeras etapas de la edad adulta. Entre el 2 y el 8% de la población española puede padecerlo. Afecta tres veces más a mujeres que a hombres. Una de cada 10 personas que lo sufren ha intentado suicidarse.
La Fundación ADIEM es testigo de un porcentaje cada vez más elevado de diagnósticos. La tendencia se ha visto incrementada por la pandemia al generar un mayor nivel de aislamiento, incertidumbre, confusión y limitación de los apoyos. Situación que ha producido en estas personas un mayor caos en la organización de sus vidas, una inadecuada gestión emocional y un aumento progresivo de la impulsividad y riesgos en sus conductas.
Hasta la fecha, la psicoterapia ha sido el tratamiento estrella, basándose fundamentalmente en sesiones semanales de terapia individual. Los profesionales del Centro de Rehabilitación CRIS ADIEM han querido ir más allá y aplicar la Terapia Dialéctico Conductual, puesto que ha mostrado mayor eficacia en el tratamiento al incluir, de manera adicional, terapia grupal semanal, seguimientos telefónicos, coordinación y contacto familiar, además de un terapeuta de referencia para las sesiones semanales.
Entre 2017 y 2019 se incorporó un nuevo formato en el “Programa de Rehabilitación e Intervención Psicosocial específico para el Trastorno Límite de Personalidad”, contando con la coordinación con otros centros donde se lleva a cabo el mismo programa de intervención, como la Unidad de Rehabilitación en Salud Mental de Cartagena.
El Programa de Intervención va dirigido a personas diagnosticadas de Trastorno Límite de Personalidad entre 18 y 65 años, que no presentan en el momento del tratamiento un consumo activo de tóxicos y acceden a la evaluación y pautas del contrato terapéutico de forma voluntaria.
Mediante un estudio al que se sometieron los participantes, se valoró la reducción de los ingresos hospitalarios y las visitas a urgencias, así como la recuperación de la red social de apoyo y el uso adecuado de los servicios sociosanitarios.

Los datos muestran que, de una media de cuatro ingresos hospitalarios por participante previos al tratamiento, en la actualidad se mantienen en una media de 0,48. Solo el 45% mantenía una red de apoyo sólido y apenas el 36% hacía un uso adecuado de los servicios sociosanitarios. Ahora el 100% de los miembros del programa cumplen ambos parámetros.

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