Ayer fue un día cargado de simbolismo para la Plaza Ruiz Capdepont y para todos aquellos vecinos que, de una u otra forma, guardan un recuerdo ligado a la entrañable “casica”. Las máquinas entraron en acción y, con ellas, se cerró definitivamente un capítulo de la historia reciente de la ciudad: el derribo de la pequeña casa que durante décadas formó parte del paisaje cotidiano y emocional de este rincón tan querido.
La “casica” nació en los años 80 como un homenaje a la arquitectura tradicional local, un guiño a las formas sencillas y cercanas que durante generaciones definieron la manera de construir y habitar. No era un edificio monumental, pero sí profundamente reconocible, casi familiar. Con el paso del tiempo fue adaptándose a las necesidades de la ciudad y se convirtió en un punto de referencia para vecinos y visitantes.
Entre sus paredes se instaló la Oficina de Información Turística, desde donde tantos viajeros dieron sus primeros pasos descubriendo el municipio. También fue sede del Centro de Iniciativas Turísticas, espacio de ideas y proyectos; acogió al Patronato de Habaneras, tan ligado a la identidad cultural y marinera; y albergó la Concejalía de Fiestas, desde donde se gestaron celebraciones que aún hoy viven en la memoria colectiva. Más tarde, tras su cierre en 2013, encontró una nueva función como espacio del Grupo de Refuerzo Operativo de la Policía Local, manteniéndose activa y útil hasta sus últimos años.
Su derribo no es solo una actuación urbanística. Es un gesto que marca el tránsito entre lo que fue y lo que está por venir. La desaparición de la “casica” abre paso a la nueva configuración del entorno del recinto portuario y de la Avenida de la Libertad, un proyecto llamado a transformar esta zona en un espacio más abierto, moderno y conectado con el futuro de la ciudad.
Hoy, donde antes se alzaba esta pequeña construcción cargada de historias, queda el recuerdo y la certeza de que formó parte de la vida de muchas personas. Decir adiós a la “casica” es también agradecerle todo lo que representó: un lugar de encuentro, de trabajo, de cultura y de servicio público. Su huella permanecerá en la memoria colectiva mientras el entorno se prepara para escribir una nueva etapa.
Descubre más desde Objetivo Torrevieja
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Filed under: Actualidad |


























































Deja un comentario