Antonio Carbonell y su esposa Mercedes García, protagonistas del Periódico “La Portada” de Ribera Salud

En la edición del 17 de febrero, bajo el titular “La fortaleza del ser humano brilla en vosotros” hace unas reflexiones en primera persona, que reproducimos íntegramente, sobre su experiencia en el Hospital de Torrevieja

Antonio Carbonell y su esposa Mercedes García (Izda). Doctora Arantxa González Vicente (Dcha.)

“El ser humano ha ido consiguiendo grandes metas y superando sus flaquezas individuales. Yo soy uno de tantos, una persona anónima en el camino de la vida, superando flaquezas. Mi nombre es Antonio Carbonell y he tenido una vida plena, hasta que un obstáculo inesperado me obligó a frenar en mi recorrido: el cáncer”. Así comienza Antonio a contar su historia en el Hospital Universitario de Torrevieja.

En noviembre de 2014, Antonio fue diagnosticado de una de las enfermedades tabú del siglo XX. “Para una persona de mi generación, pronunciar siquiera la palabra da escalofríos, de niño oía a mis mayores hablar del cáncer en susurros. Aceptar mi nueva realidad fue lo más difícil. Hoy me siento un privilegiado. Se me ha dado una prórroga que no esperaba y  ha venido de la mano de grandes profesionales y, sobre todo de personas excepcionales”.

Mercedes la esposa de Antonio, que le acompaña en cada visita, rememora cómo fue el primer contacto que tuvieron con el servicio de Oncología. “Cuando fuimos por primera vez a la consulta con Arantxa González Vicente, íbamos derrotados y muy perdidos, sin saber que nos íbamos a encontrar. Ella nos dedicó todo el tiempo que necesitamos sin mirar el reloj. Fue atenta y así lo ha sido cada día lo largo de estos seis años”

Antonio, con una emoción palpable afirma: “siento un profundo y sincero agradecimiento por el esfuerzo y trabajo del personal de la planta de Oncología del Hospital Universitario de Torrevieja. Han conseguido rescatarme de las tinieblas en las que caí al principio de mi enfermedad. Me han enseñado reconocer que mi vida puede ser plena a pesar de todo y que si haces algo por los demás, tú mal y tu dolor pierden fuerza y te crecen alas para seguir adelante”.

Esta es mi segunda casa y doy gracias a ello

“Los profesionales son personas anónimas que no buscan ningún reconocimiento, se entregan a su labor de cada día, quizá porque un día eligieron hacer algo por los demás y consideramos que no saben siquiera hasta qué punto se les valor”. Siento una completa admiración y respeto por todos. “Pues si la lucha contra los enemigos tradicionales contra el cáncer ya es difícil, están plantando cara a un nuevo adversario, el coronavirus.
“Mi apreciada doctora Arantxa mi estimada enfermera Eva, sus amables compañeras y compañeros de faena, no puedo nombrarlos a todos para no hacer infinitas estas palabras de agradecimiento, pero todos ellos son la esencia buena de la humanidad”

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