Ara Malikian “hipnotizó” a un Auditorio rendido a su arte en Torrevieja

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El magnífico e inmejorable escenario de la Sala Sinfónica del Auditorio Internacional de Torrevieja, acogió con un lleno absoluto la actuación del artista libanés de ascendencia armenia Ara Malikian, que presentaba su última gira ante un público,  que con el sonido de las melodías, se mostraba cada vez más desbordado e hipnotizado. El concierto formaba parte de la gira que el violinista encabeza por todo el mundo con el nombre The Ara Malikian World Tour.
Malikian nos trajo una muestra de arte a través de su movimiento de manos y, sobre todo, de dedos; sabía qué cuerdas tocaba y cómo las tocaba y se mostraba ilusionado con una puesta en escena brillante durante las casi de las dos horas que duró el concierto. El espectáculo -porque más que un concierto fue eso, un espectáculo-, maravilló por la calidad del artista, la prodigiosa memoria que mostró -sin mirar en ningún momento ni una sola partitura-, y para el buen estado físico que presentaba; saltaba, bailaba, se arrodillaba, acompañado siempre de la melodía del violín que no paraba de hacer sonar.

Malikian ofreció un repertorio que contó con temas de su último trabajo discográfico como fueron Cosquillas en uno Mimo, Krikor Aklor o Kalachnikov de Agua, que abrieron el concierto. Tampoco faltaron temas de anteriores proyectos, como Concerto Grosso o Enana Arrugada, que completaron un rato lleno de música y de emociones. Entre tema y tema, Malikian conversaba con el público, y nos explicaba que “Esta gira es el resultado de ver crecer a mi hijo, es el resultado de mi crecimiento a su lado, es todos estos sonidos y melodías que intentan dar forma a lo que he sentido y me ha inspirado de él y de la vida a través de él. Es un encuentro con el niño que no pude ser y habría soñado ser”. En todo el tiempo que duró su concierto el violinista no desperdició la ocasión de recordarnos que tenía un hijo, Kairo, a quién he visto crecer.

Por eso, muchas canciones, están dedicadas a su hijo que quería saber como por ejemplo, sonaba un calamar robótico -por su afición a los calamares y a los robots-. Unas palabras que sumadas a la emoción que acumulábamos por el buen rato que habíamos pasado, nos hizo acabar con carcajadas generalizadas y con la esperanza de que pronto, lo podamos volver a disfrutar de nuevo en Torrevieja.

El público agradecido por el maravilloso espectáculo de este genio, terminó vitoreándolo ente aplausos puesto en pie, como no podía ser de otra manera.

 

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