La divulgadora Ana Meléndez, directiva de la asociación cultural, dio una instructiva y documentada charla a los futuros guías turísticos y a otros alumnos interesados
Antonio Sala Buades
El miércoles 14 de octubre de 2026, a las 11 de la mañana, tuvo lugar en el salón de actos del IES Mare Nostrum de la localidad la charla «Breve historia de Torrevieja: orígenes y patrimonio histórico de nuestra ciudad», impartida por Ana Meléndez Zomeño, directiva de la asociación cultural Ars Creatio.El acto se organizó por iniciativa del Departamento de Hostelería y Turismo del mencionado centro, para alumnos del ciclo formativo de grado superior de Guías, Información y Asistencias Turísticas (GIAT), por medio de sus profesores Francisco Javier Sánchez Marín y Lorena Mayor Hernández. Se unieron los estudiantes de cuarto de ESO del Programa de Refuerzo (PR), con la presencia asimismo de su tutor, Juan Luis Gómez Gallo, profesor de Historia.
Ana Meléndez llamó la atención de su auditorio sobre las posibilidades que ofrece Torrevieja, la ciudad en que residen, como atractivo turístico al margen de sus aspectos más conocidos. Comenzó por los tres motores económicos que han condicionado el desarrollo histórico local: la sal, la pesca y (desde mediados del pasado siglo) el turismo.
En cuanto al primero de ellos, tomando como referencia el topónimo de Cap Cerver (Cabo Cervera), detalló el origen geológico y la configuración única de sus dos lagunas saladas. Pese a no haberse encontrado vestigios, es más que probable que ya los fenicios, que usaron la sal por la zona en su actividad metalúrgica (siglos VIII-VI a. C.), pasaran por nuestras salinas para hacerse con el preciado producto. También habló de los restos de una factoría romana de pescado (siglo I). Además de las actividades salinera y pesquera, se daba el cultivo la trilogía mediterránea: viñas, olivos y cereales. Otro relevante hallazgo arqueológico fue el «tesorillo de La Marquesa» (monedas árabes de los siglos X y XI). La importancia de las salinas de La Mata queda demostrada por su mención en diversos archivos de Venecia (1384) y Génova (1465).
La ponente dejó muy clara la diferencia —para evitar confusiones— entre las dos torres de Cap Cerver (la Vieja, hoy desaparecida, y que daría nombre posteriormente a la ciudad; y la Nueva, o del Moro). La primera fue ordenada (1313) por el rey aragonés Jaime II, y su ubicación era próxima a las actuales Eras de la Sal; la segunda, por el virrey de Valencia Bernardino de Cárdenas y Pacheco (1553, acabando el reinado de Carlos I), en el mismo cabo Cervera. Ambas se construyeron, como muchas otras en el litoral levantino, para vigilancia contra la piratería. Cap de Cerver constituía un importante punto en la red mercantil del Mediterráneo y el Atlántico entre los siglos XIV, XV y XVI. Otro personaje fundamental de este periodo fue Luis de Santángel, arrendatario de las salinas de La Mata, que tuvo un destacado papel en el viaje de Cristóbal Colón, al posibilitar buena parte de su financiación. El elemento arqueológico más valioso de Torrevieja es el canal del Acequión, con su puente sillería (1482), un hito en la construcción hidráulica.
El posterior aumento demográfico, con la extracción de sal de la otra laguna, posibilitó la formación de un núcleo de población al que en 1803, tras el traslado de las oficinas de las salinas, Carlos IV concedió el título de villa, con el nombre de Torrevieja. Después de sus primeros pasos, sufrió el terremoto de 1829, y como varios pueblos de la Vega Baja quedó completamente asolada. Fue reedificada según el plano dispuesto por el ingeniero Agustín de Larramendi. Cabe destacar que la línea baja de los sillares de piedra de la actual iglesia de la Inmaculada procede de la antigua torre vieja. Acabando el siglo XIX, la población fue recuperando su dinamismo económico y cultural, y fue pionera en el turismo de salud con los balnearios. Adaptó un sistema de extracción de sal en húmedo, único en el mundo, manteniendo la lámina de agua, que le permitió convertirse en uno de los complejos salineros más importantes de Europa, con la creación de un espacio protegido como parque natural. Completan este estimable patrimonio la artesanía salinera y los viñedos y la elaboración de vino.
Terminó Ana Meléndez animando a sus jóvenes oyentes a investigar y profundizar en diversas peculiaridades de Torrevieja, de aspecto histórico y científico, con las que podrían captar el interés de los futuros turistas. Además, les sugirió presenciar las rutas teatralizadas que sobre las salinas y el terremoto viene desarrollando Ars Creatio desde hace unos años.
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