Casi setenta alumnos recibieron el reconocimiento de fin de curso de español para extranjeros de Cáritas de la Inmaculada
La solidaridad, la integración y el esfuerzo compartido volvieron a quedar patentes en la emotiva entrega de diplomas del curso 2025-2026 de Español para Extranjeros organizado por Cáritas de la Parroquia de la Inmaculada Concepción, un acto cargado de humanidad que reunió en los Salones Parroquiales a alumnado, voluntariado, representantes institucionales y colaboradores que hacen posible este proyecto social y educativo.
Un total de sesenta y siete alumnos recibieron sus diplomas acreditativos tras completar un curso que va mucho más allá del aprendizaje del idioma. Durante todo el año, las aulas de Cáritas se han convertido en un auténtico punto de encuentro multicultural donde personas de distintas nacionalidades han encontrado no solo herramientas para desenvolverse mejor en su vida diaria, sino también apoyo, integración y un sentimiento de pertenencia a la ciudad.
Las clases abarcaron desde alfabetización básica hasta niveles equivalentes a Básico II, adaptándose a las necesidades de cada estudiante. Pero además de la enseñanza formal del español, el programa incluyó actividades prácticas enfocadas a la vida cotidiana, desde aprender a realizar compras en un supermercado hasta conocer canciones y tradiciones locales, favoreciendo así la integración social y cultural de los participantes.
El importante trabajo desarrollado durante el curso fue posible gracias a la dedicación de las voluntarias Elena, Tite, Raquel, Mª. José, Mari Luci, Mª. Carmen y José Miguel, coordinados por el trabajador social de Cáritas, Emilio Córcoles, quien destacó durante el acto el enorme valor humano que existe detrás de cada clase y de cada historia personal.
Tras la entrega de diplomas, los asistentes compartieron una merienda tradicional compuesta por monas y granizados, en un ambiente de convivencia y alegría que reflejó el espíritu cercano y familiar del proyecto.
El acto contó con la presencia del párroco de la Inmaculada y presidente de Cáritas, José Antonio Gea; el concejal de Bienestar Social, Óscar Urtasun; y la concejal de Residentes Internacionales, Gitte Lund Thomsen. También estuvieron presentes voluntarios y coordinadores del curso junto a la directora de Cáritas de la Inmaculada, María Luisa Navarro Quílez, quien subrayó la creciente demanda de estos cursos, especialmente entre personas de habla árabe y ciudadanos procedentes del este de Europa, mostrando su deseo de continuar ampliando esta labor el próximo año.
Durante el acto se quiso agradecer especialmente la colaboración del Rotary Club, representado por su presidenta, Maribel Robles, y varios miembros de su Junta Directiva. Gracias a esta entidad, el local de Cáritas dispone actualmente de aire acondicionado y de una pantalla digital imprescindible para el desarrollo de las clases, mejorando notablemente las condiciones de aprendizaje.
La colaboración solidaria entre Rotary Club y Cáritas ha permitido además llevar a cabo importantes acciones sociales dirigidas a menores. Entre ellas, la revisión ocular de doce niños en la clínica Vissum, gesto que fue agradecido públicamente en la persona del Dr. Vicente Ortuño. Asimismo, se reconoció la colaboración de Óptica Sabater, que facilitó las gafas necesarias para aquellos niños que las precisaron tras las revisiones médicas.
Del mismo modo, se destacó el acuerdo alcanzado entre Rotary Club y la clínica dental del Dr. Alberto Salgado, gracias al cual una decena de niños pudo acceder a revisiones y limpiezas bucales gratuitas. Un gesto solidario que fue agradecido igualmente junto a Alicia Navarro.
En el apartado de agradecimientos, Emilio Córcoles quiso poner en valor el compromiso y entrega de numerosos voluntarios de Cáritas de la Inmaculada, mencionando expresamente a María Luisa, Carlos, Salvador, Juanjo, Arturo, Tatiana, Maruja y Mari Fina, con un reconocimiento muy especial para María, que este año finaliza su labor como secretaria de la entidad.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue el recuerdo dedicado a Ikram, alumna fallecida durante el curso y madre de tres pequeños, uno de ellos un bebé. Un instante cargado de emoción que evidenció los profundos vínculos humanos que nacen dentro de este proyecto.
La clausura del acto sirvió también para agradecer el apoyo constante de los responsables parroquiales y de las instituciones locales. Se reconoció especialmente la colaboración del párroco de la Inmaculada, José Antonio Gea; del vicario, Fernando Galvañ; y del párroco del Sagrado Corazón, Aurelio Ferrándiz, por la cesión de espacios y salones donde desarrollar las clases.
Igualmente, se puso en valor el respaldo institucional del alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, así como el apoyo de las concejalas Trudy Páez e Inmaculada Montesinos, cuyo compromiso ha resultado fundamental para que iniciativas como esta continúen creciendo año tras año.
Más allá de los diplomas entregados, la jornada volvió a demostrar que aprender un idioma puede convertirse también en una puerta abierta a la integración, la esperanza y las nuevas oportunidades.
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