El Camino Primitivo de Santiago, considerado por muchos peregrinos como la ruta jacobea más exigente por sus constantes desniveles, la dureza de sus senderos y las cambiantes condiciones meteorológicas, ya tiene un nuevo capítulo escrito por deportistas de nuestra comarca. Los ciclistas Patricio Morales, del Club Deportivo Chatarras Torrevieja, junto a varios compañeros del Mountain Bike Guardamar, completaron con éxito las cinco etapas que unen Oviedo con Santiago de Compostela, superando más de 300 kilómetros de recorrido y cerca de 7.200 metros de desnivel acumulado.
La aventura estuvo marcada por temperaturas extremas, averías mecánicas, caídas, lluvia, granizo y paisajes espectaculares que hicieron de esta experiencia un auténtico reto físico y mental, pero también una vivencia inolvidable.
Primera etapa: Oviedo – Tineo (69 kilómetros | 1.900 metros de desnivel)
La expedición inició su aventura partiendo desde Oviedo, adentrándose rápidamente en los característicos senderos boscosos del Camino Primitivo. Aunque la vegetación ofrecía sombra en muchos tramos, la intensa ola de calor elevó los termómetros muy por encima de lo habitual, convirtiendo el estreno en una auténtica prueba de resistencia.
Durante la jornada atravesaron lugares tan emblemáticos como la cascada de Nonaya y afrontaron la conocida subida de La Pelona, realizando además numerosas paradas para sellar las credenciales de peregrino. No tardaron en aparecer las primeras dificultades con una caída y una avería mecánica que obligó a David a regresar a Oviedo para reparar su bicicleta antes de reincorporarse al grupo.
Segunda etapa: Tineo – Grandas de Salime (55 kilómetros | 1.300 metros de desnivel)
La segunda jornada fue, sin duda, la más dura de toda la peregrinación. La salida desde Tineo estuvo acompañada por un paisaje cubierto de nubes que pronto dio paso a un calor abrasador.
La ascensión hacia la mítica ruta de Hospitales comenzó con un cartel advirtiendo de la presencia de osos en la zona y con el consejo de David: «Llenad todo lo que tengáis de agua». Aquellas palabras resultaron proféticas. Más de veinte kilómetros sin fuentes, rampas interminables y temperaturas cercanas a los 42 grados convirtieron este tramo en el momento más épico del viaje.
El esfuerzo tuvo recompensa con algunos de los paisajes más espectaculares de todo el Camino. La llegada al puerto de Palos permitió al grupo recuperar fuerzas gracias a un pequeño chiringuito que, según los propios ciclistas, «les salvó la existencia». Ante el intenso viento y el sofocante calor decidieron acortar parte del recorrido descendiendo por carretera hasta Grandas de Salime, donde el calor continuó siendo protagonista incluso durante la noche.
Tercera etapa: Grandas de Salime – Lugo (85 kilómetros | 1.900 metros de desnivel)
La tercera era la etapa más larga de la expedición, aunque finalmente fue recortada para evitar las horas de mayor calor.
Con David nuevamente integrado en el grupo como perfecto conocedor del recorrido, la jornada transcurrió sin incidentes mecánicos importantes. Senderos rodeados de naturaleza, el sonido constante de los pájaros y la tranquilidad de los bosques gallegos acompañaron a los ciclistas durante gran parte del recorrido.
Especialmente exigente resultó la conocida subida del Sapo, una ascensión que volvió a poner a prueba las piernas de todos los participantes. Cuando parecía que el calor seguiría marcando el viaje, una intensa granizada a las puertas de Lugo cambió completamente el escenario y dio paso al auténtico clima gallego.
Cuarta etapa: Lugo – Melide (49 kilómetros | 1.070 metros de desnivel)
La cuarta jornada comenzó con un ambiente mucho más fresco, cielos cubiertos y una lluvia intermitente que fue apareciendo y desapareciendo durante buena parte del recorrido.
Tras las altas temperaturas vividas en Asturias, los ciclistas recibieron con alivio este cambio meteorológico, completando una etapa más tranquila, aunque igualmente exigente por el continuo sube y baja del terreno. Como buenos peregrinos, continuaron sellando sus credenciales mientras el Camino iba ganando cada vez más ambiente conforme se acercaban a Santiago.
Quinta etapa: Melide – Santiago de Compostela (53 kilómetros | 1.090 metros de desnivel)
Con el cansancio acumulado tras varios días de esfuerzo, el grupo afrontó la última etapa con la ilusión de alcanzar la Plaza del Obradoiro.
La gran afluencia de peregrinos obligó a reducir el ritmo en numerosos tramos, aunque ello no evitó una nueva caída sufrida por Sergio, acompañada de una avería que pudo solucionarse sobre la marcha gracias al compañerismo del grupo.
Entre senderos de extraordinaria belleza, continuas subidas y una lluvia intermitente que acompañó buena parte del recorrido, los ciclistas fueron acercándose poco a poco a la meta soñada. Finalmente, la llegada a Santiago de Compostela puso el broche de oro a una aventura deportiva y personal que difícilmente olvidarán.
Más allá de los kilómetros recorridos, esta travesía representa el espíritu del ciclismo de montaña: esfuerzo, compañerismo, superación y respeto por la naturaleza. Una experiencia que Patricio Morales y sus compañeros del Mountain Bike Guardamar han convertido en un recuerdo imborrable y en una nueva página de éxito para el Club Deportivo Chatarras Torrevieja.
¡Enhorabuena a todos ellos por completar una de las rutas ciclistas y de peregrinación más duras y emblemáticas de Europa!
Descubre más desde Objetivo Torrevieja
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Filed under: Deportes |
























































Deja un comentario