Crónicas de una Semana Santa: Jueves Santo 2011

 El silencio y la oscuridad reinaron en las dos procesiones que desfilaron ese día.

Redacción y Fotos: Pedro y Alfonso

Álbum 1, pinchando sobre la foto

Álbum 2, pinchando sobre la foto

Pasado ya el ecuador dela SemanaSanta, y celebrada en todas las parroquias localesla Misadela Cenadel Señor en la que se realizala Ceremoniadel Lavatorio de los pies, en este día de Jueves Santo, 21 de abril, la ciudad comienza a entristecer, se aproxima la hora en que con las calles totalmente a oscuras, saldrá por el umbral de la puerta del Templo dela InmaculadaConcepción, el Crucificado, el Cristo del “Sequión”.  A las 11 de la noche,la CoralTorrevejenseFrancisco Vallejos, espera, como todos los años, después de que pasela Cofradíadela Convocatoria, que en esta noche desfilan de luto riguroso, cambiando el capuz blanco, por el negro, y frente ala Madrey al Discípulo Amado, volverá a interpretarse “Señor me cansa la vida” y “Madre del Silencio”.Comienzo a desfilar el solemne cortejo procesional que componela Procesióndel Silencio, que este año acorta el recorrido dirigiéndose directamente hacia su barrio, por la calles Caballero de Rodas, Patricio Pérez, Campoamor, hasta llegar al callejón del Turco, donde le espera una rosa, el recuerdo del que fuera uno de los pilares dela Cofradíade Cristo Crucificado y María Santísima del Silencio, Mariano Montesinos, al que se le rinde homenaje cada Jueves Santo.

A continuación, desdela Plazadel Calvario, y llegada la media noche, arrancala Procesióndel Descendimiento del Calvario, en la que participala Cofradíade Nuestra Señora dela Piedad, ya ha sido entregado ala Madre, el cuerpo sin vida de su Hijo, allí se encuentra tambiénla CoralTorrevejenseFrancisco Vallejos, para interpretar “La Pasióndela TíaTortas”.

Las dos procesiones están en la calle, no se oye nada, no se ve nada, la gente anda sin rumbo, han matado al Salvador, pero saben que pronto Resucitará.

Minutos después de finalizados ambos desfiles, el cielo quiso unirse también en el dolor, una incesante lluvia acompañada de relámpagos y truenos, apareció en la noche, se había hecho presente la oscuridad y las tinieblas, en la noche de Jueves Santo.

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