Un taller lleno de humanidad y herramientas prácticas visibilizó una realidad silenciosa: la necesidad de cuidar también a quienes cuidan
La sede de Afecáncer Torrevieja, presidida por Victoria Meneses, acogió ayer un emotivo y necesario taller centrado en el bienestar emocional de quienes conviven con una de las realidades más duras: el cuidado de pacientes con cáncer. Bajo el título “La importancia de cuidar y cuidarse”, la iniciativa puso el foco en una figura muchas veces invisible: el cuidador. Personas que sostienen, acompañan y permanecen firmes en los momentos más difíciles, pero que, con frecuencia, lo hacen a costa de su propio equilibrio emocional.
Una realidad silenciosa que necesita ser escuchada
Cuidar a un paciente oncológico no es solo una tarea física. Es, sobre todo, un ejercicio constante de fortaleza emocional, de empatía y de resistencia. Supone estar presente en la incertidumbre, en el miedo, en el desgaste diario. Y, en ese proceso, es habitual que quienes cuidan se olviden de sí mismos.
Este taller abordó precisamente esa realidad tan extendida como poco visibilizada. Porque detrás de cada paciente hay, casi siempre, una red de apoyo que también necesita ser sostenida.
Herramientas para sostener sin romperse
La actividad fue impartida por la psicóloga Gema Chisvert Vázquez, profesional estrechamente vinculada a la labor de Afecáncer, quien guio a los asistentes a través de un espacio cercano, seguro y profundamente humano.
Durante la sesión, se ofrecieron herramientas prácticas orientadas a mejorar la calidad de vida emocional de los cuidadores:
- Comprender lo que están viviendo, poniendo nombre a emociones como la ansiedad, el cansancio o la culpa.
- Aprender a gestionar el estrés y la sobrecarga emocional, una de las consecuencias más frecuentes del cuidado continuado.
- Establecer límites sin sentirse culpables, algo esencial para evitar el desgaste extremo.
- Recuperar el autocuidado, entendido no como un lujo, sino como una necesidad básica.
Más allá de los contenidos, el taller generó algo especialmente valioso: un espacio de encuentro. Un lugar donde compartir experiencias, sentirse comprendido y comprobar que nadie está solo en este proceso.
Cuidarse para poder cuidar mejor
Desde la organización se insistió en una idea clave: el bienestar del cuidador influye directamente en la calidad del cuidado que puede ofrecer. No se trata de elegir entre uno mismo y el otro, sino de entender que ambos aspectos están profundamente conectados.
En este sentido, iniciativas como esta no solo aportan conocimientos, sino que también contribuyen a romper el aislamiento emocional que muchas veces acompaña a los cuidadores.
Un compromiso que continúa
El taller celebrado ayer no será un hecho aislado. Desde Afecáncer Torrevieja se ha anunciado la continuidad de estas sesiones, que se realizarán el último viernes de cada mes, abiertas a todas aquellas personas que deseen participar.
Para asistir, es necesario reservar plaza previamente en el teléfono 674 054 547, ya que las plazas son limitadas.
En definitiva, Torrevieja volvió a demostrar que, más allá de la atención médica, existe una dimensión esencial del cuidado que no siempre se ve, pero que resulta imprescindible: la emocional. Y en ese terreno, acompañar a quienes acompañan es, sin duda, uno de los actos más humanos que se pueden ofrecer.
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