Doce horas bastaron para que los Centinelas una vez más y ya van siete, cumplieran con su cita anual.

De nuevo esta carrera solidaria no competitiva dió visibilidad a la Diabetes, por medio de la práctica del deporte entre las personas con y sin diabetes, y con la historia de carthagineses y romanos como argumento, recorrieron el trazado de la antigua Vía Heraklea, la Vía Augusta.

Álbum, pinchando sobre la foto

A las 00,30 horas del día 13 de septiembre, en Cartagena, en la Muralla Púnica tuvo lugar la salida con un breve acto en colaboración con SODICAR Sociedad de Diabetes de Cartagena y su comarca y la delegación local de la Fundación DiabetesCERO, así como con representantes de las Fiestas de Carthagineses y Romanos iniciando un recorrido urbano que les llevó desde este enclave carthaginés hasta la Torreciega, monumento funerario romano a la salida de la ciudad que marca el camino de la citada Vía Augusta. Un lugar donde los cipreses indican el camino de las almas y las piedras el camino de los cuerpos.

El propio General Aníbal y la Princesa Himílce dieron la salida tras el paseo iniciando allí mismo la carrera, lanzando la VII Ruta de los Centinelas, setenta y cinco (75) kilómetros que los separaban de Torrevieja. El aro azul, símbolo universal de la diabetes comenzó así a girar de nuevo.
Dos Centinelas afrontaron en solitario esta nueva edición, Javier y Roberto, desafiando una noche muy oscura salieron de Cartagena pasando por La Aparecida, La Puebla, y Roda donde avituallaron agua, para llegar al Mar Menor, a las 04,30 horas se plantaron en San Javier, con un ligero adelante sobre el horario previsto, el frescor de la noche hacía que el ritmo no decayera.

Como dos lobos solitarios cruzaron, San Pedro del Pinatar y Pilar de la Horadada donde disfrutaron de un desayuno merecido antes de iniciar la segunda parte de esta nueva aventura. Fue en este punto donde se unió la caballería a los dos de a píe. Antonio y Ana, dieron su apoyo hasta meta.
Después de un precioso amanecer como llamas azules encendidas a partir de ahí fueron sucediéndose apoyos de a píe que amenizaron el paso de la Ruta acompañando el aro a su paso junto al canal del trasvase a través de la Dehesa de Campoamor y Villamartín hasta San Miguel de Salinas.

Mari Loli, Emilio, Manuel, Garres, Chispas, Gail, se unieron permitiendo que el aro siguiera su camino, pese a que alguna rodilla se resistiese y una leve hipoglucemia hiciese su aparición después de ocho horas y media de carrera.
El descenso hasta la Torre de La Marquesa, entre limoneros fue bastante ameno y rápido alcanzando pronto la laguna de Torrevieja y el pueblo de Los Montesinos donde su ayuntamiento ofreció un avituallamiento a los Centinelas. Gracias.
Desde allí ya se podía oler el mar, nuevos centinelas se unieron, Paco y Ana Belén a la caballería y Jose Miguel, Iván, Ramón e Inés a los de a pie. Y no por oler el mar este último tramo que nos separaba fue ni mucho menos fácil, el Sol Invictus cayó sobre nuestras cabezas mientras uno tras otro caían los kilómetros de una agonizante vía verde, la última centinela en unirse fue Diana.
Una leve brisa aliviaba algo la marcha y finalmente tras doce horas de carrera Centinelas alcanzó su meta en el Parque del Salinero de Torrevieja, junto al Minigolf las Salinas el mismo día 13 de septiembre, sobre las 12:30 horas aproximadamente.
Agradecer a todos los que espontáneamente se unieron a la marcha del aro de Centinelas, especialmente al Club Atletismo Torrevieja y a los que aguardaron nuestra llegada entre los que también se encontraban miembros de la Asociación Cultural Ars Creatio y a todos nuestros amigos, dulces y salados que celebraron con nosotros esta magnifica VII Ruta de los Centinelas.

Ahora nos toca descansar para el año que viene en el que esperamos y deseamos que todo pueda volver a desarrollarse con mayor normalidad.
Aún es posible colaborar mediante la prestación de un donativo-Centinela que se realiza a través de Mi Grano de Arena – https://www.migranodearena.org/reto/vii-ruta-de-los-centinelas
El precio del kilómetro es de cinco euros (5,00 €).

Todos los donativos obtenidos estan destinados a la Fundación DiabetesCERO, movimiento de padres de niños con diabetes tipo 1 y adultos que luchan por la INVESTIGACIÓN para la curación de la Diabetes tipo 1.
Centinelas se comprometió a hacer tantos kilómetros como seáis capaces de donar, es decir, la Ruta tiene 75 kilómetros, y ya habéis doblado este número por lo que, Centinelas ya debe recorrer otros tantos kilómetros en nuevas rutas hasta el fin de éste año 2020.
Pero juntos podremos seguir con esta lucha como os contamos ayer:

No correr solo corriendo solo, estar acompañado de la soledad, sentir vuestra luz en la noche y vuestra sombra cuando el sol invictus nos azota.
Escuchar vuestro silencio y seguir vuestros gritos a ojos cerrados. Saber que siempre estais allí, para remontar cualquier hipo, para aplacar cualquier dolor, para enjugar nuestro sudor.
Saber que no corro solo corriendo solo… que… No Hay Tregua. Porque nuestra batalla se libra todos y cada uno de los días.
Gracias por vuestra lucha.

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