• Web Municipal

  • @infoagamed

  • + Info aquí

  • CSB Consulting.es

  • +Info aqui

  • +Info aqui

  • + Info aqui

  • Brico Andrés

  • + info Aquí

  • Escuchame Aqui

  • +Info aqui

  • Web, pinchando aquí.

  • + Info aquí

  • Ver Facebook Aqui

  • Optica Mar

  • + info aqui

  • + info aqui

  • Busca por categorías

  • septiembre 2026
    L M X J V S D
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    282930  

El agua, dulce y salada, une Asturias y Torrevieja en el emotivo pregón de la Santina de Concepción Torres

La pregonera realizó un viaje desde los lagos de Covadonga hasta las lagunas y salinas de Torrevieja, enlazando dos tierras unidas por sus aguas, sus tradiciones y sus gentes

Álbum, pinchando sobre la foto

PREGÓN DE LA SANTINA ÍNTEGRO EN EL INTERIOR

VÍDEO: Pinchando AQUÍ

El auditorio del Palacio de la Música acogió en la tarde de ayer el tradicional Pregón de la Santina, un acto que marca el inicio de las fiestas en honor a la Virgen de Covadonga y que cada año organiza el Centro Asturiano de Torrevieja para rendir homenaje a la patrona del Principado de Asturias. La cita reunió a numeroso público, que quiso acompañar a la pregonera de esta edición, Concepción Torres Sáez, en una tarde cargada de asturianía, recuerdos, emoción y, sobre todo, de un profundo sentimiento de unión entre Asturias y Torrevieja.

Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón; las concejalas Concha Sala y Trudy Páez; la Dama de la Sal, Miriam Córdoba, y nueve de los pregoneros que han precedido a Concepción Torres en esta tradicional cita. La pregonera estuvo acompañada en la mesa presidencial por el alcalde de la ciudad, el presidente del Centro Asturiano, Enrique Fernández, y el miembro de Ars Creatio, José Miguel Toro.

Como es tradición, la presentación de la pregonera corrió a cargo del pregonero de la edición anterior, Iñaki Isidro, de Onda Azul Radio, quien trazó una semblanza de Concepción Torres recorriendo su trayectoria profesional y su estrecha relación con la ciudad y con el agua. Una vida vinculada al servicio público y a la gestión de los recursos hídricos, que comenzó con su etapa como concejal del Ayuntamiento de Torrevieja en 1999 y continuó como directora de los Humedales del Sur de Alicante hasta 2015. Posteriormente se incorporó de nuevo a la empresa de gestión del ciclo integral del agua, Agamed, donde ya había trabajado desde 1987. Una trayectoria que hizo que los torrevejenses la conocieran cariñosamente como “Conchita la de Agamed”.

Un viaje de los lagos al mar

Bajo el sugerente título “De los lagos al mar, del cielo a la cueva”, Concepción Torres convirtió su pregón en un auténtico viaje por el agua, por la memoria y por los sentimientos. Un recorrido imaginario capaz de unir los paisajes de Asturias con los de Torrevieja a través de ese elemento que, aunque adopta formas diferentes, forma parte esencial de la identidad de ambas tierras.

El pregón se inició con el poema “Blanca Señora”, de Pablo Asensio, declamado por José Miguel Toro, quien volvió a intervenir durante el acto con el poema “Agua de la Fuente Clara”, de Víctor Manuel. El broche poético y musical llegó con “La Santina”, de Nando y Sergio Agüeros.

Desde las primeras palabras hasta las últimas, Conchita hizo de su intervención un canto a Asturias y a Torrevieja, dos territorios aparentemente alejados, pero unidos por un elemento común: el agua. El agua dulce de las fuentes asturianas, la de los lagos de Covadonga y la que mana de la Fuente de los Siete Caños se encontró, en el relato de la pregonera, con el agua salada del Mediterráneo, con las lagunas de Torrevieja y con sus históricas salinas. Dos paisajes diferentes que Concepción Torres convirtió en uno solo a través de la palabra, los recuerdos y las emociones.

Asturias en la memoria familiar

La pregonera demostró a lo largo de su intervención un profundo conocimiento y cariño por la tierra asturiana, incorporando incluso en algunos de sus pasajes expresiones y palabras propias del lenguaje de aquella tierra.

No fue una elección casual. Asturias forma parte también de su propia historia familiar. Su marido, el doctor José María Asensio Suárez, era originario de tierras asturianas por parte de madre, Sensina Suárez, mientras que su padre, Manuel Asensio, era palentino.

Esa herencia cultural también llegó a su hijo, Pablo, que creció entre dos mundos: el asturiano y el torrevejense. Dos formas de hablar, de vivir y de entender la vida que aprendió a reconocer desde pequeño.

Conchita relató cómo Pablo contrajo matrimonio con María en Oviedo, junto a una familia y unas tradiciones profundamente vinculadas a Asturias. A petición del novio, durante la ceremonia se interpretó la “Salve Marinera”, un detalle que resumía perfectamente esa convivencia de sentimientos y raíces entre el norte y el Mediterráneo.

Del agua de Covadonga al agua de Torrevieja

El pregón fue avanzando como un río que, poco a poco, encuentra su destino. Concepción Torres invitó al público a realizar con ella un viaje imaginario desde los lagos de Covadonga hasta el mar de las lagunas de Torrevieja, recorriendo paisajes, recuerdos y tradiciones.

Habló del agua nacida en la Cueva Santa y de su recorrido simbólico hasta alcanzar Torrevieja, besando las salinas a través del Acequión.

Pero el agua fue mucho más que un recurso natural en su discurso. Fue metáfora de vida, de memoria y de unión. El agua que nace en las montañas asturianas y el agua salada que baña y define Torrevieja sirvieron para construir un puente sentimental entre dos orillas. Y en ese viaje también estuvieron presentes las leyendas y la mitología asturiana, con las Xanas como protagonistas de un imaginario que terminó fundiéndose con uno de los grandes símbolos culturales de Torrevieja: la habanera.

El público siguió con atención un pregón que fue creciendo en emoción hasta alcanzar un final especialmente celebrado. Destacar la intervención de Mery Dance Academy de la mano de dos de sus bailarinas que pusieron la danza al servicio de la habanera.

Concepción Torres cerró su intervención haciendo partícipe a todo el auditorio, que respondió con entusiasmo a sus proclamas:

¡Que suba el agua!

¡Que cante la sal!

¡Que bailen las Xanas al son de la habanera!

Y, como culminación de ese viaje entre dos tierras y dos orillas:

¡Madre de Covadonga, Inmaculada Reina de nuestras dos orillas: Asturias y Torrevieja!

¡Viva la Santina!

Un grito que puso el punto final a un pregón en el que Concepción Torres consiguió algo más que inaugurar las fiestas: convertir el agua en un puente entre dos tierras, dos culturas y dos corazones que, por una tarde, fueron uno solo.

Una vez finalizada el pregón, el Grupo de Teatro «Gigia» representó la obra «Problemas de viudedad» con unas Aurora y Mery magnificas en sus papeles, una de viuda más alegre y otra afligida y pesarosa, hasta que los consejos de la primera convierten a la púdica y llorosa viuda en la más frívola del pueblo.

Pregón de la Santina Sábado, 5 de septiembre de 2026

Palacio de la Música – Pregonera: Concepción Torres Sáez
De los Lagos al Mar, del Cielo a la Cueva

¡El Señor esté con vosotros, asturianos!
¡La fe mariana nos acompaña, asturianas!
¡¡¡Qué suerte tenemos!!!

Fijaos todos, por favor. Nos une el agua, único componente terrenal capaz de modificar su estado natural en tres formas. El agua ye purísima. El agua ye galana. El agua ye (pausa misterio) principio de vida.
¡Qué alegría de vida llegar todos los años a la fiesta de la Santina, Nuestra Señora Madre de Covadonga, con la voz empapada entre dos aguas al más puro estilo de Paco de Lucía, que, todos lo sabemos hermanos, en la continuidad de las idas y venidas, de los flujos desde Asturias a Torrevieja, se transforma en una sola; dos aguas que son una sola:
El agua dulce de la Fuente de los Siete Caños y el agua salada del mar Mediterráneo que parte alegre hacia un Cantábrico indómito!
Muchas gracias por la invitación… Muchas gracias por estar aquí con este ánimo festivo, con este espíritu para compartir, porque las alegrías, cuando se comparten, se multiplican exponencialmente.

El agua dulce que brota de la cueva de la Santina regenera los corazones enamorados y convida al matrimonio, reza la leyenda astur. Ya lo sabes, si te quiés casar, a beber sin respirar del agua que exuda la cueva a los pies de la Santina. El agua salada de las lagunas de la vida y de Torrevieja redime de enfermedades y protege la confraternidad, hermanos. Estas creencias son, para nosotros, un salario emocional, un agua prístina de bienestar compartido.

Mi contacto con Asturias, con la cultura asturiana y sus gentes, comenzó allá por el año 1979, cuando me hice novia del Dr. Asensio; José María Asensio Suárez. El que fue luego mi marido y padre de mi único hijo Pablo. Él era hijo de asturiana, Sensina Suarez Bores, Sensa, y de Manuel Asensio Gea, palentino pero criado en Asturias. Mi hijo Pablo bebió durante toda su infancia y adolescencia de las dos culturas: la asturiana y la torrevejense. Aprendió los registros de la lengua de ambas idiosincrasias: comunión y comunicación.

El abuelo Asensio llegó muy joven a Torrevieja de la mano de su hermano mayor, el tío Alfredo, que se encargó de la dirección de las Salinas. El abuelo fue funcionario del Estado y trabajó toda su vida en la oficina de la Intervención del Estado en las Salinas de Torrevieja, con sede en el actual edificio nuevo de Agamed-Sede universitaria.

Las Navidades, las hemos celebrado, desde antaño, entre las pelotas torrevejenses y les casadielles feches por la güela Sensina, por un costado, y el pastel de cabracho que traía de Avilés mi cuñada M.ª Eugenia, Meña, por otro.

Y, por supuesto, todo bien regado, bien maridado, con la sidrina, la sidrina del paraíso encontrado por los celtas en tierras astures, por el paraíso injertado por los asturianos en tierras de la torre vieja.
Como veis, el primer híbrido astur-torrevejense, puro, purísimo mestizaje, bien pudo ser mi propio hijo Pablo. Jejejeje.

Albricias, asturianos.

Para culminar mi relación con Asturias os diré que mi hijo Pablo casóse con una asturiana de pro; María, la boda se celebró en Oviedo, en la Iglesia de San Isidoro el Real en octubre de 2024 y sonó, a petición del novio, la Salve Marinera durante la ceremonia, y el pasado enero nació mi nietu Alonso, que reúne lo mejor de cada casa: la asturiana y la torrevejense, renovándose así los votos de ese matrimonio cultural y almico Torrevieja-Asturias/Asturias-Torrevieja que ha marcado toda mi vida.

Ahora, vamos a disfrutar de un relampagueante y pluvioso viaje imaginario, ya que mi vida ha girado siempre entorno al agua, el agua de la fonte clara como apuntaría Víctor Manuel o el Nuberu.
Este es el vehículo que he elegido para unir a mis dos madres, a mis dos sitios, mi paz.

De los lagos al mar, de los lagos de Covadonga al mar de las lagunas de la vida y de Torrevieja.

Del cielo a la cueva, del cielo solar del Mediterráneo a la cueva lunar de la luna sometida por la Virgen.

Partamos… amigas y amigos de la cueva de la Santina, la virgen protegida que nos protege.

Arriba, en las cumbres de Asturias, donde la niebla teje mantos de silencio, nacen los lagos de Covadonga: el lago de Enol (Enna-raíz celta significa rio y Enol-en asturiano helechal) y el lago de Ercina (Hericina-lago de Venus, Ilicina-encina): agua pura, fría, antigua; agua recogida de los parabienes del cielo; agua que baja cantando por gargantas y valles, saltando peñas y riscos como si huyera de las Xanas que peinan sus cabellos de oro en las orillas al amanecer. Volviendo a recordar a Nuberu y a Víctor Manuel…

Dicen las leyendas que esas Xanas, hijas del agua dulce, guardan hilos de plata que cosen el destino de nuestra tierra. Ellas saben que, a la postre, toda gota busca el mar.
Y el agua, asturianos amigos, siempre vuelve a casa. En Navidad y en época estival, el agua… siempre retorna como hijo pródigo a su casa, quizás a disfrutar de las ocurrencias de esi pequeñu duende llamado Trasgu que ayuda o molesta bromeando por las casas, con un agujero en su mano izquierda y con pequeños cuernos por montera.

Desde el lago de Enol, por arte de magia ancestral, desciende brava por el río Deva. Se entrega al Sella, y el Sella la lleva al Cantábrico: ya estamos en la mar.

El Cantábrico, terco y libre, amoroso, se abraza al Atlántico. Y el Atlántico, en secreto, cual grandioso océano, susurra al Mediterráneo en los oídos del Estrecho.

Así, el agua que nació junto a la Cueva Santa acaba besando las salinas de Torrevieja, a través del Acequión, del Acequión que tan cerca tenemos.
Siendo distintos, somos uno y los mismos: ¡Asturianos de bravura celestial, torrevejenses de tronío, magnificaos en las fiestas con todos los vecinos, con las gentes de aquí y de allá!
Vamos ahora a sazonar la vida puramente concebida con agua, sal y canto.

Torrevieja, blanca de sal y morena de sol. Los lagos de esmeralda que resguarda la Santina en los Picos de Europa, se convierten, por rumor de sirenas, ninfas y selkies celtas, en lagos rosas de rostros iberos; lagunas de sal que arden al atardecer como si el cielo se desangrara. Y en las orillas oceánicas y salineras, dos siglos ha, se alzan voces con sones de habanera. Canto de atlantes y cariátides que cruzó desde Cuba, desde la atlántica Cuba, mecido por olas y por almas marineras, en viajes de ida y vuelta. Canto lento, como el remo que vuelve a puerto. Canto que habla de ausencia, de amor que espera y de patria que no se olvida.

Ya lo vamos sabiendo. ¿Qué une a la Santina de Covadonga con la Inmaculada Concepción de Torrevieja, con las Xanas, con la habanera? La Santina y la Inmaculada están unidas por el agua y la prudente espera, por el ciclo cibelino del agua purificadora, el agua que da vida.
La Santina, reina de la montaña, apareció en una cueva donde mana agua, agua que se bendice, agua resguardada y que resguarda. Es imagen de la Inmaculada Concepción, la Virgen Purísima: pura desde el origen, sin mancha, como el agua del manantial antes de tocar la tierra o levitando sobre ella: mágica y misteriosa. Las Xanas, en su mito pagano, custodian fuentes y nacimientos de ríos, nacimientos lacustres: son el eco antiguo de

esa pureza que el pueblo astur nunca olvida. Y María, la sin pecado, viene a darle cuerpo cristiano a lo que ya intuía el alma: que hay aguas sagradas que solo sirven para dar vida, que solo sirven para proteger… a tirios y troyanos, a astures y torrevejenses.

Oíd, hermanos, asturianos de bravura celestial, oíd los sones de la habanera. La habanera es el rezo del mar. Es la nostalgia hecha música. Torrevieja la canta junto a sus lagos de sal: esa sal que es lágrima, que es bautismo, que es alianza. El mismo sabor que tienen las aguas de Covadonga cuando llegan al Mediterráneo, tras mil vicisitudes marinas: dulces al nacer, saladas al llegar, pero siempre santas, siempre con los brazos abiertos para saber recibir a los prójimos.

Siendo distintos, somos uno y los mismos: ¡Asturianos de bravura celestial, torrevejenses de tronío, magnificaos en las fiestas con todos los vecinos, con las gentes de aquí y de allá!
Deleitémonos ahora todos, para terminar, con el milagro del agua que reza.
Hoy, cuando miréis a la Santina, pensad en esto: que, en su manto, está el azul del Enol,
que, en su corona, está el brillo de la sal de Torrevieja, que, en sus pies, están los hilos que tejen las Xanas,

que, en su silencio, bulle el compás de una habanera que dice “vuelve”, “siempre estás con nosotros”.
Porque ella, la Santina, es puente: es la que une la montaña y el mar, el norte y el levante, el mito y la fe. Es la Inmaculada que quiso hacerse asturiana para recordarnos que toda agua, por lejos que vaya, nace pura y llega santa. Y que todo hijo, por lejos que esté, tiene una Madre que lo espera en la Cueva, la Cueva, la Cova de Nuestra Señora Madre, la Virgen de Covadonga.

Siendo distintos, somos unos y los mismos: ¡Asturianos de bravura celestial, torrevejenses de tronío, magnificaos en las fiestas con todos los vecinos, con las gentes de aquí y de allá!

Sintámonos acogidos y protegidos: los asturianos en las salinas, los salineros en las Asturias. Y jalead todos conmigo, que estamos de fiesta:
Que suba el agua. [Todos gritan: Que suba] Que cante la sal. [Todos gritan: Que cante]
Que bailen las Xanas al son de la habanera. [Todos gritan: Que bailen]
¡Madre de Covadonga, Inmaculada reina de nuestras dos orillas: Asturias y Torrevieja! ¡¡¡Viva la Santina!!! [Todos gritan: Viva]

Por último, solo quiero deciros que ME PRESTÓ MUCHO

Munches gracies.


Descubre más desde Objetivo Torrevieja

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario