La tarde de ayer quedará grabada en la memoria de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y de numerosos fieles torrevejenses como una fecha de especial significado. El Templo Arciprestal de la Inmaculada Concepción acogió la solemne bendición del restaurado altar de la Santísima Virgen, una obra emblemática del patrimonio religioso local que, tras un minucioso proceso de recuperación artística y estructural, vuelve a lucir con toda la belleza y magnificencia concebida por sus autores hace siete décadas.
La celebración comenzó con una Solemne Eucaristía presidida por el párroco y Deán de la S.I. Catedral de Orihuela, José Antonio Gea, en una ceremonia cargada de recogimiento y emoción. Al acto asistieron los concejales del Ayuntamiento de Torrevieja Concha Sala, José Antonio Bonilla, Salvador Ruso y Yolanda Cabezuelo, así como el presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Torrevieja, Francisco Montesinos.
También estuvieron presentes el recientemente reelegido presidente de la Cofradía, Francisco Juan González Díaz, acompañado por miembros de su Junta Directiva, además de representantes y presidentes de diversas cofradías de la ciudad. Entre los asistentes destacó igualmente la presencia de Mónica Blanco López, nieta del maestro Rafael Blanco, uno de los artistas que hicieron posible esta extraordinaria obra devocional que forma parte de la historia sentimental de Torrevieja.
La parte musical estuvo a cargo del Coro Maestro Ricardo Lafuente, dirigido por Aurelio Martínez López, que contribuyó a engrandecer la celebración con un repertorio cuidadosamente seleccionado. Durante la liturgia resonaron las composiciones Reunidos en el nombre del Señor, de Francisco Palazón; Ten piedad Señor, de Ricardo Lafuente; Aleluya y Bendito seas, de Aurelio Martínez; el Santo y Cordero de Dios de la Misa en Fa Mayor, de Ricardo Lafuente; Pescador de hombres, de Cesáreo Gabaráin; y el emotivo Ave María, de Francisco Palazón, que puso una nota de especial sensibilidad a la celebración.
Finalizada la Eucaristía, el periodista Francisco Reyes tomó la palabra para explicar a los numerosos fieles congregados el complejo proceso de restauración llevado a cabo en el altar de Nuestra Señora de los Dolores, una pieza realizada en 1956 por los hermanos Rafael Blanco López y Fulgencio Blanco López, autores también de la venerada imagen titular. La intervención adquiere además un valor añadido al coincidir con la conmemoración del setenta aniversario de esta destacada creación artística.
Posteriormente tuvo lugar el momento más esperado de la jornada: la bendición del altar restaurado, realizada por José Antonio Gea en su condición de párroco y consiliario de la Cofradía. En sus palabras felicitó a la Cofradía y a todas las personas que han hecho posible la recuperación de esta joya patrimonial, destacando la importancia de conservar el legado artístico y religioso que forma parte de la identidad de la ciudad.
Setenta años de historia recuperados para el futuro
La restauración del altar de Nuestra Señora de los Dolores ha supuesto una de las intervenciones patrimoniales más relevantes acometidas en los últimos años dentro del ámbito cofrade torrevejense. El conjunto presentaba importantes problemas derivados del paso del tiempo, tanto en su estructura interna como en sus acabados ornamentales, afectando especialmente a los dorados y elementos decorativos que le confieren su singular riqueza artística.
La primera fase de los trabajos se centró en la consolidación y saneamiento integral de la estructura. Fue necesario sustituir y reforzar numerosos elementos de madera deteriorados, garantizando así la estabilidad y seguridad de una obra concebida para perdurar y seguir acompañando la devoción de generaciones futuras.
Posteriormente se abordó uno de los procesos más delicados de toda la restauración: la recuperación de los dorados originales. El revestimiento antiguo, afectado por la oxidación y el desgaste acumulado durante décadas, fue cuidadosamente eliminado para proceder a un nuevo dorado mediante la aplicación de oro fino de 18 quilates de medio grosor. Al mismo tiempo se recuperaron los característicos fondos lisos en tonalidad beige que formaban parte de la concepción original del altar. Estos trabajos fueron realizados por el maestro dorador oriolano Carmelo Navarro Gil, cuya intervención ha permitido devolver al conjunto la luminosidad y elegancia perdidas con el paso del tiempo.
La última fase del proyecto estuvo dedicada a la recuperación de la riqueza ornamental que caracteriza a esta obra. El escultor y pintor Víctor García Villalgordo ejecutó una cuidada decoración mediante la técnica tradicional del estofado, incorporando delicados motivos vegetales de inspiración barroca en el frontón superior y las solapas laterales. Del mismo modo, llevó a cabo la decoración marmoleada de pilastras, fondos arquitectónicos y diversos elementos ornamentales, completando así un trabajo de extraordinaria calidad artística.
Gracias a esta intervención integral, el altar de Nuestra Señora de los Dolores ha recuperado no solo su estabilidad estructural, sino también toda la belleza, el esplendor y la fuerza devocional con la que fue concebido hace setenta años. Una restauración ejemplar que garantiza la conservación de este valioso legado artístico y religioso para las futuras generaciones, permitiendo que siga siendo un referente de fe, historia y patrimonio para toda Torrevieja.
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