La Mata volvió a demostrar que, cuando se trata de fiestas y paellas, no hay quien le quite el apetito. La Plaza de Encarnación Puchol se convirtió ayer en un auténtico hervidero de ambiente, música, buen humor y, sobre todo, mucho arroz, con la celebración del XXIV Concurso de Paellas, incluido en el programa de las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario de Torrelamata y organizado por la Junta de Peñas Festeras y la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento.
Para garantizar la igualdad de condiciones, todos los participantes recibieron la misma cantidad de ingredientes con los que preparar sus paellas. A partir de ahí, cada cocinero puso en juego sus mejores artes culinarias, sus secretos de familia y, probablemente, algún que otro ingrediente que nadie quiso confesar al jurado.
La cita contó con la presencia del alcalde, Eduardo Dolón; la Reina de la Sal, Daniela Gómez, acompañada por sus damas, Miriam Córdoba y Sara Toribio; y la Reina de La Mata, Carlota Sánchez Perelló, junto a un numeroso grupo de concejales de la Corporación Municipal.
Mientras las paellas, gazpachos y fideuás iban tomando forma, grandes y pequeños encontraron su particular manera de hacer más llevadera la espera. Y es que el toro mecánico se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la jornada, lanzando por los aires a sus valientes participantes como si fueran muñecos de feria. Algunos bajaban riendo… y otros quizá pensando que la próxima vez era mejor quedarse vigilando el arroz.
Después de aproximadamente dos horas de preparación, y con los aperitivos circulando generosamente entre los asistentes, llegó uno de los momentos más esperados: el jurado comenzó su recorrido para probar y valorar una a una las diferentes elaboraciones presentadas al concurso.
Finalmente, llegó el veredicto y estos fueron los ganadores:
? Primer premio: Colegio Ciudad del Mar
? Segundo premio: Peña Los Cruzaitos
? Tercer premio: Los Costeños
El ambiente festivo se mantuvo durante toda la jornada, acompañando una celebración que volvió a reunir a vecinos, peñistas, familias y visitantes alrededor de una de las grandes tradiciones gastronómicas de las fiestas de La Mata.
Y como después de una buena paella siempre hay que buscar la manera de bajar la temperatura —y quizá también el arroz—, la jornada terminó por todo lo alto con una espectacular y refrescante Fiesta de la Espuma. Durante más de dos horas, materos y visitantes se dejaron envolver por toneladas de espuma, convirti la plaza en un enorme escenario de diversión.
Todo ello bajo un auténtico veranico de San Miguel, con temperaturas que superaron los 30 grados. Porque en La Mata, si hay fiesta, paella y espuma, el calor puede esperar… ¡aunque sea debajo de una montaña de espuma!
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