El cuaje en la artesanía salinera de Torrevieja: química, tradición y arte (III)

El arte del cuaje: «Se puede decir que la cristalización es un arte, dando a entender que la realidad técnica es sobrepasada en ocasiones por todos los factores empíricos que están involucrados en la operación». Cristales y cristalización. https://www.textoscientificos.com/quimica/cristales

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Fig. 18. Manuel Sala Campos, el Pijote, recogiendo maquetas de barcos para llevarlas a cuajar. Foto: Ana Meléndez Zomeño (2020)

Ana Meléndez Zomeño
Publicado en la Revista de Invierno de Ars Creatio

Después de lo expuesto, podemos empezar a comprender un poco mejor el proceder tradicional de los artesanos salineros para cuajar sus obras de arte y, además, podemos valorarlo como se merece. Durante el invierno elaboran las maquetas de los objetos que se van a sumergir en la laguna de Torrevieja.

Al llegar la primavera, es tradición almacenarlas en una caseta situada en las instalaciones salineras, a las que acceden los artesanos con el permiso de la empresa arrendataria, dado que estamos hablando de una zona de explotación industrial (es el complejo salinero más grande de Europa).

Figs. 19 y 20. Cuadrilla de salineros recogiendo grumos. Trasladando los grumos
en las barcazas desde el Ilo ílo (1976). Fotos: Ángel Andréu Huertas, el Cano.

Una vez almacenadas las maquetas en la caseta, se van atando individualmente a una de las caras de unos tablones de poco más de un metro de largo y dos palmos de ancho. Se tiene en cuenta, por una parte, que no se pueden poner demasiadas estructuras, porque una vez cuajadas multiplican su peso; y, por otra, que no deben entrar en contacto unas con otras, ya que la sal cuajaría toda en un solo bloque. Manuel Sala Campos también dispone, como almacén, de otra pequeña edificación, que en la actualidad está en una zona inundada.

Figs. 19 y 20.  Maqueta de barco preparada para el cuaje en el interior de la «caseta de Pujol».
Fotos: Ana Meléndez Zomeño

La laguna de Torrevieja se nutre de filtraciones de los depósitos subterráneos, de las aportaciones de agua marina que llegan a la laguna por el canal del Acequión, construido durante el siglo XV, y de la salmuera que se trasvasa de la laguna de La Mata, que también forma parte del sistema lagunar de las salinas. Este segundo canal fue construido en 1928, y desde entonces la laguna matera funciona como estanque calentador o concentrador.
El cuarto aporte es la salmuera de sal gema procedente del diapiro de Pinoso (desde 1972). En ambas lagunas salineras se mantiene una lámina de agua permanente, evitando a toda costa la evaporación total, al contrario de lo que ocurre en las salinas convencionales. La laguna de Torrevieja funciona como un gran estanque de cristalización donde se mantiene una densidad media entre 24º y 28º Baumé, es decir, una salinidad media entre 180 y 240 g/l y entre 27º y 30º Bé en cristalización.
Según afirma el artesano Miguel Pérez Muñoz, es más fácil cuajar sus barcos desde la puesta en marcha de la alimentación de la salmuera de Pinoso, seguramente por producirse menos fluctuaciones en el grado de salinidad.

Desde abril, los artesanos van midiendo la concentración de sal en el lugar de la laguna elegido para sumergir los objetos, al tiempo que están pendientes de otras circunstancias relacionadas con la actividad de la empresa salinera. Necesitan saber cuándo y por dónde los operarios salineros van a extraer sal en la laguna con la máquina extractora o volvedora, y por dónde van a navegar los llamados «trenes» (se trata de remolcadores que arrastran barcazas). Así evitan que estas operaciones de trabajo puedan destruir

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