El club torrevejense rinde homenaje al capitán Rafa Ballester, y a referentes como Aarón Álvarez, Salva Esteve, Marco Box, Rubén Ruiz, junto al presidente Pablo López Mateo tras años de entrega y compromiso
El Club Balonmano Mare Nostrum Torrevieja vivió en la tarde de ayer una de las páginas más emotivas de su historia reciente. El Pabellón Cecilio Gallego, completamente lleno, se convirtió en el escenario de un adiós colectivo cargado de simbolismo, donde varias de las grandes figuras del equipo Senior pusieron fin a su trayectoria deportiva, acompañadas también por la despedida institucional de su presidente.
El encuentro frente al líder, el Handbol Sant Joan, fue casi lo de menos en una jornada marcada por los sentimientos. La afición respondió como en las grandes citas, consciente de que asistía a un momento irrepetible: la despedida de una generación que ha marcado una época en el balonmano de Torrevieja.
El gran protagonista fue, sin discusión, Rafa Ballester, el “Gran Capitán”, que cierra una trayectoria excepcional tras 22 temporadas ininterrumpidas defendiendo la camiseta salinera en categoría Senior. Su figura trasciende lo deportivo: liderazgo, compromiso y fidelidad a unos colores le han convertido en un referente absoluto dentro y fuera de la pista, un ejemplo difícil de igualar en el deporte base y semiprofesional.
Junto a él, el pabellón también rindió tributo a Aarón Álvarez, un jugador formado en la cantera local que, tras crecer lejos de casa, regresó para poner el broche final a su carrera en el club que le vio nacer. Su trayectoria simboliza el valor de la identidad y el arraigo, pilares fundamentales en proyectos deportivos como el del Mare Nostrum.
El homenaje se extendió a dos nombres propios ligados de forma inseparable al desarrollo del club: Salva Esteve y Marco Box. Ambos representan la fidelidad en estado puro. Mientras Esteve ha recorrido todas las etapas desde la base hasta el primer equipo, Box ha sido además una pieza clave en la formación de nuevas generaciones, compaginando su papel como jugador con el de monitor, contribuyendo activamente al crecimiento del balonmano local.
Otro de los momentos más aplaudidos llegó con la despedida de Rubén Ruiz, uno de los grandes referentes ofensivos del balonmano en la Vega Baja. Tras una destacada carrera vinculada al Almoradí, su paso por el Mare Nostrum en las últimas temporadas dejó una huella imborrable gracias a su capacidad goleadora y su talento sobre la pista.
La jornada tuvo también un marcado carácter institucional con el reconocimiento a Pablo López Mateo, presidente del club desde 2012. Durante sus 14 años al frente de la entidad, el Mare Nostrum ha consolidado su estructura, fortalecido su cantera y afianzado su papel social en la ciudad. Su legado deja un club estable, con identidad propia y preparado para afrontar nuevos retos.
El acto contó con la presencia del alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, y de la concejal de Deportes, Diana Box, quienes compartieron momentos con los protagonistas antes del inicio del encuentro, subrayando el respaldo institucional al deporte local.
Más allá de los resultados, la jornada de ayer quedará grabada como un homenaje al esfuerzo, la constancia y el amor por unos colores. El adiós de estas leyendas no supone un punto final, sino el cierre de un capítulo brillante que ya forma parte de la historia del balonmano en Torrevieja.
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