La formación dirigida por Cristian Fernández Rocamora cosechó una prolongada ovación tras ofrecer en la capital un emotivo recorrido por la habanera, la zarzuela y la ópera
El Orfeón de Torrevieja «Mario Bustillo» volvió a convertirse en un extraordinario embajador cultural de la ciudad con motivo de su participación en los actos conmemorativos del Día Europeo de la Música. La prestigiosa formación coral torrevejense fue invitada a ofrecer un concierto extraordinario en el Centro Cultural Lope de Vega de Madrid, donde protagonizó una actuación que despertó la admiración del público y puso de manifiesto, una vez más, el excelente momento artístico que atraviesa la entidad.
El concierto, celebrado el pasado 21 de junio a las doce del mediodía, reunió a numerosos aficionados a la música que llenaron por completo el auditorio madrileño para asistir a una propuesta artística concebida bajo el evocador título de «Habanérame», una declaración de intenciones que rindió homenaje a uno de los géneros musicales más estrechamente vinculados a la identidad cultural de Torrevieja.
Bajo la dirección de Cristian Fernández Rocamora y con la participación de Iryna Aleksiychuk como concertmeister, el Orfeón desplegó un programa cuidadosamente seleccionado que combinó habaneras, páginas emblemáticas de la zarzuela española y grandes obras del repertorio operístico internacional.
La velada se abrió con la emblemática «Torrevieja», obra del maestro Ricardo Lafuente Aguado, considerada uno de los grandes himnos sentimentales de la ciudad salinera. A continuación llegaron algunas de las habaneras más queridas por el público, entre ellas la inmortal «Tú», de Eduardo Sánchez de Fuentes; la delicada «Son tus ojos», también de Ricardo Lafuente Aguado; y «Por el mar», con letra de Isabel Pareja y música de Manuel Moreno Buendía, que evocó con especial sensibilidad la estrecha relación de Torrevieja con el Mediterráneo.
El programa continuó con obras de gran lirismo como «La Golondrina», de José Pagán, y «Era una flor», con letra de Rafael Duyos y música de Jesús Romo, antes de dar paso a una de las composiciones más representativas del legado musical de la agrupación, «Torrevieja en mi corazón», del recordado maestro Mario Bustillo Martínez, fundador y alma del orfeón que hoy lleva su nombre.
La segunda parte del concierto ofreció un brillante recorrido por algunas de las páginas más populares de la zarzuela española. El coro interpretó la «Ronda de Enamorados» de «La del Soto del Parral», de Soutullo y Vert, antes de acompañar a la soprano María Jesús García en una sobresaliente versión de la «Canción de Paloma», perteneciente a «El Barberillo de Lavapiés», de Francisco Asenjo Barbieri.
El repertorio continuó con las célebres «Seguidillas» de «La Verbena de la Paloma», de Tomás Bretón, y alcanzó otro de sus momentos destacados con la interpretación de «Mujer de los ojos negros», de la zarzuela «El huésped del sevillano», de Jacinto Guerrero, defendida con brillantez por el tenor Jorge Pacheco, cuya actuación fue especialmente aplaudida por el público.
La presencia de la zarzuela prosiguió con el popular «Coro de Lagarteranas», también perteneciente a «El huésped del sevillano», para continuar después con la romanza «Salida de Cecilia Valdés», de la zarzuela cubana «Cecilia Valdés», de Gonzalo Roig, nuevamente interpretada por la soprano María Jesús García, que demostró una notable sensibilidad expresiva.
El tramo final del concierto mantuvo el nivel artístico con el célebre pasacalle «Los Nardos», de «Las Leandras», obra de Francisco Alonso, antes de adentrarse en el repertorio operístico con el emocionante dúo «Parigi o cara», perteneciente a «La Traviata» de Giuseppe Verdi, interpretado por María Jesús García y Jorge Pacheco, cuyas voces lograron una perfecta compenetración.
Como colofón, el Orfeón ofreció una solemne interpretación del universal «Coro de los Esclavos» de «Nabucco», también de Giuseppe Verdi, una obra cargada de fuerza emocional que puso en pie a buena parte del auditorio y sirvió como brillante cierre de una actuación memorable.
La respuesta del público madrileño fue inmediata. Al finalizar el concierto, los asistentes tributaron al Orfeón de Torrevieja «Mario Bustillo» una larga y cerrada ovación de varios minutos que reconoció la calidad artística de la formación y el acierto de un programa que supo combinar la tradición musical torrevejense con algunas de las páginas más representativas del patrimonio lírico español e internacional.
Con esta destacada actuación en Madrid, el Orfeón volvió a proyectar el nombre de Torrevieja más allá de sus fronteras, reafirmando su condición de una de las agrupaciones corales más representativas de la Comunidad Valenciana y uno de los principales referentes culturales de la ciudad.
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