El Teatro Municipal de Torrevieja volvió a vestirse de gala en la tarde del pasado domingo para acoger el concierto conmemorativo del XIX Aniversario del Orfeón de Torrevieja «Mario Bustillo», una cita que trascendió lo puramente musical para convertirse en un emotivo encuentro entre la memoria, el talento y el sentimiento colectivo de toda una ciudad. El numeroso público que asistió a la gala respondió desde el primer momento con un cálido ambiente de expectación. Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, y el concejal de Cultura, Ricardo Recuero, quienes quisieron acompañar al histórico conjunto coral en una celebración muy especial, marcada inevitablemente por la ausencia física de su fundador, Mario Bustillo, fallecido el 21 de noviembre de 2023, cuya presencia emocional estuvo latente durante toda la velada.
Hablar del Orfeón de Torrevieja es hablar de Mario Bustillo. Su legado artístico, su dedicación durante décadas y su empeño por hacer de la música coral una de las señas de identidad culturales de la ciudad volvieron a sentirse en cada compás. Cada interpretación parecía dialogar con su recuerdo, como si su espíritu continuara guiando a un coro que él mismo convirtió en referente dentro y fuera de Torrevieja.
Precisamente, el concierto se abrió con una de sus composiciones más queridas, «Canción Aniversario», una obra profundamente simbólica que sirvió como declaración de intenciones y como primer gran homenaje de la noche a quien dedicó gran parte de su vida a engrandecer la cultura torrevejense.
La primera parte del programa ofreció un recorrido por la música sacra, la ópera, la zarzuela y la habanera, permitiendo al coro demostrar toda su riqueza tímbrica y su enorme versatilidad interpretativa.
La solemnidad llegó con el brillante «Gloria», perteneciente al Gloria en Re Mayor, RV 589 de Antonio Vivaldi, una página llena de luminosidad y fuerza coral que encontró un magnífico equilibrio entre las diferentes voces del Orfeón. A continuación, el delicado «Laudamus Te» permitió disfrutar del extraordinario trabajo de las sopranos M.ª Jesús García y Raquel Andreu, cuyas voces se fundieron con elegancia y absoluta naturalidad, ofreciendo uno de los momentos más refinados del concierto.
La espiritualidad continuó con «Ubi Caritas», del compositor noruego Ola Gjeilo, una obra contemporánea cargada de belleza armónica que envolvió el teatro en una atmósfera de recogimiento, mientras que «Seal Lullaby», de Eric Whitacre, volvió a poner de manifiesto la enorme calidad técnica del conjunto coral, capaz de abordar con solvencia uno de los repertorios corales más complejos y admirados de la actualidad.
La ópera ocupó después un lugar privilegiado con la deliciosa «Canzonetta sull’aria», perteneciente a Las bodas de Fígaro de Mozart, nuevamente interpretada por M.ª Jesús García y Raquel Andreu, quienes ofrecieron una interpretación llena de delicadeza, elegancia y perfecta compenetración.
El virtuosismo vocal continuó con la célebre escena «Qui la voce sua soave – Vien diletto», de la ópera I Puritani de Bellini, donde M.ª Jesús García demostró una admirable sensibilidad interpretativa, un exquisito fraseo y un dominio técnico que arrancó una larga ovación del público.
Uno de los momentos más románticos de la velada llegó con el dúo «Parigi, o cara», de La Traviata de Verdi, magistralmente defendido por M.ª Jesús García y el tenor Jorge Pacheco, cuyas voces encontraron un equilibrio perfecto para transmitir toda la emoción contenida en esta inolvidable página del repertorio operístico.
La zarzuela también ocupó un lugar destacado en el programa. Jorge Pacheco emocionó con «Mujer de los ojos negros», de El huésped del Sevillano, mostrando una voz cálida y llena de expresividad, mientras que M.ª Jesús García desplegó toda su elegancia en «La canción de Paloma», perteneciente a El barberillo de Lavapiés, conquistando una vez más al público con su naturalidad y brillante presencia escénica.
Como no podía ser de otra manera tratándose de Torrevieja, las habaneras constituyeron el alma de una parte importante del concierto. Sonaron «Tú», de Eduardo Sánchez de Fuentes; «Son tus ojos», de Ricardo Lafuente Aguado; «Por el mar», de Isabel Pareja y Manuel Moreno Buendía; «La golondrina», de José Pagán; «Era una flor», de Rafael Duyos y Jesús Romo; «Torrevieja», de Ricardo Lafuente Aguado, y la siempre emotiva «Torrevieja en mi corazón», compuesta por el propio Mario Bustillo, que fue recibida con una emoción muy especial por un auditorio plenamente identificado con una obra que forma parte del patrimonio sentimental de la ciudad.
Tras el descanso, el concierto cambió completamente de registro para ofrecer un espectáculo mucho más desenfadado, dinámico y cercano al gran público, demostrando que el Orfeón posee la capacidad de moverse con absoluta naturalidad entre los estilos más diversos.
La segunda parte comenzó con «Que la vida es un milagro», otra composición de Mario Bustillo cargada de optimismo y sensibilidad, convertida en una auténtica celebración de la vida y de la música.
La emoción continuó con la inolvidable «Hymne de l’amour», inmortalizada por Mireille Mathieu, donde la mezzosoprano Toñi Sánchez firmó una interpretación intensa, elegante y profundamente conmovedora, logrando uno de los momentos más aplaudidos de toda la noche.
El tenor Jorge Pacheco volvió a conquistar al público con una brillante versión de «You Are the Reason», mostrando una gran capacidad expresiva y una impecable línea vocal que fue acogida con una cerrada ovación.
El ambiente fue ganando en cercanía y complicidad cuando el barítono Didier Van Den interpretó «Sweet Caroline», provocando sonrisas y acompañamiento espontáneo entre muchos de los asistentes, que disfrutaron de uno de los grandes himnos de la música popular internacional.
Por su parte, M.ª Jesús García volvió a demostrar su enorme calidad artística con dos interpretaciones de gran sensibilidad: «The Way We Were» y «Can’t Take My Eyes Off You», dos clásicos que recibieron una extraordinaria acogida gracias a la elegancia y expresividad de su interpretación.
El brillante final llegó con «Golden K-Pop», un sorprendente y espectacular montaje que rompió todos los esquemas del repertorio tradicional del Orfeón y puso el broche de oro a la celebración. La actuación contó con la colaboración de la academia de danza Mery Dance Academy, cuyos bailarines aportaron dinamismo, colorido y una puesta en escena moderna que despertó el entusiasmo del público y confirmó la apuesta del Orfeón por abrirse a nuevos lenguajes artísticos sin perder su esencia.
A lo largo de toda la velada resultó igualmente imprescindible la extraordinaria labor de la pianista Iryna Aleksiychuk, cuyo acompañamiento aportó sensibilidad, precisión y elegancia a cada una de las interpretaciones, así como la dirección musical de Cristian Fernández Rocamora, que volvió a demostrar un absoluto dominio del conjunto coral, cuidando cada matiz, cada entrada y cada cambio de carácter con una musicalidad admirable.
El público respondió con largas y continuadas ovaciones tras prácticamente todas las obras. No fueron únicamente aplausos; fueron muestras de gratitud hacia un colectivo que sigue engrandeciendo la vida cultural de Torrevieja y que continúa escribiendo su historia desde el compromiso, el trabajo y la pasión por la música.
El XIX Aniversario del Orfeón de Torrevieja fue mucho más que un concierto. Fue un homenaje a la memoria de Mario Bustillo, un reconocimiento a quienes mantienen vivo su legado y una brillante demostración de que la música coral continúa ocupando un lugar privilegiado en el corazón de la ciudad salinera. Una noche para el recuerdo que confirmó, una vez más, que cuando el talento, la emoción y el amor por la música se unen sobre un escenario, el resultado trasciende el espectáculo para convertirse en auténtico patrimonio emocional de todo un pueblo.
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