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El Teatro Municipal se rindió ayer al ritmo y la nostalgia de El Gran Guateque

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El Teatro Municipal se transformó ayer en una auténtica máquina del tiempo donde los recuerdos, la música y las ganas de pasarlo bien fueron los grandes protagonistas. El Gran Guateque no fue solo un concierto: fue una fiesta intergeneracional en toda regla, una explosión de nostalgia y ritmo que consiguió que el público viajara, canción tras canción, a las décadas más inolvidables de los años 60, 70 y 80.

La Sociedad Musical Ciudad de Torrevieja Los Salerosos, dirigida por Alejandro Gómez, convirtió el escenario en una auténtica pista de baile emocional en la que sonaron himnos que forman parte de la banda sonora de varias generaciones. Desde los primeros acordes ya se respiraba un ambiente especial, de esos que hacen que el público se acomode en la butaca… pero solo por unos minutos, porque pronto comenzaron las palmas, los coros improvisados y hasta algún tímido baile entre filas.

Y es que bastó escuchar los primeros compases de Rock Around the Clock para que muchos asistentes cambiaran mentalmente el reloj al modo “guateque”. A partir de ahí, el viaje musical fue imparable. Sonaron clásicos eternos como La, La, La, Waterloo, Una chica Ye-Yé, Can’t Take My Eyes Off You, Eres Tú, La Bamba, YMCA, Twist and Shout o el inolvidable Vivir así es morir de amor, provocando sonrisas cómplices, recuerdos compartidos y más de una mirada nostálgica entre el público.

Uno de los grandes aciertos de la noche fue la participación de la joven solista Andrea Casanova, que brilló con luz propia sobre el escenario. Con una voz potente, elegante y llena de matices, demostró una sorprendente versatilidad al moverse con naturalidad entre estilos y décadas tan distintas. Lo mismo conquistaba al público con la sensibilidad de una balada que encendía el teatro con temas llenos de energía y ritmo. Su cercanía y frescura terminaron de conectar con un auditorio completamente entregado.

La química entre la banda y la cantante fue evidente durante toda la actuación, logrando momentos especialmente vibrantes en canciones como Flashdance… What a Feeling, It’s Raining Men o Sex Bomb, donde el ambiente alcanzó uno de sus puntos más altos de la noche. Más de uno tuvo que contener las ganas de levantarse a bailar, aunque algunos asistentes directamente decidieron no resistirse y marcaron el ritmo desde sus asientos entre risas y aplausos.

Entre canción y canción, el teatro fue llenándose de esa sensación tan difícil de explicar que solo provoca la música cuando conecta con los recuerdos. Porque El Gran Guateque no solo repasó grandes éxitos; también recuperó emociones, veranos de juventud, primeras fiestas, amores de otra época y aquellas canciones que todos creemos saber cantar… aunque a veces la letra acabe convertida en un simpático “tarareo colectivo”.

Uno de los momentos más celebrados llegó, cómo no, con la interpretación de El Gran Guateque, tema que terminó de desatar la fiesta en el Teatro Municipal. El público respondió completamente entregado, acompañando a la banda con palmas y ovaciones en una atmósfera que por momentos parecía más la de una gran verbena que la de un concierto convencional.

Al evento asistieron los concejales Antonio Quesada, Federico Alarcón y Antonio Vidal, junto a Alejandro Blanco, miembro de la directiva de Los Salerosos; José F. Sánchez, presidente de la Asociación Francisco Casanovas, además de numerosos representantes y componentes de asociaciones culturales de la ciudad, que no quisieron perderse una de las citas musicales más animadas de la temporada.

Y como ocurre en las grandes noches, cuando parecía que todo había terminado, todavía quedaba energía para más. Los aplausos insistentes del público provocaron varias canciones de propina que alargaron la fiesta unos minutos extra y pusieron el broche perfecto a una velada cargada de emoción, ritmo y recuerdos.

El Gran Guateque volvió a demostrar que los grandes éxitos nunca envejecen. Cambian las décadas, cambian las modas y cambian las generaciones, pero hay canciones capaces de unir a todo un teatro bajo un mismo ritmo. Y anoche, en Torrevieja, ocurrió exactamente eso: durante unas horas, la música consiguió que todos volvieran a sentirse un poco más jóvenes.


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