La iglesia de la Inmaculada Concepción reunió a autoridades, representantes de las fuerzas de seguridad, familiares y numerosos fieles en una celebración marcada por la devoción, el reconocimiento al instituto armado y un cuidado acompañamiento musical
Torrevieja volvió a demostrar, un año más, su cariño y respeto hacia la Guardia Civil en una jornada que combinó emoción, solemnidad y sentimiento patrio. La ciudad salinera celebró el pasado 12 de octubre el Día de la Fiesta Nacional y la festividad de la Virgen del Pilar, patrona del instituto armado, con unos actos que congregaron a centenares de personas entre fieles, autoridades, representantes institucionales y miembros de las fuerzas de seguridad.
La jornada comenzó con una solemne misa en el templo arciprestal de la Inmaculada Concepción, oficiada por el párroco, José Antonio Gea, acompañado por el vicario, Fernando Galvañ. El templo presentó una imagen de gran concurrencia, con sus bancos prácticamente llenos y la presencia de cerca de un centenar de guardias civiles que acudieron acompañados de sus familiares. Junto a ellos participaron representantes de la Policía Local, del Ejército, caballeros legionarios y numerosos vecinos que quisieron sumarse a una celebración profundamente arraigada en el calendario institucional y religioso.
Entre las autoridades asistentes se encontraban el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón; el comandante de la Guardia Civil, Carlos Astrain; el capitán jefe de puesto, Antonio Joaquín Cava; la juez decana, Juana López Hoyos, y el concejal de Seguridad y Emergencias, Federico Alarcón. También estuvieron presentes los tenientes Rafael Prieto Martín y Alejandro Fernández, el intendente de la Policía Local, Óscar Cartón; el jefe de la Policía Nacional, Pablo Griñán, y la subinspectora de la Policía Nacional de Orihuela, Monserrat Díaz.
La representación municipal contó igualmente con la presencia de la Reina de la Sal, Daniela Gómez, y su dama, Miriam Córdoba, junto a los concejales de la Corporación Municipal Domingo Paredes, Rosa María Cañón, Diana Box, Trudy Páez, María José Ruiz, Óscar Urtasun, Bárbara Soler, Carol Ponce, David Villanueva, Salvador Ruso y Yolanda Cabezuelo. La asistencia de representantes de distintos ámbitos de la vida pública y social puso de manifiesto la importancia de una jornada que aúna tradición religiosa, reconocimiento institucional y cercanía entre los cuerpos de seguridad y la ciudadanía.
Uno de los elementos más destacados de la celebración fue su acompañamiento musical, organizado por María Ortigosa Huertas, directora del Conservatorio Profesional de Música «Francisco Casanovas» de Torrevieja. La intervención de las cantantes Viktoriya Svyshch y Elysabeta Khomyak, junto a Nataliya Khomyak al órgano, aportó profundidad y solemnidad a la liturgia, reforzando el carácter espiritual de una ceremonia en la que la música desempeñó un papel esencial.
El repertorio estuvo integrado por distintas piezas de la tradición litúrgica, seleccionadas para acompañar los momentos centrales de la misa. Entre ellas figuraron el «Kyrie», el «Gloria» y el «Aleluya», junto a composiciones de carácter sacro como el «Ave María», «Panis Angelicus» y «Pie Jesu». Estas obras, pertenecientes a diferentes tradiciones de la música religiosa, permitieron recorrer diversos matices expresivos, desde la súplica y la alabanza hasta la contemplación y la esperanza.
El «Kyrie», cuyo texto tradicional comienza con la invocación griega «Kyrie eleison», que significa «Señor, ten piedad», forma parte de los momentos penitenciales de la misa. Por su parte, el «Gloria» es un himno de alabanza que expresa alegría y reconocimiento a Dios. El «Aleluya», por su parte, constituye una de las aclamaciones más características de la celebración litúrgica y simboliza la alabanza y la esperanza.
Entre las piezas más reconocidas del repertorio sacro se encuentra el «Ave María», oración dedicada a la Virgen que ha inspirado a compositores de distintas épocas y estilos. En una jornada dedicada a la Virgen del Pilar, su presencia adquirió una especial afinidad con el sentido devocional de la festividad mariana.
También se interpretó «Panis Angelicus», expresión latina que significa «Pan de los ángeles». El texto procede de un himno eucarístico atribuido a santo Tomás de Aquino y ha alcanzado una enorme difusión gracias, entre otras versiones, a la célebre musicalización de César Franck. El repertorio incluyó asimismo «Pie Jesu», una pieza asociada a la tradición de la música sacra y especialmente conocida por su presencia en distintas versiones del «Réquiem» de compositores como Gabriel Fauré y Andrew Lloyd Webber.
La intervención del órgano, a cargo de Nataliya Khomyak, proporcionó el soporte musical a la ceremonia, mientras que las voces de Viktoriya Svyshch y Elysabeta Khomyak dieron forma al repertorio vocal. La combinación de voz y órgano constituye una de las fórmulas más representativas de la música religiosa occidental, por su capacidad para llenar el espacio del templo sin perder la intimidad que requieren los textos litúrgicos. La organización musical de María Ortigosa Huertas contribuyó a integrar las distintas piezas en el desarrollo de la celebración.
Uno de los momentos de mayor carga emocional llegó con la interpretación de «La muerte no es el final», obra del sacerdote y compositor Cesáreo Gabaráin Azurmendi. Esta composición se ha convertido en una pieza especialmente vinculada a los homenajes militares y a los actos de recuerdo a los fallecidos en el cumplimiento del deber.
En esta ocasión, la obra sirvió como homenaje a los caídos de la Guardia Civil, poniendo el acento en el sacrificio, la entrega y el compromiso de quienes han dedicado su vida a proteger a la sociedad. Su interpretación aportó un instante de recogimiento compartido, en el que la dimensión religiosa de la ceremonia se unió al reconocimiento público de los agentes fallecidos, cuando dos agentes depositaron una corona de laural a los pies de la imagen de la Virgen del Pilar.
La celebración musical concluyó con el himno de la Virgen del Pilar, dedicado a la patrona de la Guardia Civil y estrechamente ligado a la tradición del cuerpo. La pieza puso el broche a una misa en la que la devoción mariana, la memoria de los caídos y el reconocimiento a los agentes presentes se integraron en un mismo sentimiento de respeto y pertenencia.
La festividad del 12 de octubre posee un significado especial para la Guardia Civil, que celebra en esta fecha a su patrona, al tiempo que España conmemora su Fiesta Nacional. En ciudades como Torrevieja, esta coincidencia se traduce en actos que reúnen a instituciones, familias y ciudadanos en torno a valores como el servicio público, la responsabilidad, la solidaridad y el compromiso con la comunidad.
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