La cofradía entrega su máximo galardón, el “Cirinero 2026”, a José Vicente Martínez Bueno en una ceremonia cargada de fe, reconocimiento y sentimiento cofrade
La Iglesia Parroquial de San Pedro y San Pablo acogió en la mañana de ayer la tradicional Misa de Cuaresma de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída, un acto profundamente emotivo que reunió a numerosos cofrades, devotos y representantes de la sociedad torrevejense en uno de los momentos más significativos del calendario previo a la Semana Santa de Torrevieja.
La Eucaristía fue oficiada por el párroco y consiliario de la cofradía, Francisco Miravete, y contó con la presencia de la vicealcaldesa de Torrevieja, Rosario Martínez Chazarra; la gerente adjunta de Agamed, Gemma Cruz; el presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Torrevieja, Francisco Montesinos; así como la presidenta de la cofradía anfitriona, Ana María Rueda Grao, acompañada por su Junta Directiva, además de presidentes, hermanos mayores y miembros de otras cofradías de la ciudad.
Uno de los momentos más simbólicos de la celebración tuvo lugar durante el ofertorio, cuando junto al pan y el vino se presentaron también la luz eterna y las medallas de la cofradía, símbolos que representan un hombro dispuesto a ayudar y un corazón entregado al prójimo, valores que definen el espíritu de hermandad y servicio que caracteriza a esta cofradía torrevejense.
Imposición de medallas y reconocimientos
Tras la celebración de la Eucaristía se procedió a la imposición de las Medallas de la Cofradía, que este año recibieron Assumpta Casulà, Ana Zaragoza y los hermanos Alma Santacruz y David Santacruz, quienes fueron acogidos con cariño por todos los presentes en un gesto de reconocimiento a su compromiso con la hermandad.
El acto continuó con un homenaje muy especial a quienes han dedicado treinta años como costaleros bajo el Cristo de la Caída, tres décadas de esfuerzo silencioso, fe profunda y compañerismo bajo el peso del trono. Los reconocidos fueron Manuel Gómez García, José Javier Aniorte Gracia y Luis Felipe Chazarra Navarro, quienes recibieron su distinción acompañados por quien fuera el primer capataz que los guió en sus comienzos, Vicente Huertas Soler.
También se quiso reconocer el aporte cultural y musical a la cofradía con un agradecimiento especial al músico Miguel Hernández Mazón, autor de la nueva marcha procesional Vía Crucis, que pasa a enriquecer el patrimonio musical de la hermandad y que será estrenada en las procesiones de 2026 por la Sociedad Musical “Ciudad de Torrevieja – Los Salerosos”.
El “Cirinero 2026”, un reconocimiento al compromiso cofrade
El momento más emotivo de la jornada llegó con la entrega del máximo galardón anual de la cofradía, el “Cirinero 2026”, que este año recayó en José Vicente Martínez Bueno, una persona profundamente querida dentro de la hermandad.
La distinción reconoce su dedicación constante, su carácter cercano y su amor incansable por la cofradía. En palabras pronunciadas durante el acto, se destacó su entrega con un mensaje que resume el espíritu del reconocimiento: “Gracias por ser esa mano fuerte que ayuda al Señor a llevar su Cruz en los momentos de dificultad.”
La música, acompañamiento de la fe
La Eucaristía estuvo acompañada por un grupo de jóvenes músicos que se unieron de manera altruista para engrandecer el acto con la emoción de la música. Participaron Dayra Lindo e Irene Gómez (flautas), Antonio Rueda (clarinete), Noa Quesada (saxofón), Ramón Céspedes (trompeta), Pablo Martínez y Aurora Beltrán (trompas), así como Marcos Sánchez, Carlos Sánchez y David Cartón en la percusión.
El repertorio interpretado incluyó las marchas Jesús de la Caída de Alberto Escámez López, Caridad del Guadalquivir de Paco Lola con arreglos de José José Puntas Fernández, y El Evangelista de J. Vélez, cuyas notas envolvieron el templo en un ambiente de recogimiento y emoción.
La jornada concluyó con un sentimiento compartido de fe y fraternidad entre los asistentes, que vivieron un acto cargado de espiritualidad y tradición. Una celebración que reafirma el papel de las cofradías como guardianas de la devoción y la identidad cultural de la ciudad.
“Que Nuestro Padre Jesús de la Caída nos bendiga siempre”, fue el deseo que quedó flotando en el ambiente al finalizar una mañana en la que la fe, la música y el reconocimiento a la entrega de tantos cofrades se unieron para anunciar que la Cuaresma ya se vive intensamente en Torrevieja.
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