El Teatro Municipal de Torrevieja volvió a convertirse anoche en punto de encuentro para los amantes del teatro y, sobre todo, para quienes disfrutan de una buena dosis de humor, enredos y secretos que, por supuesto, sería mejor no contar. Sobre las tablas se representó “Lo que callamos a los 30”, una comedia que propone al público una divertida mirada sobre aquello que todos pensamos alguna vez, pero que no siempre nos atrevemos a decir en voz alta.
La función reunió a un numeroso público que siguió con atención una historia en la que las risas aparecen prácticamente desde el comienzo y donde nada es exactamente lo que parece. Porque si algo deja claro esta comedia es que cuando tres amigas deciden reunirse para hablar tranquilamente de sus cosas, lo último que pueden esperar es que la tranquilidad dure demasiado.
La historia gira en torno a tres mujeres que, cansadas de sentirse invisibles y de guardar demasiadas cosas para ellas mismas, deciden convertir un supuesto club de lectura en el escenario perfecto para hablar de la vida, de sus problemas, de sus secretos y de todo aquello que normalmente se queda guardado bajo llave. Eso sí, la lectura parece ser lo de menos, porque entre confesiones, medias verdades y situaciones cada vez más disparatadas, el club acaba pareciéndose más a una terapia de grupo que a una reunión literaria.
Y, como suele ocurrir cuando alguien intenta mantener un secreto a toda costa, la aparición inesperada de la hija de una de las protagonistas termina poniendo todo patas arriba. A partir de ese momento comienzan las improvisaciones, las explicaciones imposibles y las mentiras que, lejos de solucionar los problemas, no hacen más que complicarlos todavía más.
La obra juega precisamente con ese tipo de situaciones cotidianas llevadas al extremo: conversaciones que se tuercen, secretos que amenazan con salir a la luz y personajes obligados a improvisar sobre la marcha para intentar salvar los muebles. El resultado es una comedia ágil y entretenida que busca la complicidad del espectador y que consigue arrancar numerosas carcajadas.
Al frente del reparto se encuentra Mercedes Salvadóres, actriz con una amplia trayectoria en teatro, cine y televisión; Lara Dibildos, una de las intérpretes y presentadoras más conocidas del panorama nacional; y Fran Antón, actor, director y productor teatral con una consolidada carrera sobre los escenarios.
El elenco se completa con Amor Romeira, conocida por su trayectoria televisiva y por su presencia cada vez más destacada en el ámbito teatral, y Miriam Vázquez, actriz con experiencia en diferentes producciones escénicas. Una combinación de intérpretes que aporta al espectáculo experiencia, naturalidad y, especialmente, ese punto de complicidad necesario para que una comedia de enredos funcione.
Durante la representación, el público respondió con numerosas risas y aplausos, dejándose llevar por una historia en la que los secretos parecen tener vida propia y donde cada intento de arreglar una situación termina provocando otra todavía más complicada. Porque, al fin y al cabo, en “Lo que callamos a los 30” parece cumplirse aquello de que una pequeña mentira puede ser el principio de un auténtico desastre… y también de una buena carcajada.
Al finalizar la función, los espectadores abandonaron el Teatro Municipal con la sonrisa todavía en los labios y con ganas de prolongar el buen ambiente vivido durante la velada. Los actores tuvieron además la oportunidad de encontrarse con el público en el hall del teatro, donde se fotografiaron con numerosos asistentes y recibieron muestras de cariño y agradecimiento.
Un gesto que sirvió también para devolver parte del afecto recibido durante su visita a Torrevieja, una ciudad que volvió a demostrar su buena acogida a las propuestas culturales y teatrales. Y es que, después de una noche de secretos, enredos y muchas risas, quizá lo único que nadie tuvo que ocultar fue que el público se lo pasó realmente bien.
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