Fútbol: El David salinero tumba al Goliath rojalero

El SC Torrevieja elimina al Thader en una agónica eliminatoria decidida en la tanda de penalties

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El SC Torrevieja ha pasado una nueva eliminatoria de la Nostra Copa ante un rival de una categoría superior, la regional preferente, que contaba en sus filas con varios jugadores con acreditada experiencia incluso en Tercera División, e incluso un centrocampista como Dani Lucas que no sólo militó en la cantera del Hércules y del Valencia, sino que jugó en el primer equipo del CD Torrevieja en Tercera e igualmente fue internacional sub 16.

Pero el Torrevieja no se iba a amilanar, teniendo también jugadores con experiencia en preferente y Tercera, y sin olvidar al propio José Maria Cases, que también fue en su día internacional sub 17, y que además anotó el gol definitivo en la tanda de penas máximas. Su dedicatoria fue ipso facto a su compañero el guardameta Ramón, que ya que detuvo un lanzamiento determinante a Rubén Sanz. Escasos minutos antes el tiempo reglamentario concluía con 1-1. De esta forma, con los lanzamientos desde los 11 metros se decidió el pasaporte a los 32avos de final del torneo, que fue a parar al bolsillo salinero.
Pero antes de llegar a este punto cabe indicar que la primera parte fue muy igualada y por momentos espesa. En el ambiente existía esa atmósfera de los grandes acontecimientos. La ciudad celebraba, por una parte, su tradicional y multitudinaria ofrenda floral; y a escasos metros del municipal Esteban Rosado, el mundial de balonmano femenino.
El Torrevieja salió quizá algo más enchufado, y fruto de ello llegó un tanto anulado a Arias por fuera de juego. Pero los visitantes también obligaron a Ramón a esforzarse a fondo antes de llegar al 0-0 que se registró al descanso.

Y si en otros partidos contra equipos de primera regional el Torrevieja se ha crecido tras la reanudación, el Thader mostró hechuras de equipo de superior categoría y vivió sus mejores momentos tras el paso por la caseta. Quino tuvo el 0-1 en sus botas cuando ya se cantaba el gol visitante. Y ni siquiera se achicó el equipo rojalero pese a sufrir una expulsión. Con un jugador menos, también su técnico Raúl Mora tuvo que abandonar el banquillo, expulsado por protestar. El Torrevieja disfrutó de opciones mediante Gonzalo y con un zurdazo de Lukitas, pero psicológicamente se vino abajo cuando Kevin vio la segunda amarilla. El consiguiente arreón del Thader fue aprovechado por Quino, que esta vez no falló y ponía un 0-1 contra el que solo cabía la épica. Pero aunque el Torrevieja llegaba, le faltaba rotundidad de cara al gol.

Tuvo que ser un rechace de Gonzalo, que estrelló un balón en el palo, rebañado por Liam, el que hiciera pellizcarse a la grada. ¡Había llegado un milagroso empate sobre la bocina! Tanto que la afición gritaba extasiada el “oé, oé, oé”. Pero más sabía el Thader por viejo que por diablo y forzó una última jugada con un palo y un posterior remate a bocajarro marrado por Rubén Sanz. La grada se había quedado helada pero no había tiempo para más. Llegaba la ruleta rusa desde el punto fatídico.
Y si la expulsión de Kevin parecía haber abducido por momentos al Torrevieja, en esta ocasión fue al revés.

El mal fario de Rubén Sanz en la última jugada pareció perpetuarse, ya que en la misma portería, sin por supuesto restarle ningún mérito, se le agigantó Ramón, que detuvo el primer penalty rojalero. El primero torrevejense había sido transformado por Gonzalo para un equipo dirigido por Carlos Pérez que no falló ni uno de los ejecutados: ni Burguillos, ni Ángel, ni Liam, ni Cases, como al principio mencionábamos, hasta cerrar el 5-3 de la tanda. Por parte visitante, destacó el penalty transformado a lo “Panenka” por Juan, al cual alguna vez ya hemos visto la frialdad suficiente para ejecutar esa suerte incluso en portería de fútbol sala (ver para creer) en el trofeo de fiestas de Rojales.

En definitiva, calidad no faltaba en ninguno de los dos contendientes. Pero a este Torrevieja para doblegarle en corazón no basta con ser un mihura. Tienen que alinearse muchos factores y aun así la escuadra salinera parece decidida a plantar batalla a quien sea. Estampas como las de la chavalería vibrando tras la portería de los penalties o la euforia tras el pase entre jugadores y afición son de las que se tardan mucho en lograr y también en olvidar.

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