En el quinto domingo de Cuaresma tuvo lugar ayer la celebración de la misa de preparación de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús en la Última y Sagrada Cena y María Santísima de la Victoria. Un acto cargado de simbolismo que marca la antesala de su participación en la inminente Semana Santa torrevejense. La eucaristía tuvo lugar en la parroquia de San Pedro y San Pablo, sede canónica de la cofradía, situada en las urbanizaciones Torreta, y fue oficiada por el párroco y consiliario, Francisco Miravete. El templo acogió a numerosos fieles, cofrades y representantes de la sociedad local, que quisieron acompañar a la hermandad en este importante momento espiritual y contando como mantenedor del acto al periodista, Francisco Reyes.
En el altar mayor, las imágenes titulares lucieron con especial esplendor, cuidadosamente ataviadas por el vestidor y hermano de la cofradía, José Negre Ferrer. La escena, envuelta en recogimiento, invitaba a la contemplación y al recogimiento propios de estos días previos a la Pasión.
La ceremonia estuvo acompañada por los cantos del grupo “Adonai”, que aportó una dimensión aún más emotiva al acto litúrgico. Sus interpretaciones, entre las que destacaron composiciones de José Antonio Quesada —también concejal de Cultura—, lograron conmover profundamente a los asistentes, creando una atmósfera de gran sensibilidad espiritual.
La cofradía, presidida por Miguel Ángel Aroca Séiquer, estuvo arropada por una amplia representación institucional y social. Entre los asistentes se encontraban la concejal Concha Sala, la Reina de la Sal, Daniela Gómez Navarro, junto a su dama Sara Toribio, así como miembros de distintas cofradías de la Semana Santa local y Ricardo Rurán, representante de la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil, Hermana Honoraria de la Cofradía.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la entrega de los broches que acreditan como “Mantillas de Honor de la Santa Cena y Victoria” a la actual Reina de la Sal, Daniela Gómez Navarro y su dama, Sara Toribio Sánchez, quienes recibieron esta distinción en representación de la institución de las cortes salineras, junto a la Reina de la Sal 2025, Nuria Martí. Un reconocimiento que simboliza la estrecha vinculación entre la tradición cofrade y la identidad festiva de la ciudad.
Asimismo, se vivió un instante especialmente entrañable con la imposición de la medalla de la cofradía al pequeño Héctor Ángeles Solivelles, de tan solo tres meses, en un gesto que refleja la continuidad generacional y el arraigo de estas tradiciones.
El acto culminó con un devoto besamanos a las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Cena y María Santísima de la Victoria, obras del imaginero Víctor García Villalgordo, que volvieron a mostrar su imponente belleza y profunda carga devocional.
Con este acto, la cofradía se adentra ya plenamente en los días grandes de la Semana Santa, preparando su estación de penitencia en Lunes y Viernes Santo, en una celebración que cada año reafirma el fervor, la tradición y la identidad de Torrevieja.
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