La conferencia “El Sitio de Baler: El Valor”, nos aclaró la verdad sobre “Los últimos de Filipinas”

Tras la misma se inauguró una interesante Exposición de Pinturas de Augusto Ferrer-Dalmau Nieto.

Álbum, pinchando sobre la foto

VÍDEO: Exposición Augusto Ferrer-Dalmau

El Salón principal de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja, se llenó en su totalidad, para asistir a dos eventos organizados por el Instituto Municipal de Cultura “Joaquín Chapaprieta”, en colaboración con la Subdelegación de Defensa de Alicante y la Academia General del Aire. El acto contó con la presencia de la Teniente de alcalde, Carmen Gómez; el concejal de Cultura, Antonio Quesada; el de educación, Ricardo Recuero; el gerente del IMC, Miguel Fernández; el Coronel Jefe de la Subdelegación del M° de Defensa de Alicante, Juan Bosco Moreno Prado; el Comandante de la Guardia Civil de Torrevieja, Santos Buendía; el Intendente Principal de la Policía Local, Vicente Gutiérrez; el presidente de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja, Miguel Albentosa, y numerosos miembros del Ejército del Aire, Guardia Civil y Policía Nacional

El acto se inició con la Conferencia: “Sitio de Baler: El Valor”, a cargo del Capitán de Infantería de Marina, Reservista Honorífico Juan Gómez Gallo. La misma trató sobre el asedio de un destacamento español en la iglesia del pueblo de Baler, entre 1898 y 1899, en la isla filipina de Luzón, durante 337 días. Desde diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países (que habían firmado un alto el fuego en agosto) y España cedía a Estados Unidos la soberanía sobre Filipinas.

Debido a esto, los sitiados en Baler son conocidos como “Los últimos de Filipinas” Gomez Gallo, no relató las vicisitudes que se dieron y como engañaron a los componentes del destacamento, fruto de una insurrección en el que fue territorio español.

A principios de 1898, los 400 hombres del destacamento de Baler fueron relevados por otro de 50 soldados. El 15 de febrero, en Cuba, el hundimiento del Maine sirvió de casus belli para el inicio de la Guerra hispano-estadounidense. Tras la derrota de la flota española por la estadounidense en Cavite el 1 de mayo, Aguinaldo y los suyos, financiados y armados por Estados Unidos, volvieron a Filipinas y reanudaron la revolución. Al mes siguiente el destacamento de Baler, desconocedor del estallido de la guerra con Estados Unidos y de la recién proclamada independencia de Filipinas, fue atacado por los revolucionarios filipinos y se refugió en la iglesia, comenzando así el sitio.

Desde el principio del asedio, las fuerzas sitiadoras intentaron en vano la rendición de las tropas españolas mediante el envío de noticias, que les informaban del desarrollo del conflicto entre los españoles con los insurrectos filipinos y los invasores estadounidenses. Tras la caída de Manila en manos estadounidenses, en agosto, las autoridades españolas mandaron repetidamente misivas y enviados para lograr su rendición, igualmente sin conseguirlo.

Los sitiadores también enviaron en agosto a dos franciscanos españoles que tenían prisioneros para que convencieran a los sitiados, sin éxito. Estos, sin embargo, se quedaron con el destacamento español durante el resto del asedio. A finales de mayo, un nuevo enviado español, el teniente coronel Aguilar, llegó a Baler por orden del gobernador general español, con órdenes de que los sitiados depusieran su resistencia y le acompañaran a Manila, pero estos volvieron a desconfiar y tuvo que marcharse sin conseguir su objetivo.

Sin embargo, al hojear los sitiados unos periódicos dejados en la iglesia por Aguilar, descubrieron una noticia que no podía haber sido inventada por los filipinos, lo cual finalmente lo convenció de que España ya no ostentaba la soberanía de Filipinas y de que no tenía sentido seguir resistiendo en la iglesia. El 2 de junio de 1899, el destacamento español de Baler se rindió, tras un sitio de 337 días.

EXPOSICIÓN DE AUGUSTO FERRER-DALMAU (Hasta el 15 de diciembre)

Tras la brillante conferencia el concejal de cultura, recibió un presente del manos del y dio por inaugurada la exposición que cosnta de 44 láminas policromadas de Augusto Ferrer-Dalmau que se podrán admirar en lso Salones del Casino hasta el 15 de diciembre. Este artista se sitúa en la línea de los grandes pintores de batallas de la tradición, en la estela de Alphonse Neuville, Édouard Detaille, Jean Louis Ernest Meissonier o Josep Cusachs y Cusachs.

Ferrer-Dalmau ha venido a llenar un vacío existente en el arte actual respecto a la representación de argumentos militares, dedicándose prácticamente en exclusiva a esa temática. La iconografía de sus pinturas las convierte en documentos históricos que permiten reconstruir la historia de España desde sus hitos militares, destacando a la par las hazañas y la intrahistoria del Ejército español desde los siglos pasados hasta la actualidad.

Para ello el pintor se documenta con gran rigor, siguiendo el consejo de literatos, historiadores y, sobre todo, soldados, con quienes ha convivido en las misiones internacionales de Afganistán, el Líbano y Siria, donde ha tomado numerosos apuntes que han servido para la ejecución de bocetos y obras de gran formato que a día de hoy cuentan con gran reconocimiento a nivel nacional e internacional. Primera parte de un documental del Instituto CEU de Estudios Históricos dirigido por María Rodríguez Velasco.

Proyecto dirigido por Alfonso Bullón de Mendoza con idea original de Luis E. Togores Sánchez. Realización y producción de Manuel Albacete Gómez-Calcerrada.

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