La Feria de mayo, … se va

Por Rosa Muñoz

Los días de feria tocan a su fin, las muchachas son hoy un poco más felices porque han bailado, han vuelto a demostrar que tienen arte todo el año, y que lo despliegan, en especial, en días de feria. Se han tomado rebujitos, finos, cañas… hasta que el cuerpo ha aguantado  y han acompañado cada copita con jamón, queso y pescaíto. ¡Cuántas ilusiones puestas en los días de feria! ¿Cuántos sueños se habrán cumplido?. Seguro que se han hecho nuevas amistades, algún nuevo amor habrá florecido ante tanta canción cargada de romanticismo “como tú no hay ninguna”, “soy feliz sólo con una mirada tuya” “que manera de quererte qué manera”… El día de la inauguración, aprovechando que mirábamos al cielo para contemplar los fuegos artificiales, pedimos al Señor que no lloviera, pero como en tantas otras peticiones, no nos hizo caso, y el viernes llovió. Mas como los contrarios andan juntos, el sábado resplandecía el sol y el coro Alba Rociera, acompañado de carruajes de caballos, hacía su entrada en el recinto ferial alegrando a todos los visitantes que los contemplaban pereciendo implorar que ese rayo de sol se eternizara en sus propias vidas. El escenario se ha llenado todas las tardes de grandes artistas, las academias nos han demostrado, una vez más, que unir baile, música y pasión, transmite un arte incomparable. Grandes artistas de reconocido prestigio nos han acompañado y, por supuesto, tarde de toros y espectáculo ecuestre. Todo ello ha creado un microcosmos del que era imposible evadirse, sólo ante el sueño nos rendíamos y dejábamos las casetas y los amigos por unas horas. Nadie quería perderse nada. Se vuelve a los días de rutina, Torrevieja tiene una oferta cultural y de ocio envidiable, pero ninguna como la feria con su alegría desbordante, sus ganas de vivir como si cada día fuera el último. Todas las gentes se arriman a las casetas porque saben que en las conversaciones no hay dolor, ya habrá tiempo para quejas, ahora no. Los niños con sus trajes nos arrancan la sonrisa y todos quieren bailar sin envidias. Se sube al tablao a enamorarse y, por un momento, sólo existe la pareja de baile. La clausura fue un momento emotivo como pocos, la alegría de las experiencias vividas y la tristeza de que algo hermoso acaba. Ayer se empezaron a desmontar las casetas, muchos se preguntarán por qué no se ha obrado ese milagro que tanto esperaban y no saben que los sueños y las respuestas sólo están dentro de uno mismo. Seguid luchando por vuestros sueños, mantened la alegría durante todo el año hasta la próxima feria para deslumbrar de nuevo a todo aquel que la descubre por primera vez. Agradezco a la vida (y a muchos amigos) la oportunidad de disfrutar de esta feria de mayo de Torrevieja 2010. Puedo decir que al menos tres sueños se han cumplido: bailar sevillanas, cantar en la Misa Rociera y en la clausura; el tercero lo guardo para mí como un tesoro inconfesable. ¿Cuántos sueños se te han cumplido estos días de feria y cuántos te quedan por cumplir? Lucha por ellos y vuelve el año que viene a la feria de Torrevieja.

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