Más de setecientas personas llenaron la Basílica de María Auxiliadora de Atocha para disfrutar de un concierto dedicado al género musical que identifica a la ciudad salinera, con especial protagonismo de las composiciones de Ricardo Lafuente.
La habanera de Torrevieja volvió a demostrar su capacidad para emocionar más allá de las fronteras de la ciudad que la ha convertido en una de sus principales señas de identidad. El Coro José Hódar puso el broche de oro a sus actuaciones en Madrid el pasado domingo con un concierto celebrado en la Basílica Menor de María Auxiliadora de Atocha, perteneciente a los Salesianos de Don Bosco, donde más de setecientas personas se dieron cita para disfrutar de una actuación que convirtió la música coral en un auténtico homenaje a la tradición habanera torrevejense.
La agrupación salinera había sido invitada por el párroco y rector de la basílica, Carmelo Donoso, quien abrió las puertas de este emblemático templo madrileño para acoger una propuesta musical que llevó hasta el corazón de la capital española una parte esencial de la cultura de Torrevieja. El concierto tuvo lugar después de la misa dominical de las 12.00 horas, ante un público numeroso que pudo disfrutar de un repertorio concebido como una celebración de la habanera y de su profunda vinculación con la historia, las costumbres y la sensibilidad musical de la ciudad alicantina.
Bajo la dirección de Miguel Guerrero, el Coro José Hódar ofreció una interpretación que puso de relieve la riqueza expresiva de este género, caracterizado por sus melodías envolventes, sus ritmos pausados y ese aire nostálgico que evoca el mar, la distancia, el amor y el recuerdo. La habanera posee una personalidad musical inconfundible, nacida del intercambio cultural entre España y el Caribe y estrechamente ligada a la tradición marinera. Con el paso del tiempo, Torrevieja la ha convertido en parte de su patrimonio cultural, manteniendo viva una herencia que encuentra en las voces corales uno de sus medios de expresión más reconocibles.
Dentro del repertorio destacó especialmente la presencia del compositor torrevejense Ricardo Lafuente Aguado, una de las figuras fundamentales para comprender la historia contemporánea de la habanera en Torrevieja. Su obra ocupa un lugar destacado en el imaginario musical de la ciudad y ha contribuido a que numerosas composiciones del género permanezcan en la memoria colectiva, transmitiéndose de generación en generación a través de corales, agrupaciones musicales y encuentros dedicados a esta tradición.
Las habaneras de Ricardo Lafuente se distinguen por su capacidad para combinar sencillez melódica, sensibilidad y profundidad emocional. En ellas, la música se convierte en un vehículo para expresar sentimientos universales y para evocar paisajes, recuerdos y vivencias vinculados al Mediterráneo y a la cultura marinera. Sus composiciones forman parte de ese repertorio que permite reconocer a Torrevieja a través de sus canciones y que ha contribuido a consolidar la identidad musical de la ciudad dentro y fuera de España.
Entre las obras más representativas de su legado figura Torrevieja, una de las composiciones más emblemáticas asociadas al sentimiento de pertenencia a la ciudad. Su melodía evoca el paisaje salinero, el mar y el vínculo afectivo con la tierra natal, convirtiéndose en una expresión musical del orgullo de los torrevejenses por sus raíces. También ocupa un lugar destacado Soy español, otra de las piezas vinculadas al repertorio de Ricardo Lafuente, cuya interpretación conecta la tradición coral con los sentimientos de identidad y pertenencia. Ambas obras ilustran la capacidad de la habanera para trascender su condición de género musical y convertirse en una forma de contar la historia y las emociones de un pueblo. Estos títulos forman parte de su repertorio más conocido, aunque la información facilitada sobre el concierto madrileño no detalla todas las obras interpretadas.
La presencia de este repertorio en un templo de Madrid adquirió un significado especial, al acercar al público capitalino una tradición profundamente arraigada en la vida cultural torrevejense. La habanera, que ocupa un lugar privilegiado en la historia musical de Torrevieja y encuentra uno de sus principales escaparates en el Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía, continúa siendo un importante vehículo de difusión cultural. Su interpretación coral exige coordinación, equilibrio entre las voces, cuidado de la afinación y una especial sensibilidad para transmitir los matices de unas melodías que necesitan tanto precisión musical como emoción.
El programa incluyó también Siyahamba, un canto de origen sudafricano cuyo título en zulú suele traducirse como «estamos caminando». Esta pieza, muy difundida en repertorios corales internacionales, se caracteriza por su ritmo marcado, su estructura repetitiva y su carácter participativo. Asociada a la tradición de canto comunitario y religioso del sur de África, se ha incorporado a numerosas actuaciones corales por la fuerza de su mensaje y por la energía que aporta a los programas musicales. Su inclusión ofreció un contrapunto estilístico a la habanera, demostrando la versatilidad de la agrupación y su capacidad para acercarse a distintas culturas musicales sin perder el hilo conductor de una actuación concebida como celebración de la música compartida.
La combinación de tradición habanera y repertorio internacional permitió ofrecer una propuesta variada, en la que la identidad local convivió con una expresión musical de alcance universal. Porque, aunque cada género posee su lenguaje propio, el canto coral comparte una capacidad singular para reunir a las personas y establecer un diálogo emocional con el público, incluso cuando las canciones proceden de contextos culturales muy diferentes.
El Coro José Hódar, dirigido por Miguel Guerrero, volvió así a ejercer de embajador musical de Torrevieja, llevando el nombre de la ciudad y su patrimonio sonoro hasta uno de los espacios religiosos de referencia de la capital. La actuación puso de manifiesto la importancia de las agrupaciones corales en la conservación y difusión de la habanera, una tradición que necesita de la dedicación de sus intérpretes para seguir viva y alcanzar a nuevas generaciones de oyentes.
Uno de los momentos más significativos de la jornada llegó al término del concierto, cuando se hizo entrega a Carmelo Donoso de una metopa conmemorativa como recuerdo y muestra de agradecimiento por la invitación y la acogida dispensada a la agrupación torrevejense. El obsequio fue recibido con entusiasmo por el párroco y rector de la basílica, quien expresó su satisfacción por la actuación y llegó a calificar el concierto de sensacional.
La valoración del anfitrión tuvo, además, una consecuencia especialmente positiva para el futuro de la coral. Carmelo Donoso manifestó su disposición a mantener abiertas las puertas de la basílica para que el Coro José Hódar pueda regresar cuando lo desee, un ofrecimiento que refuerza los lazos establecidos durante esta visita y abre la posibilidad de nuevas actuaciones en Madrid.
Con este concierto, el Coro José Hódar puso fin a su recorrido musical por la capital dejando una excelente impresión entre los asistentes y reafirmando el valor de la habanera como patrimonio vivo de Torrevieja. Más de setecientas personas tuvieron la oportunidad de acercarse a un género que reúne historia, sentimiento y tradición, y que continúa encontrando en las voces corales el mejor instrumento para transmitir su belleza.
La despedida madrileña se convirtió, de este modo, en mucho más que el cierre de una serie de actuaciones. Fue una nueva oportunidad para proyectar la cultura torrevejense, rendir homenaje a compositores como Ricardo Lafuente y demostrar que la habanera sigue emocionando a públicos muy diversos. Desde Torrevieja hasta Madrid, sus melodías continúan tendiendo puentes entre generaciones y territorios, manteniendo vivo un legado musical que forma parte inseparable de la identidad de la ciudad salinera.
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