Miles de personas, muchas de ellas con los ojos brillantes y la sonrisa de quien vuelve a creer en la magia, se agolparon en la tarde de ayer en la calle Ramón Gallud para dar la bienvenida a Papá Noël. Por cuarto año consecutivo, el entrañable personaje recorrió el corazón de la ciudad en un desfile que, en esta ocasión, alcanzó una espectacularidad digna de un auténtico cuento de Disney.
La cabalgata partió desde las inmediaciones del Centro Cultural Virgen del Carmen, en la calle del Mar, avanzando entre aplausos, música y una lluvia de ilusión hasta adentrarse en la céntrica calle Ramón Gallud, para finalizar su recorrido en el Teatro Municipal, convertido por unas horas en la antesala del Polo Norte.
Abriendo el desfile, y poniendo voz a la Navidad, nuestra cantante más internacional, Shani Ormistón, deleitó al público con un repertorio lleno de emoción y espíritu navideño. Temas tan queridos como “Más que suerte (Llegó la Navidad)”, “White Christmas” o “Santa Claus” envolvieron el ambiente y marcaron el inicio de una tarde inolvidable.
Tras ella, hizo su aparición la carroza del Mundo de los Juguetes, un auténtico sueño rodante que despertó exclamaciones de asombro entre los más pequeños. Junto a ella, un trineo tirado por un imponente reno repartía caramelos mientras saludaban la Reina de la Sal, Daniela Gómez, y su dama, Miriam Córdoba, irradiando simpatía y cercanía.
La fantasía continuó con la llegada de unos gigantes tan espectaculares como divertidos, que conquistaron al público infantil con su simpatía y movimientos, provocando risas y aplausos a cada paso.
No faltaron los grupos de bailarines, que llenaron la calle de color y elegancia con sus danzas orientales, desplegando enormes abanicos y vistosos trajes de seda india, aportando un toque exótico y visualmente deslumbrante al desfile.
Como ya es tradición, “Los Salerosos”, más navideños que nunca, pusieron la banda sonora más popular a la cabalgata, interpretando villancicos que todos tarareaban al paso de la comitiva. Al frente de ellos, su director Alejandro Gómez, trompeta en mano, guiaba con entusiasmo cada nota.
Y como broche de oro, entre vítores y miradas llenas de emoción, apareció Papá Noël, recién llegado de Laponia, en un majestuoso trineo tirado por enormes renos. Su llegada marcó el momento más esperado de la tarde. Tras finalizar el desfile, el bonachón personaje se puso manos a la obra, dispuesto a que ningún niño se quede sin juguetes y sin sueños que estrenar esta Navidad.
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