La Mata volvió a demostrar que cuando llega el momento de celebrar, nadie se queda en casa. Más de setecientas personas se dieron cita en la plaza de Encarnación Puchol para disfrutar de una de las noches más esperadas de sus fiestas patronales, una multitudinaria “Cena de sobaquillo” en la que la gastronomía casera, la música y, sobre todo, las ganas de pasarlo bien fueron los grandes protagonistas.
Las mesas fueron tomando la plaza poco a poco y, con ellas, llegaron tortillas, empanadas, bocadillos, ensaladillas y todo tipo de elaboraciones caseras que cada familia, peña y grupo de amigos preparó para compartir. Lo que cada uno llevaba de casa acabó convirtiéndose en un gran banquete colectivo, donde no faltaron los brindis, las conversaciones y las risas.
La tradicional cena volvió a poner de manifiesto que las fiestas de La Mata tienen en la convivencia uno de sus principales ingredientes. En torno a las mesas se mezclaron generaciones, amistades y vecinos, en una estampa que resume a la perfección el carácter abierto y participativo de estas celebraciones.
Y si la mesa se llenó de manjares, la plaza tampoco tardó en llenarse de música. Después de la cena, el DJ tomó el relevo para convertir el espacio en una improvisada pista de baile. Los grandes clásicos compartieron protagonismo con los éxitos más recientes y fueron muchos los que se dejaron llevar por el ambiente festivo hasta bien entrada la noche.
La pólvora tampoco faltó a la cita. Como manda la tradición festiva levantina, un castillo de fuegos artificiales iluminó el cielo de La Mata, poniendo el broche de luz y color a una velada que ya había conseguido reunir a cientos de vecinos alrededor de una misma mesa.
Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón; la concejal de Fiestas, Rosario Martínez Chazarra; y los ediles Sandra Sánchez, Domingo Paredes y Trudy Páez. También estuvo presente el matero Antonio Vidal, que compartió la celebración junto a la Reina de La Mata, Carlota Sánchez Perelló; la Reina de la Sal, Daniela Gómez; su dama, Miriam Córdoba; y el delegado del Ayuntamiento, Manuel Paredes.
La presencia de representantes municipales y de las fiestas acompañó una noche que tuvo como auténticos protagonistas a los vecinos. Porque más allá de la comida, de los bailes y de los fuegos artificiales, la “Cena de sobaquillo” volvió a cumplir con su principal cometido: reunir a La Mata alrededor de una tradición que pasa de generación en generación.
La fiesta continúa y La Mata ya tiene la mirada puesta en las próximas citas de su programa patronal, con procesiones, verbenas, concursos y actividades para todas las edades.
Después de una noche en la que hubo comida para compartir, música para bailar y pólvora para mirar al cielo, una cosa quedó clara: en La Mata, las fiestas se celebran mejor cuando se llevan de casa… ¡y se comparten con todo el mundo!
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