La Plaza de Encarnación Puchol de La Mata se convirtió anoche en el punto de encuentro de la alegría, la amistad y las ganas de pasarlo bien. Más de trescientas personas participaron en una animada Jornada de Convivencia de nuestros “jóvenes mayores”, una cita que volvió a demostrar que cumplir años no está reñido con disfrutar de la vida, compartir buenos momentos y, por supuesto, echarse unos bailes.
Desde primeras horas de la tarde, el ambiente ya anunciaba que la noche prometía. La plaza, corazón de La Mata, se fue llenando de mesas, conversaciones, reencuentros y sonrisas. Amigos y conocidos se reunieron para disfrutar de una velada en la que la buena compañía y la gastronomía fueron, como no podía ser de otra manera, dos de los grandes protagonistas.
A la cita asistió la concejal de Gente Mayor, Inmaculada Montesinos, que compartió mesa y mantel con los asistentes y pudo vivir de cerca una jornada pensada para ellos. Entre platos, charlas y alguna que otra anécdota de esas que solo se cuentan cuando hay confianza, la convivencia fue transcurriendo en un ambiente de auténtica camaradería.
Y es que nuestros mayores saben muy bien que una buena mesa no es solamente un lugar donde comer. Es también el sitio perfecto para ponerse al día, recordar viejos tiempos, comentar las novedades del barrio y descubrir que siempre hay algo que celebrar. Porque cuando se juntan más de trescientas personas con ganas de pasarlo bien, la conversación está asegurada y las risas tampoco se hacen esperar.
Pero si hubo algo que dejó claro esta Jornada de Convivencia es que la música sigue siendo una de las mejores recetas para mantener el espíritu joven. Y para eso estaba el DJ, encargado de poner ritmo a una noche que fue subiendo de temperatura festiva a medida que avanzaban las horas.
Los asistentes no tardaron en animarse y la plaza se convirtió en una improvisada pista de baile. Hubo quienes demostraron que todavía conservan una cintura envidiable, quienes se dejaron llevar por los clásicos de siempre y quienes, con esa prudencia tan propia de la experiencia, empezaron diciendo “yo solo voy a mirar” y acabaron bailando como si les estuvieran esperando en una final de campeonato.
Porque aquí nadie parecía tener demasiada prisa por marcharse. La música sonaba, las parejas se animaban, los grupos de amigos compartían risas y la noche iba avanzando al ritmo que marcaba el DJ. Y si en algún momento alguien preguntó qué hora era, probablemente la respuesta fue la misma que en tantas celebraciones: “Todavía es pronto”.
Lo cierto es que el cuerpo aguantó mucho. Muchísimo. Y es que nuestros “jóvenes mayores” de La Mata demostraron una vez más que la edad es solo una cifra cuando hay ganas de vivir, de disfrutar y de compartir. A veces, los que necesitan descansar son los más jóvenes, que todavía tienen mucho que aprender de nuestros veteranos de la pista.
La Jornada de Convivencia volvió a ser, en definitiva, una magnífica oportunidad para estrechar lazos, disfrutar de la gastronomía y mantener vivas esas relaciones de amistad que hacen de estos encuentros algo tan especial. Actividades como esta contribuyen a que nuestros mayores sigan teniendo espacios de participación, encuentro y diversión, algo fundamental para disfrutar de una vida activa y plena.
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