• Web Municipal

  • @infoagamed

  • + Info aquí

  • CSB Consulting.es

  • +Info aqui

  • +Info aqui

  • + Info aqui

  • Brico Andrés

  • + info Aquí

  • Escuchame Aqui

  • +Info aqui

  • Web, pinchando aquí.

  • + Info aquí

  • Ver Facebook Aqui

  • Optica Mar

  • + info aqui

  • + info aqui

  • Busca por categorías

  • septiembre 2026
    L M X J V S D
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    282930  

La Mata se moja hasta el alma y arranca sus fiestas a golpe de espuma, agua y música

Álbum, pinchando sobre la foto

La Mata ha decidido que las fiestas no se inauguran: se desatan. Y si alguien tenía pensado comenzar la jornada de ayer tranquilamente, con un café y poco más, se equivocó de pueblo, de día y probablemente de planeta. Los materos dieron el pistoletazo de salida a sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario con el novedoso “Surriagaso”, una explosión de color, agua, música, espuma, calor y vino que convirtió las calles en una mezcla entre parque acuático, festival de música y fiesta de pueblo con el termómetro completamente fuera de control. No quisieron perderse este primer “Surriagaso” la vicealcaldesa y concejal de Fiestas, Rosario Martínez Chazarra; la Reina de la Sal, Daniela Gómez y su Dama, Miriam Córdoba, junto a los ediles, Domingo Paredes y Antonio Vidal Desde primera hora de la mañana, vecinos y visitantes se echaron a la calle dispuestos a demostrar que, cuando La Mata se pone en modo fiestas, aquí no se viene a mirar. Se viene a mojarse, bailar, saltar, beber y, si queda tiempo, intentar recordar cómo se llamaba uno antes de salir de casa.

La jornada arrancó con una espectacular charanga que se encargó de poner el ambiente por las nubes y de conseguir algo que parecía imposible a esas horas: que hubiera gente bailando como si fueran las tres de la madrugada. Los músicos hicieron su trabajo con entusiasmo y el personal respondió como mandan los cánones festivos: siguiendo la música, dando palmas y moviendo el esqueleto con una alegría directamente proporcional a la cantidad de vino que empezaba a circular.

Porque sí, el vino de La Mata también tuvo su papel protagonista. Y no precisamente de figurante. El líquido elemento fue haciendo su particular recorrido por la celebración mientras el calor apretaba con la contundencia de un agosto con ganas de bronca. Pero si hubo un momento en el que aquello dejó definitivamente de parecer una fiesta convencional fue con la llegada del DJ y la Fiesta de la Espuma. Aquello no fue una fiesta de la espuma. Aquello fue una invasión.

Una nube blanca se apoderó del escenario y de sus alrededores, envolviendo a los participantes en una especie de universo paralelo en el que distinguir a un vecino de otro empezó a ser misión imposible. La espuma apareció por todas partes y convirtió la mañana en una gigantesca lavadora humana en la que nadie había metido la ropa, pero sí las ganas de pasarlo bien. La temperatura, que ya venía subida de fábrica, encontró además un inesperado enemigo: el agua. Y cuando decimos agua, hablamos de agua en cantidades industriales.

La posterior batalla acuática no tuvo prácticamente reglas, árbitro ni intención alguna de terminar. Mangueras, cubos, pistolas y cualquier artilugio susceptible de lanzar líquido fueron utilizados para refrescar al prójimo, aunque en algunos casos la definición de “prójimo” parecía incluir a absolutamente todo aquel que se cruzara por delante.

El resultado fue una auténtica guerra civil acuática, pero sin malos rollos y con todo el mundo empapado.

Los más pequeños tampoco quisieron perderse semejante festival de diversión y tuvieron su propio territorio de aventuras gracias a un enorme trampolín hinchable, desde el que se lanzaban y saltaban con una energía que parecía proceder de una central nuclear.

Desde abajo, una auténtica masa humana contemplaba los saltos mientras los chavales se despeñaban alegremente sobre el hinchable, sin miedo, sin vértigo y, aparentemente, sin ninguna intención de gastar una sola caloría menos de las necesarias. Y así, entre espuma, agua, música, saltos, sol y vino, La Mata inauguró oficialmente sus fiestas.

Una jornada que volvió a demostrar que los materos saben perfectamente cómo celebrar sus tradiciones y, sobre todo, cómo conseguir que quienes llegan de fuera terminen participando como si llevaran toda la vida empadronados allí. Porque el “Surriagaso” no fue simplemente el comienzo de las fiestas. Fue una declaración de intenciones.

Las fiestas en honor a la Virgen del Rosario ya han echado a andar y lo han hecho con el listón colocado a una altura considerable. Después de una mañana en la que prácticamente todo el mundo terminó mojado, cubierto de espuma, sudado o con una copa en la mano —en algunos casos, probablemente las cuatro cosas a la vez—, queda claro que en La Mata todavía queda mucha fiesta por delante.

Y una cosa es segura: si el primer día ha sido así, más vale que los vecinos vayan poniendo a remojo las zapatillas y escondiendo los muebles de jardín. Esto no ha hecho más que empezar.


Descubre más desde Objetivo Torrevieja

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario