Con la llegada del verano vuelve a ser habitual encontrar en las aguas del Mediterráneo una de las especies marinas más curiosas y llamativas de esta época del año: la medusa huevo frito, cuyo nombre científico es Cotylorhiza tuberculata. Su peculiar aspecto, con un disco central amarillento rodeado por un borde blanquecino, recuerda claramente a un huevo frito, una singular imagen que le ha dado su popular denominación popular.
Esta especie es frecuente tanto en el mar Mediterráneo como en el Mar Menor, donde suele aparecer durante los meses más cálidos, cuando la temperatura del agua favorece su desarrollo. Su presencia responde a un fenómeno completamente natural y, aunque muchas personas sienten cierta preocupación al verla flotando cerca de la orilla, los especialistas recuerdan que se trata de una de las medusas más inofensivas que habitan nuestras costas.
A diferencia de otras especies cuyas picaduras pueden resultar dolorosas, Cotylorhiza tuberculata posee células urticantes con una capacidad muy reducida para afectar a la piel humana. En la mayoría de los casos no produce reacción alguna y, si llega a haber contacto, únicamente puede provocar una leve irritación en personas especialmente sensibles.
Más allá de su llamativa apariencia, esta medusa desempeña un importante papel ecológico. Se alimenta principalmente de plancton y de pequeñas partículas orgánicas en suspensión, contribuyendo al equilibrio del ecosistema marino y ayudando a mantener la calidad del agua. Además, numerosas especies de peces juveniles encuentran refugio entre sus tentáculos, utilizándola como protección frente a los depredadores, lo que convierte a esta medusa en un elemento de gran valor para la biodiversidad marina.
Los expertos insisten en que, si se encuentra un ejemplar cerca de la playa, no debe sacarse del agua ni manipularse innecesariamente. Aunque parezca inmóvil o haya sido arrastrada por las corrientes, forma parte del delicado equilibrio del ecosistema y su presencia resulta beneficiosa para el medio marino. Del mismo modo, recomiendan observarla desde una distancia prudente y evitar tocarla, tanto por respeto al animal como para prevenir posibles molestias en personas con piel especialmente sensible.
La aparición de Cotylorhiza tuberculata se ha convertido ya en una imagen característica de los veranos en nuestras costas, recordándonos la extraordinaria riqueza natural del Mediterráneo y la importancia de conservar un entorno marino saludable y respetuoso con todas las especies que lo habitan.
Las fotografías que acompañan esta información han sido cedidas por Juan Carlos García, quien ha captado la belleza y singularidad de esta llamativa habitante de nuestras aguas.
Descubre más desde Objetivo Torrevieja
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Filed under: Actualidad |


























































Deja un comentario