La tarde veraniega de ayer nos dejó uno de esos conciertos que entusiasman por la especial armonía que consiguen crear entre música, naturaleza y público. El Parque de la Reina de la Sal, en Los Balcones, se convirtió en un escenario privilegiado para acoger el segundo concierto del 6.º Ciclo de Música en el Parque, una propuesta de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja que vuelve a demostrar que la música clásica y la música popular pueden encontrar un magnífico punto de encuentro al aire libre.
En esta ocasión, fue una formación de cámara de la Orquesta la encargada de poner música a una cálida tarde de verano. La agrupación estuvo integrada por Paula Fernández, al piano; Daniel Mauri, a la percusión; Jordi Santolaria, a la trompa, y Eduardo Chacón, a la flauta. Los cuatro músicos ofrecieron una interpretación llena de matices y complicidad, recorriendo estilos muy diferentes y demostrando la enorme versatilidad de una formación capaz de transitar desde el jazz y el soul hasta la música brasileña, el tango, la canción portuguesa o las bandas sonoras cinematográficas.
El numeroso público que acudió al parque disfrutó de un concierto en el que la música parecía fundirse con el paisaje. Entre los asistentes se encontraban la presidenta de Ars Aetheria, Mamen Mateo; el presidente de Honor, Pelayo Meyado, y el vicepresidente, Francisco J. Garres, junto a numerosos aficionados que no quisieron perderse esta nueva cita musical.
El variado programa comenzó con “Feeling Good”, canción compuesta por Anthony Newley y Leslie Bricusse y popularizada internacionalmente por numerosas interpretaciones. Su carácter poderoso y optimista resultó una excelente manera de abrir la velada, con esa sensación de libertad y renovación que encajaba especialmente bien con un concierto celebrado en plena naturaleza.
El recorrido musical continuó con “Ain’t No Mountain High Enough”, de Nickolas Ashford y Valerie Simpson, uno de los grandes clásicos del soul estadounidense. Su ritmo contagioso y su mensaje de superación aportaron una dosis de energía al concierto, antes de adentrarse en la sensualidad de “Summertime”, célebre aria de Porgy and Bess, compuesta por George Gershwin. Se trata de una de esas melodías que han trascendido ampliamente el ámbito de la ópera para convertirse en un estándar universal, y su carácter envolvente encontró un marco especialmente apropiado bajo el cielo abierto.
La velada siguió con “Hit the Road Jack”, de Ray Charles, otro clásico imprescindible de la música popular estadounidense. Su ritmo y su marcado carácter interpretativo pusieron de manifiesto las posibilidades de la percusión y del conjunto, mientras que “Fly Me to the Moon”, de Bart Howard, llevó al público hacia un ambiente más íntimo y elegante. Convertida en un clásico del jazz y de la canción popular, su melodía tiene esa cualidad atemporal que parece funcionar en cualquier escenario.
Uno de los momentos más reconocibles llegó con “Autumn Leaves”, canción con música de Joseph Kosma y letra original de Jacques Prévert. Aunque su título nos traslada inevitablemente al otoño, su interpretación en una cálida noche de verano ofreció otra muestra de la capacidad de la música para evocar paisajes y emociones sin necesidad de palabras.
El cine también tuvo un protagonismo destacado gracias a “La La Land (Epilogue)”, de Justin Hurwitz, en un arreglo de Isabel Ferrer. La música de La La Land se ha convertido en uno de los referentes cinematográficos contemporáneos y este Epilogue, de carácter especialmente evocador, permitió al conjunto adentrarse en ese territorio donde la nostalgia, el amor y los sueños se encuentran.
El programa realizó después un interesante viaje hacia Latinoamérica con “El pescador”, de José Barros, interpretado en ritmo de cumbia. La pieza aportó color, movimiento y un marcado sabor popular, demostrando una vez más que la música de raíz puede convivir perfectamente con los grandes clásicos del repertorio internacional.
La sensibilidad del tango argentino apareció de la mano de Ástor Piazzolla y su “Oblivion”, una de las composiciones más bellas y melancólicas del gran renovador del tango. Piazzolla consiguió llevar este género a nuevos territorios, fusionando tradición y modernidad, y su música siempre posee una particular capacidad para crear atmósferas de gran intensidad emocional.
La alegría volvió con “Oye Cómo Va”, de Israel “Cachao” López, una pieza que, a través de su ritmo y su carácter festivo, volvió a conectar a músicos y espectadores en un ambiente de evidente disfrute. El programa incorporó también “Amar Pelos Dois”, de Luísa Sobral, la delicada canción que Portugal llevó al triunfo en Eurovisión y que destaca por su sencillez, intimidad y extraordinaria capacidad expresiva.
Brasil estuvo representado por “Garota de Ipanema”, de Antônio Carlos Jobim, una de las composiciones más conocidas de la bossa nova. Su melodía luminosa y elegante parecía especialmente destinada a una interpretación al aire libre, acompañada por la brisa y el ambiente relajado del parque. Y, como colofón del programa, volvió Piazzolla con “Libertango”, una obra emblemática en la que el compositor argentino llevó el tango hacia una concepción completamente renovada, llena de fuerza rítmica y modernidad.
Pero el público todavía tendría ocasión de disfrutar de una última sorpresa. Como bis, la formación interpretó “Another Day of Sun”, perteneciente a La La Land, una elección que puso el broche festivo a una tarde en la que el cine, el jazz, el soul, la música latina, la canción popular y el tango convivieron con absoluta naturalidad.
El concierto dejó así una sensación especialmente agradable entre los asistentes. Más allá de la calidad de las interpretaciones, propuestas como esta consiguen algo que merece ser destacado: acercar la música a espacios cotidianos y convertir un parque en una auténtica sala de conciertos bajo las estrellas. La naturaleza puso el escenario y la música hizo el resto, creando una experiencia en la que las notas parecían formar parte del propio paisaje.
El 6.º Ciclo de Música en el Parque vuelve a demostrar, de este modo, que la cultura también puede disfrutarse al aire libre y que una buena selección musical, unos intérpretes entregados y un público dispuesto a dejarse llevar son suficientes para transformar una tarde de verano en un recuerdo especial.
Descubre más desde Objetivo Torrevieja
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Filed under: Cultura |


























































Deja un comentario