El salón principal de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja volvió a latir al compás del sur gracias al Coro “Alba Rociera”, que transformó la tarde del pasado domingo, en una auténtica fiesta de luz, cante y emoción. Desde los primeros acordes se respiró ese aire festivo tan propio de las reuniones rocieras, donde la música no solo se escucha, sino que se siente y se comparte.
La velada comenzó con la delicada entrada del arpa de Antonio Gajardo, que abrió el concierto como si levantara un telón invisible lleno de magia. Tras este arranque, el coro desplegó un repertorio cuidado y vibrante: sevillanas llenas de compás, temas inmortales de Rocío Jurado interpretados con profunda admiración y momentos cargados de nostalgia, como “La Habanera de Cádiz” o “María la Portuguesa”, que hicieron que más de uno se llevara la mano al pecho, emocionado.
El público, entregado desde el primer minuto, acompañó cada canción con palmas, sonrisas y ese brillo especial en los ojos que solo aparece cuando la música toca el alma. El ambiente era tan cálido que muchos espectadores, al verse el salón completo, siguieron el espectáculo desde el exterior, sin querer perderse ni un suspiro de lo que ocurría dentro.
Entre los asistentes se encontraban la concejal de Gente Mayor, Inmaculada Montesinos, y la vicepresidenta del Casino, Asun Valenzuela, que quisieron acompañar al coro en esta cita tan especial. El grupo también dedicó unas palabras de agradecimiento al Casino por su apoyo constante, destacando la implicación del presidente Miguel Albentosa en los preparativos y el trabajo siempre atento de Pascual y Paco.
La actuación del Coro “Alba Rociera” no fue simplemente un concierto: fue una celebración de raíces, de alegría compartida, de esa cultura que une, que emociona y que convierte cada encuentro en una experiencia inolvidable. Una noche donde el arte se hizo dueño del Casino y la alegría, como era de esperar, se quedó a vivir un rato más.
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