La Sociedad Cultural Casino de Torrevieja vivió en la tarde de ayer uno de los momentos más destacados de sus XLV Fiestas de Invierno con la brillante actuación de la Orquesta de Cuerda Pulsada “Cecilio Gallego”, que ofreció un concierto de gran nivel artístico ante un salón completamente abarrotado y entregado a la música. Bajo la dirección de Adrián Vallejos López, la orquesta demostró una vez más su excelente estado de forma, ofreciendo un programa exigente tanto por su complejidad técnica como por la diversidad de estilos, resuelto con solvencia, sensibilidad y verdadero virtuosismo por cada uno de sus componentes. Entre el público se encontraban el concejal de Cultura, Antonio Quesada, y la vicepresidenta del Casino, Asun Valenzuela, que siguieron el concierto con gran interés junto al numeroso público asistente.
El programa se estructuró en dos partes bien diferenciadas. En la primera, la orquesta realizó un recorrido por distintas épocas y geografías musicales, comenzando con el delicado Vals Venezolano nº 2 de Antonio Lauro, al que siguió el elegante Intermedio de la ópera Goyescas de Enrique Granados. El carácter lúdico llegó con la conocida Pizzicato Polka de Johann y Josef Strauss, enlazando con la Polka de la Suite Mexicana de Eduardo Angulo.
La primera parte continuó con el temperamento español del Fandango de la zarzuela Doña Francisquita de Amadeo Vives y la intensidad rítmica de la Danza española nº 1 de la ópera La vida breve de Manuel de Falla. Completaron esta sección dos piezas de gran carácter popular y virtuosístico como La Bella Cubana de José White y el vibrante Taquito Militar de Mariano Mores, que arrancó una cálida respuesta del público.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde llegó con la incorporación al escenario de varios educandos de la Escuela Municipal de Pulso y Púa, que interpretaron junto a la orquesta un cuidado y variado repertorio formado por Palladio de Karl Jenkins, Nimrod (Variaciones Enigma nº 9) de Edward Elgar, Hey Jude de The Beatles, en un arreglo del propio Adrián Vallejos, y Aragonesa (jota de carácter popular). La complicidad entre músicos veteranos y jóvenes intérpretes fue especialmente celebrada por el público, que reconoció el valor pedagógico y emocional de este encuentro musical.
Como broche final, se sumaron cuatro de las alumnas más jóvenes de la Escuela Municipal para interpretar villancicos populares tan queridos como Los peces en el río, Campana sobre campana y La marimorena, llenando la sala de espíritu navideño y sonrisas compartidas.
Los prolongados aplausos obligaron a la orquesta a ofrecer una propina, cerrando el concierto con el siempre festivo Jingle Bells, que puso en pie al público y culminó una tarde inolvidable en la que la música, la formación y la emoción se dieron la mano en el corazón del Casino de Torrevieja.
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