La pandemia y la participación de las familias

COVAPA muestra su malestar por el relego que la participación de las familias experimentará este curso

Los padres participan en la vida escolar de sus hijos

La Confederación Valenciana de APAs_AMPAs, -COVAPA-, integrada por las federaciones provinciales FAPA Gabriel Miró de Alicante, FAPA Humanista Manuel Tarancón de Castellón y FAPA 9 d’octubre de Valencia expresa su malestar y disconformidad ante lo que consideran una privación de derechos en la participación de las familias en los centros educativos, tras conocer a través de un medio de comunicación que “Los padres sólo podrán acceder a los colegios e institutos si así lo considera el profesorado”.

Entendiendo que la pandemia ha ocasionado una situación excepcional a todos los niveles, consideramos que nuestra participación en el proceso educativo de nuestros hijos e hijas y en la vida del centro a través de nuestras APAs_AMPAs, es fundamental, por lo que reivindicamos vaya “normalizándose” nuestra presencia, con todas las medidas de seguridad necesarias y ya puestas en marcha en otros ámbitos.

Además, rechazamos la imagen de irresponsabilidad que esta medida traslada a la sociedad de los progenitores, a los que nos preocupa en grado máximo, tanto la salud como la educación de nuestros hijos e hijas.

Nuestra labor es contribuir y ayudar a mejorar la situación actual para que la comunidad educativa cuente con óptimas condiciones y el proceso de enseñanza-aprendizaje de nuestros hijos e hijas transcurra con éxito.

LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA SALUD Y LA EDUCACIÓN mHAN DE SER COMPATIBLES, HAGÁMOSLO POSIBLE.

Compartimos el artículo de opinión elaborado al respecto por Reme Gambin Barrio, Coordinadora General Técnica de COVAPA y persona vinculada al movimiento asociativo de padres y madres de alumnado desde hace cerca de 29 años.

LUEGO DIREMOS QUE A LAS FAMILIAS LES INTERESA MÁS EL FÚTBOL QUE LA EDUCACIÓN DE SUS HIJOS

Parece mentira. Tantos años conquistando derechos, tantas voces expertas aludiendo a la necesaria unión familia-escuela, tantas leyes educativas, tanto llenarnos la boca de la importancia de la educación…

Es incuestionable que la pandemia ha cambiado nuestra vida y nuestros hábitos. Cumplimos a rajatabla las restricciones y medidas sanitarias, pero no dejan de “sorprendernos” algunos titulares.

Miércoles, 1 de septiembre de 2021. Estrenamos el mes de la vuelta al cole. Venimos de un último trimestre 19-20 pandémico y un curso 20-21 con estrictas medidas de seguridad para que el COVID no entre en las aulas y no afecte a lo que más queremos, nuestros hijos e hijas. Y el primer día de estreno de un ilusionante curso por delante, leemos “Los padres sólo podrán acceder a los colegios e institutos si así lo considera el profesorado”.

Venimos cumpliendo las medidas de seguridad establecidas en supermercados, centros comerciales, centros de salud, puestos de trabajo…Se amplían aforos, se rebaja el uso de la mascarilla, ¡¡¡POR FIN PÚBLICO EN LOS ESTADIOS!!!

Pero los padres y las madres lejos, portazo, quizá sí, quizá no.

Parece que hay que recordar con demasiada frecuencia que somos los primeros en querer lo mejor para nuestros hijos, que no somos unos “locos inconscientes” a los que nos divierta poner en peligro su entorno ni el de los compañeros con los que comparten aula.

Que si vamos al centro educativo de nuestro hijo o hija es porque nos interesa su proceso educativo, por cierto “algo” afectado por la pandemia.

Que vamos con el ánimo de aportar, de contribuir, en algunos casos a “reconstruir” junto al profesorado estados anímicos y emocionales post pandemia frágiles porque creemos que la unión familia-escuela hace la fuerza, tanto a nivel individual como colectivo a través de nuestras asociaciones de padres y madres de alumnado.

Volvemos con la ilusión de comenzar un curso recuperador después de hacer un tremendo esfuerzo por arrimar el hombro, de aportar lo mejor de nosotros y nos encontramos con unas indicaciones que cuestionan nuestra presencia y dejan en entredicho nuestra responsabilidad.

Y aún más inquietante….No existe norma homogénea, no hay protocolo a seguir para TODOS los centros y, por supuesto poder reprobar a las familias que no lo cumplan (para los que piensan que hay familias y familias…¡¡¡claro, como en TODOS los colectivos, hay personas y personas!!!)

Para las familias no basta con mascarillas, gel hidroalcohólico, distancia.

Para nuestros hijos se incrementan las ratios y se acortan distancias y para sus padres se amplían hasta cuestionar e incluso impedir su derecho a participar…

Inquietante contradicción…Y luego diremos que a las familias les interesa más el fútbol que la educación de sus hijos.

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