La Parroquia de San Roque y Santa Ana vivió ayer una jornada muy especial, de esas que quedan grabadas en la memoria y en el corazón de los feligreses. La tradicional misa de las once, habitualmente dedicada a los niños, se transformó en una auténtica celebración de la fe, la familia y la esperanza, en un templo lleno de emoción y espíritu navideño. La eucaristía, oficiada por el párroco Francisco Miravete, contó con el acompañamiento musical del Coro Internacional, cuyas voces aportaron solemnidad y recogimiento a la celebración. Entre los asistentes se encontraban las concejalas Inmaculada Montesinos y Rosa Cañón, que no quisieron perderse este entrañable acto comunitario.
Durante la misa, los más pequeños fueron los grandes protagonistas al representar algunos de los momentos más significativos del Nacimiento de Jesús. Con sencillez y ternura escenificaron la anunciación a los pastores y la adoración tanto de estos como de Sus Majestades los Reyes Magos, actuaciones realizadas con fidelidad, cariño y una espontaneidad que conquistó a todos los presentes, siendo premiadas con un cálido y prolongado aplauso.
En los instantes finales de la celebración tuvo lugar uno de los momentos más esperados y emotivos: el Pregón de la Navidad, pronunciado por Carmina Gilabert Trigueros, una mujer admirable que, a sus 82 años, irradia vitalidad, lucidez y una intensa trayectoria vital marcada por la fe, el compromiso y el amor a los suyos. Su presentación, realizada por Amparo Cos, fue tan certera y sentida que merece ser reproducida íntegramente, sin quitarle ni una coma, como fiel reflejo de la persona que subió al ambón.
Carmina ofreció un pregón profundamente humano y espiritual, un canto sublime a la Navidad entendida desde la sencillez, el amor a Jesús y la entrega a los demás. “Dios es como un espejo, si sonríes, sonríe; si lloras, llora”, recordó, invitando a vivir estos días desde la gratitud, la humildad y la generosidad. Subrayó la importancia de dar gracias por lo vivido y seguir el ejemplo de Jesús, que eligió nacer en la pobreza de un pesebre, en la pequeña aldea de Belén, donde el cielo descendió a la tierra con el nacimiento de Dios hecho hombre para redimir nuestros pecados con su vida y sacrificio.
El pregón se llenó también de recuerdos y tradiciones, evocando una Navidad de sabores y aromas entrañables: tortas de manteca, tortas escaldás, pasteles de plastaflora, almendrados, pastelillos de yema, turrón de guirlache y polvorones; comidas y cenas familiares presididas por el cocido de siempre, y la memoria viva de aquellas madres —como la suya— que elaboraban todo en casa, con los niños siempre dispuestos a ayudar.
Pero Carmina quiso ir más allá del recuerdo, recordando que la Navidad es también tiempo de mirar al prójimo, de ayudar a quienes más lo necesitan, no solo con alimento material, sino con compañía, escucha y apoyo moral, valores que dan verdadero sentido a estas fiestas.
No faltó la referencia a una de las tradiciones más queridas: montar el belén, evocando cómo cada año, en familia, se iban sacando las figuritas y colocándolas una a una, devolviéndoles su lugar y su significado, como símbolo de continuidad, fe y hogar.
El pregón concluyó entre recuerdos, consejos y palabras cargadas de amor, con un sonoro y sincero ¡Feliz Navidad!, que fue respondido con una larga ovación en el templo. Los aplausos resonaron mientras Carmina era arropada por sus hijos y nietos, en una imagen que reflejó a la perfección el espíritu de unión, cariño y esperanza que ella misma había proclamado.
Una Navidad que comenzó así, sencilla y verdadera, solo podía augurar días llenos de luz
Presentación realizada por Amparo Cos
Carmina Gilabert Trigueros, natural de Callosa de Segura, nacida en 1943. Hija de Carmen y de Eduardo, pilares de vida que supieron educar a su hija en la fe y la cultura. Y así es Carmina, Mujer de fe y mujer de cultura, esas serían las dos palabras que más la identifican.
Los inicios de sus estudios los hace en el colegio religioso “La Purísima” de las Hermanas Carmelitas de su pueblo, Callosa de Segura. Y más tarde, a los 9 años, siguió los estudios de manera interna en el colegio religioso de S. José de Calasanz en Alicante y, posteriormente, estudiaría la carrera de Magisterio para ser maestra, su vocación, donde se dio a sus alumnos en la población vecina de Cox y después en el Colegio Primo de Rivera de su pueblo, Callosa.
Ha destacado siempre en ella su espíritu de sacrificio, desde bien pequeña; ya que tenía que prescindir de la compañía de sus padres, de su familia, para poder estudiar y formarse, como ella quería, y más con la dificultad de ser mujer y de querer estudiar en aquella época. Pero se agarrará siempre a la fe, y su mayor y mejor compañía será Dios y las religiosas de su Colegio.
Es una mujer que siempre ha colaborado y entregado a la Iglesia, así es Carmina: espíritu de servicio a la Iglesia. Mujer de misa diaria, muy vinculada desde pequeña a la Parroquia de San Martín de su Callosa de Segura. Fue madre a los 19 años. Tuvo cuatro hijos y en ellos se volcó para que aprendieran diferentes disciplinas y tuvieran sus estudios, pero también, los educó en la fe.
Ha veraneado en Alicante y Torrevieja desde muy joven. Es una amante del mar. De ahí su vinculación a Torrevieja desde hace 58 años. Actualmente, en nuestra parroquia de San Roque y Santa Ana, prepara a los niños para hacer el sacramento de la Comunión y pertenece al grupo de liturgia y lectores de la Palabra.
Además, en la Parroquia de la Inmaculada pertenece desde hace tres meses al grupo Emaús de mujeres.
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