Hay noches que no necesitan grandes artificios para quedarse grabadas en la memoria colectiva. Basta una playa, la brisa del Mediterráneo, el rumor constante de las olas, unas mesas improvisadas sobre la arena, familias y grupos de amigos compartiendo cena bajo las estrellas y un repertorio de habaneras capaz de emocionar generación tras generación. Así volvió a suceder anoche en la Playa del Cura, donde cientos de personas participaron en la 31º Noche de Habaneras en la Playa, una de las citas más entrañables del verano torrevejense y el mejor prólogo posible para el 71.º Certamen Coral Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja.
Mucho antes del comienzo de las actuaciones, la playa ofrecía una imagen que ya forma parte del patrimonio sentimental de la ciudad. Sillas plegables, mecedoras, mesas de camping, neveras portátiles y cestas rebosantes de tortillas, empanadas, ensaladillas, cocas, frutas y refrescos fueron ocupando cada rincón de la arena. La velada se convirtió, una vez más, en una gran cena compartida al aire libre, donde vecinos y visitantes convivieron en un ambiente festivo en el que no faltaron las risas, los reencuentros y las conversaciones que solo una noche de verano frente al mar puede propiciar.
La conducción del acto volvió a recaer en el periodista torrevejense Francisco Reyes, cuya cercanía, conocimiento de la historia de las habaneras y dominio del escenario imprimieron al evento el ritmo perfecto entre actuación y actuación.
El acto contó con la presencia del vicepresidente del Patronato Municipal de Habaneras, José Antonio Quesada; la vicealcaldesa, Rosario Martínez Chazarra; la concejal Inmaculada Montesinos; así como de la Reina de la Sal, Daniela Gómez Navarro, acompañada por sus damas, Sara Toribio Sánchez y Miriam Córdoba Prades, que compartieron con el público una de las noches más emblemáticas del calendario cultural torrevejense.
La apertura musical correspondió al coro UAnima, dirigido por Taras Khomyak, una formación joven que, en apenas dos años de vida, se ha convertido en un magnífico ejemplo de integración a través de la música. El coro nació en Torrevieja en 2023 impulsado por este músico y pedagogo ucraniano con el propósito de reunir a mujeres y jóvenes refugiados que encontraron en el canto una forma de mantener vivas sus raíces y, al mismo tiempo, agradecer la acogida recibida en la ciudad.
Su propio nombre encierra todo un mensaje: «UA», como referencia a Ucrania, y «Anima», palabra latina que significa alma. Una combinación que define perfectamente el espíritu de un proyecto donde la música sirve como puente entre culturas.
Las voces de UAnima envolvieron la Playa del Cura con un repertorio cuidadosamente elegido que comenzó con «Qué lindo atardecer», continuó con la siempre evocadora «Qué bonita es Cuba», siguió con «La llamada» y «La dulce habanera» para culminar con la interpretación de «Torrevieja», una de las composiciones más queridas por el público local y que volvió a provocar una cerrada ovación. Cada interpretación estuvo cargada de sensibilidad, equilibrio vocal y una emoción que logró conectar de inmediato con los asistentes.
Tras la delicadeza coral llegó un cambio de registro que transformó la playa en una auténtica fiesta. El escenario recibió a La Trova del Llano, veterana formación procedente de Albacete que lleva un cuarto de siglo recorriendo escenarios de toda España difundiendo la música popular iberoamericana.
Con treinta y cinco músicos sobre el escenario, una potente orquesta y un coro de más de veinte voces perfectamente ensambladas, el grupo desplegó un espectáculo donde convivieron los ritmos caribeños con las melodías románticas, las habaneras tradicionales y la música popular latinoamericana.
El público respondió desde el primer instante acompañando con palmas buena parte del repertorio, disfrutando de chachachás, boleros, rumbas y canciones melódicas que fueron creando un ambiente cada vez más festivo. La calidad instrumental de la formación, enriquecida por instrumentos como el tres cubano, el charango, la vihuela, el guitarrón mexicano o la percusión latina, convirtió cada interpretación en una pequeña celebración musical.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando interpretaron la habanera «Torrevieja», dedicada expresamente a la Reina y Damas de la Sal, un gesto que fue recibido con un largo aplauso por parte de los asistentes.
A partir de ese instante la conexión entre artistas y público fue absoluta. Muchas personas abandonaron por unos momentos sus mesas para acercarse al escenario, bailar, cantar e incluso acompañar con las palmas los ritmos más alegres. No faltaron los coros improvisados ni las sonrisas de quienes, año tras año, convierten esta velada en una tradición irrenunciable del verano.
La actuación de La Trova del Llano se prolongó hasta pasada la una de la madrugada, poniendo el broche de oro a una noche en la que la música volvió a demostrar su capacidad para unir generaciones y culturas.
La Noche de Habaneras en la Playa continúa siendo mucho más que un concierto. Es una celebración popular que resume la esencia de Torrevieja, una ciudad que nació mirando al mar y que ha encontrado en la habanera una de sus señas de identidad más universales. Cada verano, la arena de la Playa del Cura vuelve a convertirse en un inmenso auditorio sin paredes donde el Mediterráneo ejerce de telón de fondo y las olas parecen acompañar discretamente cada compás.
Anoche volvió a repetirse ese pequeño milagro. La música, la amistad, el mar y las habaneras escribieron un nuevo capítulo de una tradición que, treinta y una ediciones después, sigue conservando intacta toda su magia.
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Filed under: Cultura |

























































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