El Barrio de la Punta puso ayer el broche de oro a sus tradicionales fiestas en honor al Sagrado Corazón de Jesús con una jornada cargada de fervor, emoción y profunda devoción popular. Vecinos, fieles y autoridades se unieron para participar en los actos que cerraron unos días de
convivencia y celebración, reafirmando el arraigo de esta festividad en uno de los enclaves con mayor tradición religiosa de la ciudad. La tarde comenzó con la Solemne Eucaristía celebrada en la Parroquia del Sagrado Corazón, presidida por el párroco y vicario episcopal Aurelio Ferrándiz, acompañado por el vicario parroquial Carlos Daniel Mejías. La celebración contó con una destacada participación litúrgica y estuvo realzada por las voces del Coro Parroquial, bajo la dirección del organista Eneko Osuna, cuya interpretación aportó solemnidad y recogimiento a la ceremonia.
Uno de los momentos más significativos de la misa fue la entrega de las medallas acreditativas a los nuevos integrantes de la Asociación Religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, un acto cargado de simbolismo que representa el compromiso renovado de los fieles con la espiritualidad y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, fortaleciendo así el vínculo de esta comunidad creyente con sus tradiciones más arraigadas.
La Asociación del Sagrado Corazón de Jesús, ha considerado oportuno, este año hacer entrega a título póstumo, del Broche de Oro, que todos los años otorga a una persona destacada por su actividad con dicha Asociación, en recuerdo y reconocimiento por todo su trabajo y abnegación, llendo dedicado a varias personas muy queridas que ya no están con nosotros, pero siguen en nuestro recuerdo y agradecimiento, por sus labor con esta Asociación. Fueron socios fundadores y miembros de la Junta Directiva, ellos nos dieron un gran ejemplo durante su trayectoria en la Asociación.
Sus nombres son los siguientes: D. Manuel Tevar Torregrosa, el fue el primer Presidente de esta Asociación y su esposa Dña. María Martínez Domenech, D. Antonio Mercader Garres, D. Maxinino Ortuño Sánchez y esposa Dña. Carmen García Almira. Dña. Encarna Martínez Mercader y D. José Torres Lozano, haciendo entrega de los Broches a los Hijos y familiares: Manuel Tévar (hijo), Alfredo Mercader (hijo), Ortuño (hija), Teresa Martínez (Hermana) y María José Torres (Hija).
Finalizada la celebración religiosa, las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María recorrieron las calles del barrio en una solemne procesión que congregó a numerosos vecinos y devotos. La imagen mariana fue portada con especial solemnidad por sus costaleras, que demostraron una vez más su entrega y dedicación en una de las estampas más emotivas de la jornada.
La comitiva procesional estuvo acompañada por la Sociedad Musical Torrevejense, dirigida por Alejandro Gómez, cuyas marchas procesionales contribuyeron a crear una atmósfera de recogimiento y respeto. Junto a ellas desfilaron numerosos niños y niñas que este año han recibido la Primera Comunión, aportando una nota de ilusión y continuidad generacional a esta celebración tan significativa para el barrio.
También participó la Cofradía de Jesús Cautivo Nazareno, cuya presencia reforzó el carácter religioso del desfile procesional. Como es tradición, la imagen titular estuvo escoltada por miembros de la Hermandad de Antiguos Legionarios de la Vega Baja, que acompañaron el recorrido con el respeto y la solemnidad que caracteriza a esta destacada entidad.
Entre las autoridades presentes se encontraban el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón; la vicealcaldesa y concejala de Fiestas, Rosario Martínez Chazarra; así como los concejales Federico Alarcón, Sandra Sánchez, Rosa Cañón y Domingo Paredes. Asimismo, asistieron la Reina de la Sal, Claudia Gómez, acompañada por su dama Marián Córdoba; la Reina de las Fiestas del Sagrado Corazón, Triana Marín; y el presidente de la asociación organizadora, Gregorio Navarro.
Una de las novedades más destacadas de esta edición fue la modificación del itinerario procesional. El recorrido abandonó la estrecha calle Ramón y Cajal para discurrir por el Paseo Marítimo, un cambio que permitió una mayor vistosidad y realce del cortejo, ofreciendo además una imagen especialmente bella junto al Mediterráneo.
Como colofón a unas fiestas que han destacado por la participación vecinal, el sentimiento religioso y el mantenimiento de las tradiciones, un espectacular castillo de fuegos artificiales iluminó el cielo frente al mar. Sus destellos pusieron el punto final a unas celebraciones entrañables que, un año más, han sabido combinar fe, convivencia y espíritu comunitario, dejando en el recuerdo momentos de gran emoción para todos los asistentes.
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