La procesión del encuentro glorioso inunda los cielos de Torrevieja de aleluyas y pétalos de flores

“Las mujeres que habían venido con él desde Galilea”, llegaron a su tumba, que encontraron vacía. Dos seres angelicales aparecieron para anunciar “Jesús no está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:1-5).

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VÍDEO: Pinchando AQUÍ (R. Torregrosa)

Esta mañana madrugó el pueblo de Torrevieja para ver salir desde Templo de la Inmaculada, la Cofradía de San Juan Evangelista, seguida de la imagen de la Purísima Concepción y más tarde el Santísimo Sacramento, bajo palio que se dirigen a su importante cita. Solo en Torrevieja se llega a la Resurrección de la mano de la Inmaculada Concepción dando fin a la Semana de Pasión. Este año por decisión de la Asociación de los Hijos de la Inmaculada, han retirado en el Encuentro la mantilla de luto que La Purísima Concepción, porta durante la primera parte de la procesión Mari Carmen Sáez Vera y su hijo Daniel Pacheco Sáez.

Una explosión de júbilo, se ha convertido en una fiesta de color con la lluvia de pétalos y aleluyas, entre pólvora, aplausos y lágrimas de alegría, mientras sonaba más alegre que nunca la Marcha Real. El mensaje central de esta historia hoy no son las lágrimas, ni el dolor o la muerte, sino la vida.

Dice Jesús: “Yo soy la Vida”. Y hoy ante un cielo azul, el recuerdo de los días de pandemia y de Pasión donde se pregonaba ante la ciudad entera la llamada que se queda en la mano que sujeta la palma que estrenó el Domingo de Ramos, y que ahora se trasforma en repique de Gloria de la Resurrección, al son de las Bandas de la Unión Musical Torrevejense y la de la Sociedad Musical Ciudad de Torrevieja “Los Saleros”.

Una fiesta de la alegría en que el párroco de la Inmaculada, Manuel Martínez Rocamora, portando la Custodia con Jesús Resucitado y donde no falta el alcalde, Eduardo Dolón,  hecho costalero de San Juan Evangelista; la reina de la Sal Victoria Magoñ Rodríguez y su dama Juncal Gómez Rivero, de mantilla blanca en el desfile; la vicealcaldesa de la ciudad, Rosario Martínez Chazarra y una importante representación de la clase política, participando algunos de ellos activamente en la procesión.

No podemos olvidarnos de la presencia del Pregonero de la Semana Santa Aurelio Martínez, ni de los presidentes responsables del acto, recién nombrados en sus cargos, como el de los Hijos de la Inmaculada, Antonio Aniorte; el de la Hermandad del Santísimo, José Giménez y el de la Junta Mayor de Cofradías, Paco Beltrán,  que junto a su Directiva, tuvieron la valentía de afrontar una Semana Santa que sin ellos no hubiera sido igual.

Y en gozo de fugacidad, cuando Ella pasa a mi lado, es cuando deseo nombrarla… La Que está en la parroquia que lleva su nombre, Inmaculada…, pero me faltan las palabras:
“Te iba a decir azucena. Iba a decirte repique de campana. Te iba a decir jazmín, rodeado de azul de mar. Te iba a decir primavera, noche estrellada. Te iba a decir alba. Pensaba decirte resplandor de la mañana. Te iba a decir blanco cielo cubierto de negra mantilla que cubre tu rostro de nácar…. junto al San Juan de la Palma, pensaba decirte lágrima, pero, ¡Mira! tu Hijo está cerca, relámpago de dulzura. Iba a decirte plaza, encuentro, paloma, flor, alegría o quizás sencillamente iba yo a decirte: “¡Guapa!”

Iba a mirarte… y no puedo. Que no se puede aguantar la belleza de tu cara… que todo te lo han dicho. Y hoy mi silencio es el que habla. Verás, Purísima Madre, que hay un nudo en mi garganta. Y sólo digo tu nombre, ése que todo lo alcanza, como te nombran tus hijos, como tu pueblo te llama cuando le sale del alma:
¡Viva la Purísima! ¡Viva la Madre del Hijo! ¡Viva la Inmaculada!”

Ya llegó la Pascua de Resurrección. Así es de fugaz es el tiempo, es la vida. Mientras dibujado queda la Pasión y Muerte del Señor que es nuestra propia pasión, encaminada hacia la muerte. Madre e Hijo ya han entrado en su Cielo, ya caminan por su casa. Y desde el dintel al campanario el templo parece decir:

Miradme…
Si me veis como un portento
en este amanecer,
es que proclamo a los vientos
la verdad de que El Más Fuerte
es Él que está en el Sagrario,
y dio Su Vida por ti.

Encarna Hernández Torregrosa

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