La última fiesta blanca de Lupita

Fue una despedida, tal y como ella deseaba, donde el blanco de sus famosas fiestas presidió la ceremonia

Álbum, pinchando sobre la foto

Torrevieja despidió ayer a una de esas mujeres que se hacen a sí mismas a través de los golpes y las alegrías, de los fracasos y los triunfos, pero sobre todo del coraje y la alegría de compartir y amar. Así era Lupe Díaz Aguilera, a la que el maldito cáncer no arrebató, cuando aún no le tocaba.

La misma mujer, que organizó durante años una de las fiestas blancas más multitudinarias de la Comunidad, quiso que su despedida en el Templo Parroquial de la Inmaculada, fuese igual y pidió a sus hijos, que los asistentes acudiéramos de blanco, como así fue.
Se llenó la Iglesia para asistir a una Misa de Corpore Insepulto, oficiada por el Vicario de la Inmaculada, Pedro Paya. La emoción nos embargó, cuando los tres hijos de Lupe: Soraya. Ángelo y Darío, subieron al altar mayor a despedir a su amada madre, con unas hermosas palabras que nos llegaron al alma.

Una vez acabado el sepelio y antes de despedir sus restos, un mariachi, le ofreció ante el féretro unos hermosos corridos y rancheras, dignas del mejor final hermoso, para una gran mujer a la que los aplausos acompañaron hasta el cielo.
El alcalde de la ciudad, Eduardo Dolón, junto a la concejala, Inma Montesinos, quiso despedir a la que fue compañera de Corporación entre los años 2007 a 2011. Del partido por el que se presentó obteniendo acta de concejal, solamente acudió su compañera de candidatura, María Jesús Díaz Puebla.

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