Las habaneras no solo se escuchan sobre el escenario del Teatro Municipal. También se cuelan por las calles, acarician las plazas y convierten cada rincón de Torrevieja en un gran escenario al aire libre. Eso fue precisamente lo que ocurrió en la tarde de ayer, cuando la Escuela Municipal de Cuerda Pulsada y la Orquesta de Pulso y Púa «Cecilio Gallego» llenaron de melodías el cruce de las calles peatonales Fotógrafos Darblade y Concepción, regalando a vecinos y visitantes uno de esos conciertos que nacen con vocación de acercar la música a todo el mundo.
La actuación formó parte del amplio programa de Actividades Paralelas del 72.º Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía, una programación que demuestra que, durante estos días, Torrevieja respira música desde que amanece hasta bien entrada la noche. Porque el certamen no solo vive entre bambalinas; también late en las calles, donde cada actuación se convierte en una invitación para descubrir la riqueza de un patrimonio musical que forma parte de la identidad de la ciudad.
Bajo la dirección de Adrián Vallejos López, las dos formaciones ofrecieron un concierto cuidadosamente preparado, en el que los guiños a la habanera se entrelazaron con un repertorio lleno de sensibilidad, elegancia y cercanía. Las bandurrias, laúdes y guitarras fueron dibujando un paisaje sonoro que parecía viajar con la brisa del Mediterráneo, arrancando sonrisas y despertando la curiosidad de quienes paseaban por una de las zonas más concurridas del centro comercial de Torrevieja.
Y es que hay algo especial en la música de pulso y púa. Tiene la capacidad de sonar delicada y poderosa al mismo tiempo, de transportar al público a otra época sin perder frescura y de demostrar que los instrumentos tradicionales siguen teniendo mucho que decir en pleno siglo XXI. Cada interpretación fue recibida con cálidos aplausos por un público que, poco a poco, fue formando un improvisado auditorio al aire libre, deteniéndose unos minutos para disfrutar de un concierto que convirtió una tarde cualquiera en un pequeño acontecimiento cultural.
Uno de los aspectos más destacados de la actuación fue la presencia de numerosos jóvenes músicos, auténtico reflejo del excelente trabajo que realiza la Escuela Municipal de Cuerda Pulsada. Ver a nuevas generaciones abrazar una especialidad con tanta tradición resulta esperanzador y confirma que el relevo generacional está garantizado. Con ilusión, dedicación y muchas horas de ensayo, estos intérpretes mantienen viva una forma de hacer música que forma parte del patrimonio cultural español y que en Torrevieja encuentra un escenario privilegiado.
La Orquesta de Pulso y Púa «Cecilio Gallego», referencia indiscutible en la vida musical de la ciudad, volvió a demostrar por qué continúa siendo una de las formaciones más queridas por el público. Su calidad interpretativa, unida a la complicidad que transmite sobre el escenario, hizo que cada pieza sonara con naturalidad y emoción, conquistando tanto a los aficionados como a quienes se acercaban por primera vez a este tipo de música.
Porque el Certamen Internacional de Habaneras no solo celebra el canto coral. También abre sus brazos a todas aquellas manifestaciones musicales que enriquecen su programación y contribuyen a que Torrevieja se transforme, durante estos días, en una auténtica capital de la cultura. Y mientras las cuerdas seguían vibrando entre aplausos, quedó claro que la mejor manera de mantener viva una tradición es compartirla, hacerla cercana y conseguir que cada nota encuentre un nuevo corazón dispuesto a escuchar,
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