La Auditorio Internacional de Torrevieja volvió a vestirse de plumas, papelillos y carcajadas para celebrar una nueva y vibrante edición del Concurso Nacional de Comparsas y Chirigotas “Ciudad de Torrevieja”, organizado por la Asociación Cultural Carnaval de Torrevieja, que convirtió la Sala Sinfónica en un auténtico templo del ingenio y la copla. La gala, presentada con su habitual maestría y sentido del humor por el periodista Francisco Reyes, contó con la presencia del alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón; la delegada del Consell en la provincia de Alicante, Agustina Esteve; los concejales Federico Alarcón, Concha Sala y Diana Box; la Reina de la Sal, Daniela Gómez, junto a sus damas Sara Toribio y Miriam Córdoba; los Reyes del Carnaval, Laura Alberca, Iván Quesada y Mía Sánchez; y el presidente de la Asociación organizadora, Francisco Pizana, arropando todos ellos una noche donde la risa fue la gran protagonista.
Tras las actuaciones de las cinco chirigotas participantes y el siempre esperado escrutinio del jurado, la chirigota “Los Sangochaos” de Torrevieja se alzó con el primer premio “Loles Vilella”, dotado con 1.500 euros y trofeo, desatando la ovación de un público entregado que celebró el talento local por todo lo alto. El segundo premio, con 900 euros y trofeo, fue para “Los Funde Plomos” de Aljucer (Murcia) con su tipo “Pide un deseo”, mientras que el tercer premio, dotado con 750 euros y trofeo, recayó en “Los Robinsones” de Cartagena con su propuesta “El último que friegue”. Además, se concedieron accésits de 100 euros y trofeo a la chirigota “Los Chochonis”, a “Los Pichuzos por Soleá” de Albacete y a la Chirigota de Cabezo de Torres, reconociendo así el altísimo nivel de todas las agrupaciones.
El jurado estuvo compuesto por D. José Luis Mezzetta, componente entre 2015 y 2018 de la Murga Tirando la Bohemia —participante en dos ocasiones en Cádiz en la modalidad de comparsa— y gran seguidor de las chirigotas de Cádiz, Beniaján, Cartagena y Torrevieja; D. Sergio Hounguin Caballero, carnavalero desde los 15 años, participante en el COAC de Cádiz en 2017 con la comparsa Los Don Nadie, tenor en La Comparsa de Atocha en Madrid, integrante de La Trupe en 2019 y autor de chirigotas como Los Jevis de la Gran Vía, Salamanca, Tierra Mía, Los Flamencos de la Gran Vía y MC Vallekas; y D. Ulises Úbeda, conocido como El Hombre de Benidorm, con 25 años en la industria del ocio y el espectáculo, apasionado creador de vídeos musicales y seguidor incansable de los distintos COAC desde Cádiz hasta Torrevieja.
En cuanto a las agrupaciones, la noche fue un auténtico viaje por la creatividad carnavalera. La Chirigota Las Chochonis presentó “Una misión imposible”, un divertido retrato de mujeres enfrentadas a sus manías y rutinas diarias. Los Robinsones de Cartagena, desde el barrio de Santa Lucía, celebraron 25 años de historia recordando a todos los componentes que han pasado por la agrupación con su propuesta “Cartagonova Imperial”, demostrando que el carnaval es familia y memoria viva.
La Chirigota del Jallullo, nacida en 2019 de la unión de amigos de Totana y Aledo, volvió a demostrar que el humor murciano tiene sabor propio —como el jallullo y la mantellina— presentando en 2025 su tipo “Los que disfrutan del tiempo, haga frío, sol o viento”, tras una trayectoria que ha pasado por tipos tan originales como “Los que no van a parar”, “Los Pintureros”, “Los que se cambian de acera” y “Con tu sonrisa tengo bastante”.
Los Funde Plomos de Aljucer (Murcia), formados por antiguos componentes de agrupaciones como La Chirigota de Beniaján, La Albatalia, Los Robinsones y Cabezo de Torres, defendieron con humor su propuesta “Pide un deseo”, cerrando con ironía la eterna rivalidad festiva de la Región.
Desde la llanura manchega llegaron Los Pichuzos por Soleá de Albacete, activos desde 2012 y fieles a su humor “chanante”, que este año regresaron con “Proyecto Tonkie”, dejando claro que carácter no les falta.
Y la Chirigota del Cabezo de Torres, nacida en 2010 en uno de los grandes referentes del carnaval murciano, ofreció su actuación bajo el tipo “Locomía”, demostrando que la tradición y la pasión siguen muy vivas tras casi 16 años de trayectoria.
Pero si hubo una agrupación que hizo vibrar especialmente a la Sala Sinfónica fue “Los Sangochaos” de Torrevieja, que con su frescura, afinación y conexión con el público lograron conquistar tanto al jurado como a los asistentes, reafirmando que el carnaval torrevejense goza de una salud envidiable y de un talento que no deja de crecer.
Una noche de coplas, ingenio y convivencia donde quedó claro que en Torrevieja el carnaval no se escucha… se vive, se canta y se celebra a carcajadas.
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