Marisa Nubia Salazar, una superviviente al Covid-19

Fue la primera afectada por el virus en el Hospital de Torrevieja, permaneciendo en coma 33 días

VÍDEO: Entrevista realizada para la TV “Telfy”

Hablar de María Nubia Salazar Forero, es hablar de solidaridad e implicación con su Asociación de Integración “Asila”, una persona además de querida por su labor, activa en la vida social y cultural de Torrevieja. Tuvo los primeros síntomas del coronavirus a finales de enero en forma de una persistente gripe que fue tratada como tal, aunque tras recaer en febrero y volver a estar tratada, se encontró bien unas dos semanas más o menos, aunque seguía con muchas molestias, hasta que una noche en la primera semana del marzo, al sentir que se ahogaba le realizaron el test del covid.19 saliendo negativo, resultado falso ya se trataba de unos test defectuosos, según nos cuenta la propia María Nubia.

El 13 de marzo a las 5 de la tarde yo ya no podía respirar, llamó al médico de cabecera y avisaron al 112 poniendo en marcha el protocolo, aparecieron en su domicilio tres ambulancias, que al realizar las pruebas constataron que solo tenía de capacidad respiratoria un 3 % de oxígeno en sangre, movilizándose todos llevándola urgente al hospital y comprobaron que solo tenía entre 5 y 10 minutos de vida, por lo que le indujeron un coma del que despertó a los 33 días, habiendo sufrido cuatro paradas cardiorrespiratorias y habiendo llamado cuatro veces a su familia para ponerlos en lo peor.

A día de hoy se encuentra en su domicilio, recuperándose de las secuelas que le ha dejado estar postrada tanto tiempo, fruto de la cual sufre una hemiplejia en el brazo izquierdo que la se está tratando. Aprovechando el haber otorgado a los sanitarios el Primero “Princesa de Asturias” de la Concordia , ha querido escribir una carta abierta al personal de Hospital que pasamos a reproducir íntegramente.

Bucaramanga, Colombia 21 de abril de 2020

Señores (as)

Hospital Universitario de Torrevieja.

Apreciada Comunidad científica, auxiliar, operativa y administrativa

 Las líneas que a continuación expresaré, están cargadas de sentimientos, mezcla de esperanza, dolor y gratitud, purificados por una descomunal fuerza colectiva de manos en oración. De esperanza, porque jamás la perdimos en las benditas manos del cuerpo sanitario, amén de la probada capacidad de lucha de María Nubia; de dolor porque, como a ustedes, nos laceraba la certeza del sufrimiento suyo; y de gratitud porque, cómo compensar el desvelo, la dedicación y el amor Galeno impagables, puestos al servicio del bien supremo de la vida, si no es con un “Dios les pague” y los bendiga siempre.

Han honrado ustedes, y de superlativa manera el legado Hipocrático de entregar hasta el último esfuerzo en la recuperación de la felicidad, razón de ser de lo que llamamos vida. El cordobés Averroes, desde las turbulencias Moriscas del siglo XII se asoma a saludar tanta bondad, tanto sacrificio, tanto saber; y más acá, desde un celestial y humanístico balcón, Don Gregorio Marañón, palabra mayor de la Endocrinología, les prodiga un muy madrileño saludo de colega orgulloso y complacido con su heredad intachable.

Ahora, que este tenaz y universal abrazo virulento, al tiempo que nos aterra, nos hermana, nuestra enorme y fraterna familia (María es la menor de 14 hermanos), desde lo más cálido de este corazón latino, les hacemos llegar un fuerte abrazo de gratitud infinita; que nuestras oraciones han de reforzar toda una legión de ángeles que velarán ahora y siempre vuestra labor sanadora.

Fueron 34 días desde aquel triste 13 de marzo de su ingreso a UCI, en los que jamás faltó el diario reporte prudente, amable y conciso de médicos idóneos, sensibles y comprometidos, hasta que el 17 de abril nos dieron el regalo de su traslado a planta. Gracias, mil gracias.

Ustedes han devuelto la ilusión de pan y pertenencia a miles de ciudadanos del mundo, quienes desde la Fundación “Asila”, que preside María Nubia, y con la anuencia de una multitud de manos solidarias gubernamentales y privadas, han prodigado ayuda crucial para estos ciudadanos universales. No albergamos la menor duda: A lo obrado por ustedes, le llamamos Milagro.

 Con imperecedera gratitud de hermanos universales,

Familia de María Nubia Salazar Forero

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