El arzobispo emérito de Coro, Venezuela visita la parroquia del Sagrado Corazón de Torrevieja y comparte un mensaje de esperanza con la comunidad venezolana: «Mucho dolor, pero también mucha esperanza»
La parroquia del Sagrado Corazón ha contado esta semana con la visita de monseñor D. Mariano José Parra Sandoval, arzobispo emérito de Coro, Venezuela, quien concelebró la Eucaristía el martes, 1 de septiembre, junto al vicario de la parroquia, Carlos Daniel Mejías, antiguo alumno y gran amigo de monseñor, y al diácono César Montoya, paisano del arzobispo.
A la celebración asistieron numerosos venezolanos que, al finalizar la Eucaristía, quisieron acercarse a saludar a monseñor Mariano José Parra Sandoval y recibir su bendición.
En una charla mantenida posteriormente, monseñor Mariano José recordó que hace años ya había visitado Torrevieja. En aquella ocasión acudió a la parroquia de la Inmaculada y ahora se ha mostrado muy gratamente sorprendido por la parroquia del Sagrado Corazón. Posteriormente, visitó la parroquia del Carmen, donde se encuentra el padre Carlos, a quien conoce desde muy joven.
«Desde el principio, la confianza y la amistad me llevaron a encaminarlo hacia el seminario. Una vez ordenado sacerdote, lo mandé a Valencia a estudiar Derecho Canónico y ya se quedó en España», explica monseñor Mariano José al recordar su relación con el sacerdote.
Su relación con los venezolanos en España
Monseñor Mariano José estuvo en España en el año 1995 y entonces tuvo la oportunidad de reunirse con los pocos venezolanos que estudiaban por aquel entonces en nuestro país.
«Más tarde, durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, eran muchos más los venezolanos que se encontraban aquí. De hecho, muchos tienen ascendencia española», señala.
El terremoto en Venezuela: «Mucho dolor, pero también mucha esperanza»
Al abordar la situación que atraviesa Venezuela tras el terremoto, monseñor Mariano José reconoce la dureza de lo ocurrido, pero insiste en la necesidad de mantener viva la esperanza.
«Quisiera decir que Dios sabe lo que hace. Tengo esperanza de que cuanto estamos viviendo los venezolanos sirva de lección y nos ayude a surgir de las cenizas».
Confiesa que se han vivido momentos «muy difíciles», especialmente en La Guaira.
« Tenemos la imagen como de una guerra, con las casas y edificios caídos, rodeados de escombros. La situación fue muy dura, con muchos muertos y desaparecidos. Muchas personas se han quedado sin trabajo y, por tanto, no tienen de qué vivir. Su modo de vida se ha acabado».
El arzobispo emérito explica que la Iglesia también ha sufrido importantes pérdidas
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