Opinión: “El Premio”

Familia Hernández-Samper (J. Carrión)

Pedro Hernández Samper

La concesión y entrega del Premio Diego Ramírez Pastor a mi padre ha supuesto para mi familia un reencuentro con muchas vivencias, con muchos sentimientos, con recuerdos que estaban un poco dormidos por el paso del tiempo. Como ese álbum de fotos que vuelves a ver muchos años después.

Recuerdo un viernes, 20 de Mayo de 1988, en casa de mis queridos abuelos, cuando llegasteis y nos disteis la noticia, a mis hermanas y a mí, de que te habías convertido en el alcalde de Torrevieja. Teníamos entonces 14, 11 y 9 años, y no podíamos imaginar el alcance de aquello, que nos acompañaría durante más de 20 años y que formaría parte de nuestras vidas ya para siempre.

Recuerdo la velocidad de aquellos primeros días, la efervescencia, tu energía, tu carisma, aquel espíritu del 87 que cambió una ciudad. Cuando miras atrás siempre parece que todo ha pasado muy rápido y que la vida es un suspiro, pero fueron años muy intensos, con todo por hacer.

Recuerdo tu ilusión cuando nos enseñabas planos y maquetas, de tantos y tantos proyectos, muchos de los cuales se acabarían haciendo realidad. No había imposibles, tú siempre mirabas al futuro.

Recuerdo tus días interminables de trabajo, las vacaciones que nunca tuviste. Recuerdo los paseos familiares de los domingos, que consistían básicamente en llevarnos a revisar cómo iban las obras… Vimos muchas obras. Asfalto, iluminación, plazas, paseos, parques y jardines, colegios, centros para la tercera edad, pabellones de deportes, teatros, hospitales…

Recuerdo a muchos vecinos que se te acercaban para comentarte algún problema, a muchos colectivos que te trasladaban sus preocupaciones. Nunca te oí hablar mal de nadie, todo lo contrario, fuera quien fuera y tuviera las ideas que tuviera, siempre intentabas hacer lo que estuviera en tu mano. Ha sido especialmente emocionante durante estos días leer que mucha gente sigue pensando que fuiste un buen alcalde, pero mucho mejor aún que te recuerdan como una buena persona.

Fueron pasando los años, y el pueblo siempre te dio su aliento para seguir adelante.

Recuerdo a mucha gente que trabajó contigo, codo con codo. Recuerdo tu cariño por los mayores, tu confianza en los jóvenes.

Recuerdo también los sacrificios, lo que se sufre, la soledad de algunos momentos, la parte de ti que se queda por el camino, las cicatrices. Recuerdo tu dignidad en los días de tormenta.

Y recuerdo siempre a nuestro lado a mi madre, ancla, faro y guía de esta familia. Gracias por tener siempre los pies en el suelo, por educarnos como lo hiciste. Sin ti, este premio no hubiera sido posible. Sin ti, nada hubiera sido posible. Gracias mamá.

Quiero dar las gracias de parte de la familia a todas las personas que han pensado que mi padre era merecedor de este premio, a los que comenzaron esta generosa iniciativa en las redes sociales, a través de whatsapp, por la calle…. Gracias por ese ejercicio de memoria, de memoria colectiva, de memoria histórica, para desempolvar y reivindicar el legado de una persona a lo largo de tantos años.

Gracias al jurado, por su valiente decisión al recoger y hacer suyo en la votación ese sentimiento popular.

Gracias a toda la gente que nos ha transmitido su alegría y que ha celebrado el premio como algo propio. Gracias a las personas que, contra viento y marea, siempre han estado ahí.

También es posible que haya alguien que no comparta el entusiasmo por este premio, como suele ocurrir en estos casos. Tienen todo nuestro respeto, como no puede ser de otra manera. Sí me gustaría compartir una pequeña reflexión: Si alguien, con 73 años, en el otoño de la vida, recibe tanto cariño, de tanta gente, es que algo habrá sembrado, algo habrá hecho bien. Algo habrás hecho bien, papá.

Pasarán muchos años, y los hijos de los hijos de nuestros hijos pasearán por Torrevieja, y seguirán disfrutando de muchas de las cosas que, durante más de dos décadas y gracias al esfuerzo de muchas personas, se consiguieron para la ciudad. Ese grupo de gente estupenda fue liderada por alguien que siempre dio lo mejor de sí mismo para intentar mejorar la vida de los demás. Esa persona es Pedro Hernández Mateo, MI PADRE.

Gracias por habernos transmitido tu amor por Torrevieja. Felicidades papá.

One Response

  1. Que alegría siento .desde la distancia ..
    En mi amada COLOMBIA. De todo corazón FELICIDADES DON PEDRO .EN NOMBRE DE LOS LATINOS Y EN EL MIO PROPIO GRACIAS POR QUE SU MANO TENDIDA NOS HIZO SENTIR COMO HIJOS DE TORREVIEJA. FUERTE ABRAZO para Usted y su familia. FELICIDADES EN NAVIDAD.

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