Opinión: La soledad de Ucrania.

La soledad de Ucrania.

Bandera de Ucrania

Rodolfo Carmona
Concejal el PSOE de Torrevieja

No soy un analista internacional, ni un diplomático conocedor de los ocultos entresijos de las relaciones entre países, ni un historiador contemporáneo que pueda analizar la realidad de lo que ocurre en Ucrania con frialdad científica. Me importan un carajo las razones que mueven a un autócrata con ínfulas de zar de todas las rusias exsoviéticas a poner en marcha el motor de la guerra. Lo que sí me importa es la locura infame que siembra el estómago de un bombardero, todo el dolor y amargura que provoca la ráfaga de una ametralladora, todo el horror que causan siempre el estallido mortal de bombas y misiles, las injustas muertes de niños, jóvenes, mujeres y ancianos. Eso es lo único que debería importarnos. Eso es lo único que importa. Las razones de Putin no son más que el rostro de los intereses de unos pocos frente a la paz y la esperanza de un mundo que aspira a vivir en paz.

Ucrania ha sido atacada de manera feroz por Rusia, es lo que nos dicen los diarios, las emisoras de radio y los telediarios. Pero me niego a decirlo así. Los pueblos son siempre mucho más que los dirigentes que puntualmente puedan dirigirlos. La reacción de muchos ciudadanos rusos en contra de la invasión de Ucrania es el mejor ejemplo de lo que digo. Los pueblos han sido rehenes a lo largo de la historia por muchos sátrapas, dictadores y autócratas disfrazados en ocasiones de demócratas, que con la excusa de defender los intereses de la patria solo intentaban o intentan perpetuar y ampliar su poder e influencia en el mundo. Putin ha ordenado a su ejército la invasión de Ucrania. Él, no el pueblo ruso, es el único culpable de toda la cadena de acciones que nos traerá la desolación, la muerte, la injusticia y la devastación de todo un país.

Las imágenes y noticias que nos llegan de Ucrania hielan el alma a cualquier persona de bien y sensata. La hilera de cientos de miles de refugiados en ruta hacia las fronteras con Rumanía, Hungría y Polonia anticipa ya una catástrofe humanitaria internacional. La defensa del pueblo ucraniano frente al ejército invasor es admirable, la dignidad, el coraje, a pesar del miedo, a pesar de la certeza de enfrentarse a una fuerza que te quintuplica en soldados, tanques, cazas, carros de combate y preparación militar, es digna de destacarse, de ponerse en valor. Mención especial merece la actitud del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, un presidente que fue elegido en elecciones democráticas para ostentar la máxima autoridad del país sin experiencia previa. Un comediante reconvertido en político y que a su vez había interpretado durante tres años a un profesor de historia que se convirtió en presidente del país de forma azarosa en la serie ‘Servant of the people’ emitida en Netflix. Con un comportamiento en ocasiones histriónico e impostado. Y sin embargo está enfrentándose a la mayor amenaza de su país desde la Segunda Guerra Mundial con una entereza que roza el heroísmo.

A pesar de contar con el apoyo de Estados Unidos y la UE, dicho apoyo se ha quedado tan sólo en ayuda humanitaria y sanciones económicas a Rusia. Algo que como vemos es absolutamente insuficiente para frenar el ataque de Putin a Ucrania. Y que ha dejado a Ucrania en la más absoluta soledad para hacer frente a la invasión.

Ya ha empezado el cerco a la capital de Ucrania, Kiev. Y ya se está convirtiendo en un símbolo de la defensa de la libertad, del concepto de soberanía de los pueblos y de la democracia tal y como la entendemos. A veces, como dijo Leonar Cohen, uno elige de qué lado estar simplemente viendo quienes están del otro lado. En este caso Rusia (Putin), Venezuela (Nicolás Maduro), Nicaragua (Daniel Ortega), Irán (Ebrahim Raisi), Siria (Bashar al-Ásad), China (Xi Jinping).

Hoy domingo 27 de febrero a las 12:00 en la plaza de la Constitución de Torrevieja, la asociación “Ucranianos de Torrevieja” ha convocado una concentración en apoyo a Ucrania bajo el lema de ¡No a la agresión rusa en Ucrania y Europa! Allí estaré, allí estaremos muchos.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: