Santiago García Martínez, un ponente con «mucho tomate»

Última conferencia de la XIII Semana de la Ciencia (2021)

Álbum, pinchando sobre la foto

Antonio Sala Buades

La XIII Semana de la Ciencia (2021) concluyó su ciclo de conferencias el martes 23 de noviembre. Como las tres anteriores, dio comienzo a las 19 horas en el Centro Cultural Virgen del Carmen. Fue presentada por la coordinadora y directiva de Ars Creatio, María Luisa Molina, y contó con la asistencia del concejal de Educación, Ricardo Recuero.

Santiago García Martínez, doctor ingeniero agrónomo por la Universidad Miguel Hernández, desarrolló la ponencia titulada «Mejora genética de variedades tradicionales de tomate». En la primera parte, ofreció un detallado estudio sobre la mejora genética, comenzando por las definiciones que de ella dan varios científicos.

En definitiva, se trata de obtener variedades mejores (desde distintos aspectos) de una especie, vegetal en este caso. Tenemos el ejemplo del maíz mejorado a partir del teosinte (maíz silvestre) hasta los cultivados, igual que ocurre con las lechugas y con algunos animales, como el pavo (de salvaje a doméstico). Durante este proceso se producen cambios entre las plantas silvestres y las cultivadas, que determina una especialización en su tratamiento (los agricultores cultivan, los ganaderos crían y los mejoradores aportan variedades).
Según avanza la selección se reduce la variabilidad, pero ha de lograrse un equilibrio para no depender de unas pocas variedades que pudieran ser afectadas por enfermedades. Son necesarios conocimientos en diferentes ámbitos, que aportan equipos multidisciplinares.

La mejora consta de las fases de selección, cruzamiento e ingeniería genética (ésta introduce características de una especie en otra). En el caso del tomate, se emplean especies resistentes a plagas, aunque no de interés agronómico. El tomate, originario de México (no en balde su nombre proviene de la palabra tomatl en lengua azteca náhuatl) vino a Europa, donde se cultivó, tras el descubrimiento de América. Algo parecido ocurre con los cítricos, cuyo origen se sitúa en China, y que ahora abundan en el Mediterráneo. Las sandías sin semillas (por comodidad del consumidor al comerlas) y los tomates cherry (por el atractivo del color) son otros ejemplos de variedades modernas.

Las variedades tradicionales eran seleccionadas por los agricultores, según las que mejor se adaptaban a sus usos y preferencias. Actualmente el tomate tiene forma redondeada, menos jugo, pulpa más firme, piel más gruesa y retraso en la maduración. Se abordan diversas estrategias para proteger a los tomates (y a otras especies, como la faba asturiana) de las enfermedades. En el Centro de Investigación e Innovación Agroalimentario y Agroambiental (CIAGRO) se está trabajando con el tomate Muchamiel y el de la pera. Para lograr la resistencia a tres virus, se han hallado genes en sendas especies silvestres. Los genes de resistencia se introducen por polinización y con la técnica del retrocruzamiento: mediante cruces sucesivos se van eliminando los genes no resistentes hasta que quede la variedad con las características de la preferida (inicial) y con el gen resistente incorporado. A este respecto, ya han sido comercializadas algunas especies de la variedad de tomate Muchamiel.

Tras las preguntas del público, que tuvieron una completa respuesta, Josefina Nieto entregó a Santiago García Martínez el logo salado de la asociación que preside, y agradeció el apoyo del Ayuntamiento y la presencia de sus compañeros profesores.

La coordinadora de la Semana de la Ciencia, la doctora María Luisa Molina, despidió este ciclo resaltando los objetivos alcanzados de difundir la labor investigadora de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y el fomento de vocaciones científicas en los escolares, y también mostró su agradecimiento a la UMH y la Generalidad Valenciana por su aportación financiera, al CEFIRE de Orihuela por la coordinación de los cursos para profesores, al Instituto Municipal de Cultura Joaquín Chapaprieta, a Ricardo Recuero (concejal de Cultura) y por extensión al Ayuntamiento de Torrevieja, así como a ORECAM, a los compañeros de Ars Creatio, a la prensa y al público asistente.

Se cerró el acto con las palabras de Ricardo Recuero, que felicitó a Ars Creatio y a cuantos han participado en esta XIII Semana de la Ciencia. Queda pendiente la posible celebración en diciembre de la aplazada ruta y cata «Entre salinas y viñas» y la conclusión de los talleres «Aprende con Danio» en los IES Las Lagunas y Mare Nostrum. Un año más, noviembre fue el mes de la ciencia para Ars Creatio y para toda la ciudad.

Santiago García Martínez

Doctor ingeniero agrónomo por la Universidad Miguel Hernández de Elche, es profesor titular de Universidad de Genética desde noviembre de 2016. Empezó su carrera docente en 2006, impartiendo las asignaturas de Genética y Mejora Vegetal, Mejora Genética de Hortícolas, Genética de la Vid, Biotecnología y Biodiversidad Agrícola en la Escuela Politécnica Superior de Orihuela.

Ha realizado dos estancias de investigación predoctorales en la Universidad de Milán y en el National Institute of Agricultural Botany (Cambridge, Reino Unido), y dos estancias posdoctorales en el mismo centro de Cambridge y en la Universidad de Nápoles Federico II.

Tiene más de veinte años de experiencia en mejora genética de variedades tradicionales de tomate, en el diseño y utilización de marcadores moleculares para la selección asistida y el estudio de la variabilidad genética en varias especies, tanto vegetales como animales. Es director del máster en Ingeniería Agronómica de la EPSO-UMH desde 2019.

Es coautor de casi cuarenta artículos incluidos en las categorías internacionales de Plant Sciences, Horticulture, Agronomy, Food Science and Technology, Biotechnology and Microbiology, Zoology and Ornitology, así como co-obtentor de quince líneas de tomate registradas, algunas de ellas explotadas comercialmente.

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